Naciones Unidas

Reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) es una entidad transnacional constituida para fomentar las relaciones pacíficas entre las naciones, así como el desarrollo económico, político, social y cultural de la comunidad internacional, y el respeto a los derechos humanos a todos los niveles.

Tiene su sede central en Nueva York, aunque también cuenta con otras sedes de organismos dependientes en ciudades como Viena, Ginebra, La Haya, París, Montreal o Nairobi.

Las lenguas más empleadas en el seno de la organización son el inglés, el francés y el español, si bien también se reconocen como idiomas oficiales el árabe, el chino y el ruso.

Orígenes y evolución

La ONU fue fundada el 24 de octubre de 1945, tras la ratificación de la Carta de las Naciones Unidas por parte de los cincuenta países que originalmente firmaron este documento, elaborado seis meses antes en una primera conferencia celebrada en San Francisco.

La constitución de la organización fue no obstante posible gracias a una larga sucesión de reuniones previas, entre las que cabe destacar la Conferencia de Dumbarton Oaks, cerca de Washington D.C., en la que expertos diplomáticos de los llamados a la sazón “cuatro grandes” (Estados Unidos, Reino Unido, Unión Soviética y China) analizaron entre agosto y octubre de 1944 el posible escenario internacional de la segunda posguerra.

La organización era heredera de la Sociedad o Liga de Naciones, constituida en 1919 después de la Primera Guerra Mundial y que se había demostrado ineficaz en la prevención por vía pacífica de los conflictos internacionales. De hecho, la propia constitución de la ONU fue la causa de la disolución oficial de esta organización, en 1946.

En sus primeros años de existencia las Naciones Unidas vieron condicionada su acción por enfrentamientos entre los países del bloque comunista y los del liberal capitalista, encabezados respectivamente por la Unión Soviética y los Estados Unidos.

Durante la segunda mitad del siglo XX, el número de países miembros fue incrementándose con continuas incorporaciones, derivadas del progresivo avance de la descolonización y el consiguiente acceso de nuevos estados a la independencia. Especialmente significativo fue el aumento de miembros derivado del nuevo mapa geopolítico de la era poscomunista.

Desde la quiebra del sistema soviético a principios de la década de 1990 y la consiguiente disolución del bloque comunista, el papel de la ONU ha adquirido un nuevo planteamiento, en tanto que su función como garante de la paz y el desarrollo se vio incrementado en un entorno político, económico y social marcado por la globalización.

En 2007 la organización contaba con 192 integrantes, la práctica totalidad de los países independientes del mundo, con la excepción del Vaticano, que, dada su particular entidad, mantenía el estatus de observador. La última incorporación hasta esa fecha fue la de Montenegro, independizado de Serbia en 2006.

Los objetivos de las Naciones Unidas

La Carta de las Naciones Unidas, su documento fundacional, define como objetivos de la organización el mantenimiento de la paz y la seguridad mundiales, el fomento de relaciones entre los estados basadas en la igualdad de derechos y en la autodeterminación de los pueblos, la salvaguarda de los derechos humanos, y la cooperación internacional para mejorar las condiciones sociales, económicas y culturales de la humanidad.

Las Naciones Unidas se postulaban, por otra parte, como el entorno en el cual los países debían coordinarse entre sí y dirimir sus contenciosos, con la finalidad de alcanzar los objetivos antes mencionados.

Junto a esta declaración de principios original, la dinámica política y social y las sucesivas situaciones de conflicto incorporaron nuevos desafíos a los que han de hacer frente las Naciones Unidas y sus organismos especializados. Cabe citar entre ellos las crisis humanitarias derivadas de las guerras civiles en los países menos desarrollados, el consiguiente flujo masivo de refugiados, el terrorismo internacional, la expansión del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), en especial en África, la cada vez mayor diferencia entre el nivel de vida de los países ricos y los pobres, las crisis financieras generadas en el ámbito de la globalización o la acuciante problemática ambiental.

