Organización Mundial del Comercio

Edificio de la Organización Mundial del Comercio en Ginebra, Suiza.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) es una entidad plurinacional cuyo principal objetivo es la supervisión de las transacciones comerciales a nivel mundial sobre la base de que éstas se produzcan en condiciones de mercado libre, a partir de la reducción de barreras arancelarias y de modo que los intercambios comerciales sean fluidos, regulares y equitativos. La organización, con sede en la ciudad suiza de Ginebra, nació como evolución del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés), que entró en vigor en 1948.

Aproximación histórica

El GATT nació en la segunda posguerra mundial como organismo encargado de salvaguardar la liberalización de los mercados, en principio como entidad provisional, llamada a ser sustituida por una agencia de las Naciones Unidas, denominada Organización Internacional del Comercio (OIC), de más amplias miras. Sin embargo, la OIC nunca llegó a constituirse, por lo que el GATT se mantuvo vigente durante la segunda mitad del siglo XX como instrumento de regulación comercial. Sin embargo, a mediados de la década de 1990, la naciente globalización hizo necesaria la habilitación de un marco multilateral con mayor capacidad de acción en el concierto de las naciones.

Así, el 1 de enero de 1995 nacía la OMC, conformada en ese momento por 104 miembros (en julio de 2013 contaba con 159 integrantes), que mantuvo como sistema de actuación el de las llamadas rondas de negociación, heredadas del procedimiento vigente en el GATT. Se trata de periodos en los que se analizan y desarrollan los acuerdos específicos propuestos en las reuniones de su máxima autoridad, la Conferencia Ministerial, que se celebra como mínimo cada dos años y a cuyas convocatorias también se las conoce como cumbres de la OMC. La primera de las reuniones ministeriales de máximo nivel tuvo lugar en 1996 en Singapur, y desde entonces se han sucedido otras en Ginebra (Suiza) en 1998; en Seattle (Estados Unidos) en 1999; en Doha (Qatar) en 2001; en Cancún (México) en 2003; en Hong Kong (China) en 2005, y en Ginebra (Suiza) en 2009 y 2011. Para diciembre de 2013 se había previsto la celebración de la novena conferencia de la OMC en Bali, Indonesia.

En las dos primeras cumbres, los principales acuerdos adoptados por la naciente entidad reguladora afectaron especialmente a las consecuencias que para el comercio mundial comportaban las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y el comercio electrónico, en tanto que la reunión de Seattle, a la que también se le dio el nombre de Ronda del Milenio, tuvo como principal dato a reseñar su fracaso ante las masivas y violentas protestas de los movimientos antiglobalización. Tales corrientes acentuaron desde entonces sus movilizaciones contra la OMC, por considerarla símbolo y encarnación de la economía globalizada y el unilateralismo de los países más industrializados.

En la cumbre de 2001 se dio a conocer el denominado Programa de Doha para el Desarrollo, el más amplio plan de trabajo elaborado hasta entonces en el seno de la organización, que comprendía negociaciones sobre agricultura y servicios, y cuestiones referidas a comercio e impacto ambiental, aranceles sobre productos no agrícolas o propiedad intelectual.

El año 2001 también registró un importante hito con la incorporación de China, país que a lo largo de la década de 2000 registró los índices de crecimiento económico y comercial más importantes entre las potencias mundiales.

La reunión ministerial celebrada en Cancún en 2003, en la que no se alcanzaron acuerdos comunes de alcance, supuso la constitución del llamado G-20 Plus, grupo integrado por países de economía emergente como la Argentina, Brasil, México, China, India, Nigeria o Sudáfrica, así designado ante la previsión de futuras retiradas o incorporaciones al núcleo inicial de veinte países opuestos a las posiciones de fuerza de los miembros más ricos, y fundamentalmente a los subsidios agrícolas que éstos mantenían para proteger sus producciones en este sector. Esta problemática sería abordada en la reunión de 2005 en Hong Kong, aunque sin llegar a conclusiones que pusieran solución al conflictivo asunto. Por su parte, el tema de debate de la séptima conferencia de Ginebra de 2009 fue «La OMC, el sistema multilateral de comercio y el entorno económico mundial actual». La «Importancia del sistema multilateral de comercio y de la OMC», el «Comercio y desarrollo» y el «Programa de Doha para el Desarrollo» centraron los debates de la octava conferencia de Ginebra.

En 2007 se produjo la incorporación de algunos países de economía en creciente expansión, como Vietnam, y se avanzó hacia la adhesión de Rusia, la última de las potencias geopolíticas que aún se mantenían en la OMC sólo como observadores. El Estado ruso recibió el respaldo a su ingreso en la organización por parte de los miembros de la Unión Europea (UE) en diciembre de 2010, después de que el Gobierno de Moscú aceptara recortar las tarifas de exportación de maderas y las tasas impuestas al transporte ferroviario. Finalmente, en agosto de 2012 la Federación Rusa formalizó su adhesión a la OMC después de dieciocho años de negociaciones. Ese mismo año se produjo el ingreso en la organización de otros tres países: Samoa, Vanuatu y Montenegro y, en 2013, se incorporaron a la OMC Laos y Tadzhikistán.

Organización y funcionamiento

En los periodos comprendidos entre las Conferencias Ministeriales que constituyen el vértice de la autoridad de la OMC, la entidad es regida por el Consejo General, que aglutina las funciones de órgano de resolución de diferencias, con capacidad para sancionar a los países miembros que incumplan alguna normativa, y de regulación de las políticas comerciales.

Subordinados al Consejo se encuentran diversos estamentos, como los consejos de Comercio de Mercancías, de Comercio de Servicios o de Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio Internacional. En su entorno operan también comités dedicados a áreas específicas como las repercusiones ambientales del comercio, las transferencias de tecnología, los subsidios y subvenciones o las licencias de importación.

Además de los países miembros, la OMC mantiene en su organigrama como observadores a organismos transnacionales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

A diferencia de otros organismos de esta naturaleza, la organización se rige por la asignación de un voto por cada país, sin que los más poderosos o influyentes cuenten con derecho de veto o voto de calidad. Las decisiones han de tomarse en consecuencia por consenso explícito de las partes implicadas, lo que, paradójicamente, constituye una de las razones de los periódicos «fracasos» en cumbres como las de Seattle o Cancún.