Juegos Olímpicos

Imagen de la clausura de los Juegos Olímpicos de Atenas celebrados en 2004

Celebración deportiva de carácter internacional en la que se disputan pruebas de varios deportes. Tienen lugar cada cuatro años desde 1896 y tratan de retomar el espíritu de los Juegos Olímpicos que se celebraban en la antigua Grecia. Son unánimemente considerados como la competición deportiva más importante a nivel mundial.

Los Juegos Olímpicos de la antigüedad

En la antigua Grecia eran comunes celebraciones religiosas ligadas a pruebas deportivas en las que podían competir los griegos libres procedentes de diferentes ciudades. De esos festivales el más famoso era el celebrado cada cuatro años en la ciudad de Olimpia en honor del dios Zeus. No se sabe con seguridad cuándo comenzaron a celebrarse los Juegos Olímpicos, llamados así por la ciudad en la que tenían lugar, pero hay testimonios de competiciones celebradas en el año 776 a.C.

Las pruebas se desarrollaban durante varios días en instalaciones construidas a tal fin, e incluían carreras, saltos, lanzamientos y lucha. Durante los juegos se imponía una tregua entre las ciudades, que era respetada por todos los participantes. La importancia de estos juegos era tal que el lapso de tiempo entre unos juegos y los siguientes, llamado olimpiada y que tenía una duración de cuatro años, servía como unidad de tiempo en Grecia.

La decadencia de la civilización griega supuso el fin de los Juegos Olímpicos, que dejaron de celebrarse definitivamente tras la prohibición del emperador Teodosio I a finales del siglo IV.

El renacer del espíritu olímpico

Durante siglos las competiciones olímpicas y lo que significaban quedaron prácticamente olvidadas. Fue en el siglo XIX cuando los países más desarrollados vivieron una etapa de auge del deporte, que salió de los campus universitarios y colegios para llegar a amplios grupos de población. El «espíritu deportivo» y el fair play se convirtieron en modelos a seguir. Por otra parte, los descubrimientos arqueológicos realizados en Olimpia a comienzos del siglo XIX sacaron a la luz un pasado de esplendor del deporte que había permanecido oculto durante siglos.

En este contexto, el barón Pierre de Coubertin, un aristócrata francés firmemente interesado por el fomento del deporte, se propuso recuperar el antiguo espíritu olímpico y trasladarlo al mundo moderno. Sus esfuerzos consiguieron que en 1896 se inauguraran los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, en los que tomaron parte atletas de catorce países en competiciones de atletismo, ciclismo, natación, gimnasia, levantamiento de peso, lucha, esgrima, tiro y tenis.

Desarrollo de los Juegos

Los primeros juegos resultaron un éxito, y a partir de entonces han seguido celebrándose cada cuatro años con dos únicas interrupciones, debidas a las dos guerras mundiales. La organización de los juegos corre a cargo del Movimiento Olímpico, en el que se incluyen todas las organizaciones nacionales e internacionales y federaciones deportivas que participan en la preparación de cada una de las ediciones. La máxima autoridad del Movimiento Olímpico es el Comité Olímpico Internacional (COI), órgano permanente con sede en Lausana (Suiza). Este organismo es el responsable del mantenimiento del espíritu olímpico que debe promover la amistad y solidaridad entre los países participantes. La sede para la celebración olímpica no es fija, sino que el Comité Olímpico designa una ciudad distinta en cada ocasión. Las ciudades que han sido sedes olímpicas a lo largo de la historia moderna son: Atenas (1896), París (1900), San Luis (1904), Londres (1908), Estocolmo (1912), Amberes (1920), París (1924), Amsterdam (1928), Los Ángeles (1932), Berlín (1936), Londres (1948), Helsinki (1952), Melbourne (1956), Roma (1960), Tokio (1964), México (1968), Munich (1972), Montreal (1976), Moscú (1980), Los Ángeles (1984), Seúl (1988), Barcelona (1992), Atlanta (1996) y Sydney (2000).

Ya en el siglo XXI, los primeros Juegos Olímpicos de la centuria se celebraron en Atenas (2004), Pekín (2008) y Londres (2012). La sede de los siguientes Juegos fue la ciudad brasileña de Río de Janeiro (2016), la primera del subcontinente sudamericano en acoger un acontecimiento de esta naturaleza. Aunque la celebración de 2016 se produjo en un contexto de delicada situación política y económica en Brasil, y con la alerta sanitaria provocada por el virus zika, el acontecimiento se saldó con éxito.