Este escenario fue recopilado en la denominada Declaración del Milenio, elaborada en 2000 frente a la problemática mundial del siglo XXI. En la cumbre de la organización celebrada en 2005 en Nueva York se plantearon como prioridades una serie de objetivos concretos a cubrir antes de 2015. Cabe citar, a modo de ejemplo, la reducción a la mitad del número de personas con ingresos inferiores a un dólar diario o la disminución de la tasa de mortalidad de los niños menores de cinco años en dos tercios.

En definitiva, los Objetivos del Milenio, como fueron conocidos, se centraban en la erradicación de la pobreza extrema, la reducción de la mortalidad, la universalización de la enseñanza, la igualdad entre géneros o el fomento del desarrollo sostenible a partir de la preservación ambiental.

La estructura administrativa y funcional

La administración de una entidad tan compleja como las Naciones Unidas se articula sobre la base de la interacción entre diversos estamentos principales. Además de ellos, las Naciones Unidas cuentan con una extensa red de organismos dependientes especializados que se interesan por áreas específicas de su actividad.

Los órganos reguladores principales son los que se enumeran a continuación.

1. Asamblea general. Es la entidad en la que tienen representación todos los países miembros. Se reúne con periodicidad anual con funciones de deliberación, supervisión y decisión sobre los asuntos planteados, sobre la base de la asignación de un voto a cada estado.

2. Consejo de Seguridad. Es el órgano encargado del mantenimiento de la paz y la seguridad a nivel internacional. Desde 1965 consta de quince miembros, cada uno de los cuales cuenta con un voto. Los Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Rusia (que sustituyó a la Unión Soviética en 1991) y China (que reemplazó a Taiwán en 1971) son los miembros permanentes, que tienen derecho de veto. Los diez integrantes restantes son elegidos con periodicidad bianual y son cinco países de Asia y África, dos de Latinoamérica, uno de Europa oriental y dos de Europa occidental o de Oceanía.

Durante la Guerra Fría, la posibilidad de veto de estadounidenses y soviéticos restó funcionalidad a este órgano, ya que ambos utilizaron su derecho con frecuencia. Sin embargo, desde la década de 1990 las disensiones en el seno del Consejo fueron menos frecuentes. La más significada fue la registrada en 2003 en relación con la intervención armada en el Iraq para derrocar el régimen de Saddam Hussein.

Desde el punto de vista operativo, las misiones militares de intermediación de las Naciones Unidas, acordadas en el seno del Consejo, son llevadas a cabo por los Cascos Azules, tropas integradas por efectivos de los ejércitos de los países miembros, que actúan en escenarios de conflicto como fuerzas de mantenimiento de la paz y de ayuda humanitaria.

3. Secretaría General. El secretario general de las Naciones Unidas es el funcionario administrativo de la organización de mayor rango. Es elegido por la Asamblea General, a propuesta del Consejo de Seguridad, por un periodo de cinco años renovables por un segundo mandato. Su principal función es la de mediar en situaciones de conflicto internacional en representación de la ONU.

Desde su fundación, la secretaría general ha sido ocupada por el noruego Trygve H. Lie (1946-1952), el sueco Dag Hammarskjöld (1953-1961), el birmano U Thant (1962-1971), el austriaco Kurt Waldheim (1972-1981), el peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991), el egipcio Butros Gali (1992-1996); el ghanés Kofi Annan (1997-2006) y el surcoreano Ban Ki-moon (desde 2007).

4. Consejo Económico y Social. Es el órgano encargado de la gestión de las actividades económicas, sociales y humanitarias de las Naciones Unidas. Desde 1974 consta de 54 miembros y opera en coordinación con más de dos mil organizaciones no gubernamentales (ONG), consideradas como estamentos de rango consultivo.

