Área de Libre Comercio de las Américas

    En la III Cumbre de las Américas, celebrada en 2001 en Quebec, Canadá, se dio impulso a la creación del Área de Libre Comercio de las Américas.

    El Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) constituye un ambicioso proyecto de unidad comercial a escala continental en la que se integran los países americanos.

    La iniciativa fue puesta en marcha en la Cumbre de las Américas celebrada en Miami en 1994, y comprometía la participación en una gran área comercial de 34 países de América, exceptuada Cuba, que no participó en la mencionada cumbre.

    En principio, el plan, promovido activamente por el gobierno de los Estados Unidos, fijaba como fecha prevista para su puesta en funcionamiento el año 2005 y tendía a incorporar en una sola las diferentes áreas de libre comercio existentes a mediados de la década de 1990 en el continente americano, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, por sus siglas en inglés), el Mercado Común del Sur (Mercosur) o el Mercado Común Centroamericano (MCCA).

    En 1998, en una reunión de ministros responsables de comercio celebrada en Costa Rica, se firmó la llamada Declaración de San José, en la que se creaba un Comité de Negociaciones Comerciales, destinado a la coordinación de las discusiones previas a la entrada y funcionamiento del Área, en tanto que, ese mismo año, la segunda Cumbre de las Américas, celebrada en Santiago de Chile, fue el marco del nacimiento de la Secretaría Técnica del ALCA.

    A pesar del desarrollo de estas primeras instituciones, a lo largo de la década de 2000 fueron surgiendo voces críticas contra el proyecto, como las de los presidentes de la Argentina y Brasil, Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva, quienes condicionaron su continuación a la eliminación por parte de los Estados Unidos de los subsidios agrícolas en su mercado interno, o la del presidente venezolano Hugo Chávez. Éste tachó la iniciativa de instrumento de predominio económico estadounidense y, en 2004, presentó junto al dirigente cubano Fidel Castro la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA), plan de integración latinoamericana que se postulaba como contrapartida al ALCA y al que se unieron los mandatarios boliviano, Evo Morales, en 2006, y nicaragüense, Daniel Ortega, en 2007.

    En este contexto, la unión comercial quedó momentáneamente encuadrada en el marco de las alianzas comerciales ya existentes y en una serie de acuerdos bilaterales o multilaterales a escala regional, que se han ido concretando durante la década de 2000.

    A lo largo de este periodo se firmaron, entre otros, tratados de libre comercio entre los Estados Unidos y países como Chile, Panamá, Colombia o Perú, y el Tratado de Libre Comercio para Centroamérica y la República Dominicana (CAFTA-RD).