En 1924 comenzaron a celebrarse los Juegos Olímpicos de invierno, para deportes que se practican sobre nieve o hielo. En un principio tenían lugar el mismo año en el que se celebraban las Olimpiadas de verano pero, desde de 1994, se alternan cada dos años con éstas.

El desarrollo de los juegos sigue un ritual del que es parte esencial el traslado de la llama desde la ciudad griega de Olimpia hasta la ciudad en la que se van a celebrar los juegos. La antorcha que transporta la llama es llevada por sucesivos corredores en una carrera de relevos y los juegos quedan finalmente inaugurados cuando la llama enciende la antorcha olímpica que iluminará el desarrollo de las pruebas. Este ritual, que no se llevaba a cabo en la antigüedad, se introdujo por primera vez en los Juegos Olímpicos de Amsterdam de 1928 y se completó con la introducción de los relevos en 1936 en Berlín. También la entrega de trofeos a los vencedores sigue un protocolo especial consistente en la subida al podio de los tres mejores clasificados, a los que se otorga una medalla que es de oro para el vencedor, de plata para el segundo y de bronce para el tercero. Con los tres deportistas en el podio se izan las banderas de sus respectivos países mientras suena el himno nacional del país del vencedor.

Disciplinas deportivas olímpicas

El número de disciplinas consideradas olímpicas ha aumentado espectacularmente desde los inicios del movimiento al ir introduciéndose paulatinamente nuevos deportes, como fútbol y vela (desde 1900), voleibol (desde 1964), bádminton (desde 1992) o taekwondo (desde 2000), por citar algunas de ellas.

En un principio, la participación en las Olimpiadas se reservaba a deportistas aficionados y estaba prohibida a los profesionales. Sin embargo, el límite entre una práctica y otra ha sido siempre una cuestión controvertida y, por otra parte, la mejora de las marcas hizo necesaria la dedicación profesional al deporte para alcanzar el nivel adecuado, por lo que la tendencia a la admisión de deportistas profesionales ha sido constante desde la segunda mitad del siglo XX. En 1971 el término amateur fue eliminado de la Carta Olímpica y en 1986 el COI dejó en manos de las federaciones internacionales de cada deporte la decisión de admitir o no a los profesionales. En la actualidad, la participación de profesionales está generalizada, aunque todavía permanecen ciertas restricciones en algunos deportes como el boxeo o el fútbol, en el que sólo se permite jugar a los profesionales menores de 23 años.

Los Juegos Olímpicos como acontecimiento internacional

Las Olimpiadas han sido frecuentemente una forma de expresión del nacionalismo. En ellas se suelen reproducir, a nivel deportivo, los acontecimientos políticos que marcan la época. En las Olimpiadas celebradas en Berlín en 1936, la Alemania nazi intentó utilizar la celebración para demostrar su poder y sus tesis de supremacía racial, aunque la victoria del atleta estadounidense de raza negra Jesse Owens frustró sus intenciones. La rivalidad entre los bloques ruso y estadounidense durante los años de la Guerra Fría dotó a los juegos, si cabe, de mayor espíritu nacionalista, pero también llevó a los Estados Unidos a invertir más recursos en la formación de deportistas que proporcionaran éxitos a su país. Los Juegos Olímpicos de Moscú, en 1980, resultaron enormemente perjudicados por el boicot llevado a cabo por 58 países, entre ellos los Estados Unidos, en respuesta a la invasión soviética de Afganistán. En los siguientes juegos, celebrados en Los Ángeles en 1984, el boicot fue protagonizado por 14 países del bloque socialista, liderados por la URSS, lo que volvió a devaluar la celebración olímpica. Finalmente, a partir de 1988 la participación de todos los países volvió a ser general. Con todo, el momento más trágico de las Olimpiadas sobrevino en los juegos de Munich de 1972, cuando un grupo terrorista secuestró a varios participantes de Israel. La tragedia se saldó con la muerte de 18 personas, entre ellas 11 atletas israelíes.

A pesar de todas estas dificultades, las Olimpiadas modernas no han dejado de conseguir en buena medida el objetivo propuesto por Pierre de Coubertin: colaborar a un mundo más pacífico a través del deporte.