5. Consejo de Administración Fiduciaria o de Fideicomisos. Históricamente este consejo tenía la función de controlar la administración por parte de los estados miembros de territorios que no presentaban condiciones suficientes de potencial autogobierno. Actuó como organismo de transición durante el proceso de independencia de varios países de África, Asia y Oceanía hasta que, en 1994, perdió su funcionalidad con el acceso a la independencia de Palaos, el último territorio sometido a su control. Desde entonces se propusieron para él nuevas funciones, como la de servir de foro a las minorías étnicas y pueblos indígenas.

6. Tribunal Internacional de Justicia. También conocido con Corte Mundial, es el principal órgano jurídico de las Naciones Unidas. Interviene en conflictos jurídicos a instancias de los países miembros y consta de quince jueces, elegidos por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad. Dentro de su ámbito, las Naciones Unidas fomentaron la creación complementaria del Tribunal Penal Internacional, en activo desde 2002, para juzgar causas en las que se produzcan violaciones flagrantes de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tales como crímenes de guerra, de lesa humanidad o de genocidio. Ambas instituciones tienen sede en la ciudad holandesa de La Haya.

La organización se financia a partir de la contribución voluntaria de organizaciones y particulares, pero fundamentalmente cuenta con la aportación obligatoria de cada uno de sus miembros, establecida de acuerdo con su nivel económico. A mediados de la década de 2000 los países que mayores aportaciones realizaban a las arcas de las Naciones Unidas eran los Estados Unidos, Japón, Alemania, el Reino Unido, Francia e Italia.

Principales organismos especializados de las Naciones Unidas

Los múltiples organismos dependientes de las Naciones Unidas adoptan diversas estructuras y denominaciones, tales como organizaciones, programas, institutos, oficinas, comisiones, etc.

Entre los principales organismos centrados en el marco social merecen mención la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que, como otras entidades integradas en ella, es anterior a la propia constitución de la ONU; el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) o la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

En el ámbito sanitario destacan la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el SIDA (ONUSIDA).

En lo económico, los más importantes organismos especializados son el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco para la Reconstrucción y el Desarrollo, (BIRD), más conocido como Banco Mundial. Se trata de organismos con gran nivel de autonomía que se encargan, fundamental y respectivamente, de la regulación de los desequilibrios en las balanzas de pagos de los países miembros y de la concesión de créditos al desarrollo.

También en este espacio económico realizan su labor entidades dedicadas a sectores determinados como la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) o la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En el área de los derechos humanos y la paz, cabe reseñar el Consejo de los Derechos Humanos, creado en 2006 a partir de otras entidades anteriores, las Oficinas de los Altos Comisionados para el Desarrollo (ACDH) o para los Refugiados (ACNUR), o la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA).

Las Naciones Unidas en conjunto recibieron en 2002 el Premio Nobel de la paz, concedido también a varios de sus cuerpos y organismos, como el ACNUR, en 1954 y 1981, UNICEF, en 1965, o los Cascos Azules, en 1988.

Conferencias internacionales

En la transición del siglo XX al siglo XXI se consolidó como cauce de actuación de las Naciones Unidas la convocatoria de conferencias y cumbres mundiales destinadas a analizar diferentes cuestiones.

Algunas, como la centrada en el análisis a nivel planetario de la evolución del SIDA o la de la sociedad de la información, se plantearon sobre la base de celebrarse anualmente, en tanto que otras se desarrollaron con mayor periodicidad. Tal es el caso, por ejemplo, de las llamadas Cumbres de la Tierra, la primera de las cuales se celebró en la ciudad brasileña de Río de Janeiro en 1992, y que fue seguida por la que tuvo lugar en la ciudad sudafricana de Johannesburgo, en 2002, centrada en la temática del desarrollo sostenible. Otras conferencias tratan problemas específicos, como la celebrada en Nairobi (Kenia) en 2006, con el cambio climático como protagonista. En estas reuniones participan estamentos gubernamentales de los distintos países, organizaciones no gubernamentales con rango consultivo y grupos de expertos, tanto técnicos como políticos.