Pesca

Escena de pesca en un mosaico.

Del latín piscari, “pescar”.

La pesca engloba todo el conjunto de técnicas y procedimientos empleados por el hombre para la captura de peces y otros animales de hábitat acuático, tanto marinos como de agua dulce, para su aprovechamiento como alimento o como fuente de obtención de productos diversos. Cabe citar entre éstos harinas de pescado, colas, aceites y otras sustancias aplicadas a la elaboración de, por ejemplo, piensos, margarinas o medicamentos.

Las especies que son objeto de pesca pertenecen a los más diversos grupos zoológicos. Cuantitativamente los mayores volúmenes de captura se registran en peces, desde los de mayor tamaño, como pez espada o atún, hasta otros de dimensiones reducidas, como sardina o boquerón; en crustáceos, como camarones, langostas o cangrejos, y en moluscos, como almejas, mejillones, ostras, pulpos y calamares.

En proporción menor también se extraen del medio acuático mamíferos como las ballenas y demás cetáceos, aunque en este caso suele hablarse de caza más que de pesca. Conviene puntualizar que la captura de cetáceos, muy restringida en la actualidad por acuerdos internacionales, sólo se permite en condiciones muy específicas. Otros grupos de animales que son objeto de pesca son ciertos reptiles, como las tortugas marinas, equinodermos como los erizos de mar, poríferos como las esponjas, y celentéreos como los corales, estos últimos extraídos de los arrecifes como objetos ornamentales y de obtención sometida también a riguroso control.

Como rama circunscrita al ámbito deportivo, se ha de diferenciar la pesca submarina, en la que buceadores dotados de equipos adecuados a cada condición capturan presas en el medio marino con ayuda de arpones. Esta disciplina deportiva combina la pesca con la exploración de los fondos marinos.

Medios y modalidades de pesca

La variedad de especies obtenidas del medio acuático conlleva una simultánea diversificación de los procedimientos y dispositivos requeridos para su captura, las llamadas artes de pesca.

La evolución de estas artes ha discurrido en paralelo a la historia de la pesca. De hecho, se considera que la pesca en ríos y lagos fue una de las primeras técnicas desarrolladas por el hombre cuando aún se hallaba en la fase recolectora previa al asentamiento de los cultivos agrícolas y el pastoreo.

Entre los primeros testimonios del desarrollo tecnológico humano se cuentan, pues, arpones, anzuelos y redes, que han evolucionado poco desde sus orígenes.

En función de las formas en las que se utilicen las redes, anzuelos y demás recursos pueden distinguirse diversos tipos de pesca, entre los que cabe reseñar los siguientes:

1. Pesca con red fija. En esta modalidad pesquera las redes se calan en vertical con anclas y boyas, formando planos o “bolsas”, en los que los peces quedan enmallados. Dentro de ella puede distinguirse el trasmallo, constituido por tres redes paralelas con la central más tupida, o la almadraba, arte utilizada en la pesca del atún, especialmente en la cuenca mediterránea, en la que se forma una gran estructura a modo de laberinto que desemboca en un círculo cerrado formado por embarcaciones pesqueras.

2. Pesca a la deriva. Se realiza con una red a la deriva, amarrada a una embarcación o sostenida desde tierra. Cuenta con variedades como el boliche, en la que la red se cala cerca del fondo, o la jábega, en la que se lanza y se iza desde el litoral.

3. Pesca de cerco. Tiene lugar con redes de deriva tiradas por embarcaciones; las redes, mediante un movimiento envolvente, tienden a formar un círculo.

4. Pesca de arrastre. Consiste en seguir a los bancos de peces con la red arrastrada por la embarcación y formando una suerte de embudo por el que las capturas entran en la red, que forma una gran bolsa.

5. Pesca con palangre. Se trata de una técnica en la que se tiende un largo cordel flotante, mantenido en superficie con boyas de corcho y del que penden otros más finos con numerosos anzuelos. Se aplica a la captura de especies de fondo, como el lenguado o la platija.

6. Pesca con nasa. Las cestillas enrejadas conocidas como nasas y otros tipos de trampas submarinas se utilizan con profusión para la captura de crustáceos y moluscos como los pulpos.

Las modalidades mencionadas se aplican a la pesca en el mar y los lagos grandes, dado que en la pesca fluvial predominan las variantes de pesca con caña desde la orilla o el uso manual de redes desde pequeñas embarcaciones.

La pesca como sector económico

Son muchos los entornos geográficos litorales en los que los productos del mar constituyen uno de los principales recursos alimentarios. Entre los países que han venido encabezando la extracción mundial de recursos pesqueros en los primeros años del siglo XXI se cuentan China, Perú, Chile, Japón, Estados Unidos y Rusia. Países en vías de desarrollo como Angola, Namibia o Senegal cuentan frente a sus costas con importantes caladeros a los que acuden flotas de otros países, con el consiguiente aporte de recursos económicos para sus arcas.

Las modernas flotas pesqueras cuentan con grandes embarcaciones dotadas de avanzada tecnología de sondeo y localización de bancos de peces, así como con buques factoría en los que se congela y procesa el pescado inmediatamente después de su extracción y que permiten altos rendimientos de captura.

No obstante, a lo largo de la década de 2000, se ha extendido la presión de numerosos estamentos para frenar la sobreexplotación pesquera que, según estimaciones de fundada base científica, podría conducir al agotamiento de algunos de los principales caladeros en un plazo relativamente breve. En este contexto, además de las medidas restrictivas, adquirieron especial dimensión los programas de expansión de la acuicultura, consistente en la cría en espacios delimitados de especies de peces, como la dorada, la lubina, el rodaballo, el salmón o la trucha, cuyas poblaciones se hacen aumentar en el marco de la piscicultura, y otros, como camarones y crustáceos diversos, ostras o mejillones.