Contaminación

El vertido de petróleo en el mar se llama marea negra y es altamente contaminante.

Del latín contaminatio.

Desde un punto de vista genérico, se considera contaminación la incorporación de cualquier tipo de sustancia o forma de energía a un medio en el que puede generar daños o desequilibrios.

Así, cuando un cultivo microbiano entra en contacto con agentes externos ajenos a la finalidad para la que ha sido preparado, se dice que ha resultado contaminado. Sin embargo, el término contaminación hace referencia en esencia al conjunto de procesos de entrada de agentes físicos, químicos o biológicos nocivos en el medio terrestre, aéreo o acuático, que conforman lo que se conoce como contaminación ambiental.

Los naufragios de petroleros, como el de la imagen, son una fuente de contaminación de los mares.

Tipos de contaminación

Los tipos de contaminación varían dependiendo de los criterios de ordenación. Pueden distinguirse, por ejemplo, la contaminación atmosférica, hídrica o terrestre, en virtud de cuál sea el medio afectado.

También se diferencian tipos de contaminación según cuál sea la extensión del agente contaminante. Se dan formas de contaminación difusa, en las que el contaminante se distribuye de modo irregular, como sucede con la lluvia ácida, que arrastra los gases residuales industriales a la tierra; de contaminación lineal, si siguen una trayectoria previsible, como sucede con el aumento de los gases de escape de los automóviles a lo largo de una carretera, o de contaminación puntual, como la registrada en un punto de vertido de aguas residuales a un cauce fluvial.

Sin embargo, la ordenación de categorías más común es la que se determina en razón de la naturaleza del agente inductor. Según ese criterio, los tipos de contaminación más habituales son los enumerados a continuación.

1. Contaminación química. Es la generada por introducción de cualquier compuesto químico en un medio al que es ajeno. Tal sería el caso de las emisiones de gases industriales a la atmósfera o de la filtración de fertilizantes agrícolas a las aguas subterráneas.

2. Contaminación térmica. Se produce por cambio en la temperatura normal del medio. Es, por ejemplo, la que origina el desprendimiento de masas de hielo de la banquisa antártica como consecuencia del calentamiento global, caso que se ha dado en varias ocasiones durante la década de 2000.

3. Contaminación electromagnética. Causada por radiaciones electromagnéticas, es la que se registra, por ejemplo, en proximidad de las redes de alta tensión.

4. Contaminación radiactiva. Tiene lugar por dispersión de radiaciones radiactivas y puede manifestarse, entre otros casos, en la exposición prolongada a determinados equipos de radiología (por ello el personal encargado de estas labores suele contar con medios de protección), o en graves accidentes por fuga de energía nuclear, como el de la central nuclear de Chernóbil, en 1986.

5. Contaminación acústica. Es la generada por radiaciones sonoras como, por ejemplo, la debida al aumento de la intensidad sonora en las grandes autopistas, que obliga en ocasiones a emplear pantallas que atenúen la incidencia del ruido.

6. Contaminación lumínica. Es la motivada por el exceso de fuentes de luz en la iluminación nocturna. Constituye un importante problema para los observatorios astronómicos y supone, además, una notable vía de derroche energético.

Las modernas interpretaciones sociológicas reconocen otras modalidades de contaminación, más centradas en el campo de la antropología, como la contaminación cultural, que introduce valores ajenos a ciertas comunidades, en las que pueden generarse pérdida de tradiciones y crisis de identidad social.

Aunque en los países no occidentales el consumo es menor, el gran crecimiento demográfico ejerce una gran presión sobre el suelo, acelerando la degradación del medio. En la imagen, vertedero cercano a un poblado de la India.

Consecuencias de la contaminación

Las diferentes formas de contaminación tienen repercusiones de gran alcance en el estado de salud y el bienestar de las personas. Así sucede, por ejemplo, con el aumento de las patologías cardiorrespiratorias registrado en zonas de atmósfera altamente contaminada, o en las áreas próximas a las líneas de alta tensión, en cuyas poblaciones se detectan incrementos de la incidencia de cefaleas, insomnio o trastornos del comportamiento, además de otras enfermedades más graves, como cáncer y leucemia, si bien la correlación entre éstas y la radiación electromagnética es en la actualidad objeto de investigación.

Otras áreas en las que los efectos de la contaminación resultan manifiestos son la alteración de los ecosistemas naturales, que implica en ocasiones la desaparición de especies animales y vegetales, y la correspondiente pérdida de biodiversidad; la alteración de sistemas productivos y, en general, la degradación de la calidad de vida, con disminución de la disponibilidad de aire o aguas limpios, y su consiguiente influencia en el menor nivel de disfrute de la naturaleza y de los entornos paisajísticos.

Modernamente la contaminación está asociada a problemas de ámbito global, como el progresivo calentamiento del planeta, el paralelo cambio climático o la lluvia ácida.

La acumulación de basuras constituye un problema ambiental de primer orden en las aglomeraciones urbanas de las sociedades occidentales. Por ejemplo, se calcula que el impacto de los productos vinculados a los bebés es doce veces mayor en un país como los Estados Unidos que en una nación subdesarrollada.