Pueblos africanos

Máscara ritual, una manifestación cultural propia de los pueblos africanos.

Los pueblos originarios del continente africano son muy diversos, tanto desde el punto de vista físico como del cultural e histórico. El mismo continente, de gran extensión, alberga zonas radicalmente diferentes: desiertos, estepas, selvas tropicales, montañas elevadas, profundas depresiones, grandes áreas fluviales… Estos elementos, junto con el devenir histórico, han hecho que los pueblos africanos sean un conjunto cultural muy heterogéneo.

Generalidades

Para facilitar su estudio y comprensión, los investigadores han dividido el continente africano en varias zonas, en las que los pueblos que las habitan comparten determinados rasgos culturales. Estas grandes zonas son:

1.- África "blanca". Se corresponde con el litoral mediterráneo, incluida el África del Norte y el Sahara. El valle del Nilo, pese a estar situado en África, se estudia desde el punto de vista cultural como perteneciente al Oriente Medio.

2.- África "negra". Ocupa el resto del continente y, dentro de ella, los investigadores diferencian entre el África Occidental, Central y Austral, con límites diversos en función de los autores. Dentro de esta gran área es común diferenciar un África "etíope", que se corresponde con el Cuerno de África.

Poblamiento e historia

Se admite que fue en África donde, hace treinta millones de años, los homínidos comenzaron a evolucionar de manera independiente de los simios. El resto más antiguo de Homo erectus tiene una antigüedad de 1,6 millones de años y fue hallado en el África Oriental. También aquí surgieron las primeras herramientas de piedra, datadas en Olduway hace unos 3 millones de años. A estos primeros útiles rudimentarios siguieron otros, progresivamente más complejos, que fueron apareciendo a lo largo de cientos de miles de años.

Durante el Plioceno e incluso hace 25.000 años las condiciones climáticas cambiaron varias veces. Hace 9.000 años comenzó a producirse una profunda desertización, que afectó principalmente al norte del continente. Para adaptarse a las nuevas condiciones de clima seco y menor vegetación, las poblaciones comenzaron a domesticar plantas y animales, surgiendo la agricultura y la ganadería durante el Neolítico sahariano. Estas técnicas fueron progresivamente extendiéndose desde el África del Norte hacia la Occidental.

El trabajo de los metales, más tardío, se conoce a partir del III milenio a.C. El oro y el cobre se trabajan ya en esta fecha; el bronce y, mas tarde, el hierro, durante el II milenio. La metalurgia del hierro, sin embargo, no se extenderá sino a partir del siglo I a.C., a partir de Meroe.

Durante el I milenio, la difusión de la agricultura y la metalurgia provocó grandes cambios demográficos y políticos. Las sociedades se abrieron a intercambios con el exterior, favoreciendo la aparición de las primeras grandes civilizaciones estatales africanas fuera del valle del Nilo: Axum, en Etiopía; Ghana, en el Sudan occidental; Kanem, en la cuenca del Chad y, más tarde, en la cuenca del Zambeze.

En los siglos siguientes continuó la apertura de África al exterior, con la conquista musulmana de la vertiente mediterránea, el surgimiento de la civilización swahili en la costa oriental y la expansión de la islamización. A partir de los siglos XIV y XV comenzó el asentamiento y colonización europeos en África, que dio igualmente lugar a profundas transformaciones que afectaron a todos los pueblos africanos. El proceso descolonizador no empezó sino hasta el siglo XX, surgiendo los actuales estados africanos.

Cabañas de construcción tradicional en Ghana.

Pigmeos de Africa Central.

Pastores Massais.

Las lenguas africanas

Actualmente existen en África más de 1.000 lenguas diferentes, si bien la mayoría de ellas son habladas por grupos de población muy pequeños. Las dos lenguas más numerosas de África son el árabe, llevada por los musulmanes, y el hausa. Los lingüistas han establecido la existencia de cuatro familias:

1.- Lenguas nigero-kordofanienses. Reúnen, además, dos subconjuntos diferentes: las lenguas del Kordofán (Sudán), por un lado, y las del Níger-Congo, por otro.

2.- Lenguas afroasiáticas o hamito-semíticas. Se extienden por el norte de África hasta la frontera con la zona sudanesa y por el Cuerno de África. Dentro de esta familia están los subconjuntos beréber, egipcio antiguo, semítico, cuchita y chádico.

3.- Lenguas nilo-saharianas. Se hablan en el Sahara central, el alto valle del Nilo y el Chad. Algunas de estas lenguas son el kanuri, el nubio, las lenguas nilóticas y, relacionadas con ellas, el songhay occidental.

4.- Lenguas khoisánidas. Caracterizadas por la emisión de chasquidos y circunscritas al sur del continente, entre ellas está la lengua de los bosquimanos.

Los grupos culturales

La gran diversidad de lenguas no se corresponde con una equivalente diversidad cultural. Las sociedades africanas se pueden agrupar en grandes conjuntos culturales, relativamente homogéneos, aunque los diversos intentos de establecer una clasificación étnica no han logrado el consenso de los investigadores, por lo que lo más apropiado es realizar una división geográfica.

La parte norte del continente está predominantemente habitada por pueblos caucasoides, el 25% de la población africana, entre los que se encuentran bereberes y árabes. Al sur del Sahara se extienden los pueblos negroides, que forman el 70% del total de la población, entre los que se encuentran yorubas, hausas, amharas, mandé o kru. En el sur del continente predominan los grupos khoisan, san y khoikhoi, mientras que los pigmeos se extienden por la cuenca del Congo y Tanzania. Las colonizaciones y migraciones de los últimos siglos han conllevado la existencia de otras poblaciones, como blancos, hindúes, asiáticos, etc.

En África se han catalogado más de 3.000 grupos étnicos tradicionales. En la mayoría de ellos la unidad social básica es la familia extensa, con sistemas de parentesco diversos, en los que se incluyen estructuras como el linaje o el clan. Pese a la gran variedad de sociedades, algunos rasgos están muy extendidos, como la exogamia de grupo, el asentamiento en aldeas cuya población se relaciona por parentesco o la ganadería como actividad principal de subsistencia.

Religiones

La religión más extendida entre los pueblos africanos es el cristianismo, introducido en el norte del continente a partir del siglo I, si bien la penetración, seis siglos más tarde, del islam, redujo la presencia cristiana en esta región a la Iglesia copta de Etiopía. En el África tropical y meridional, el cristianismo, en sus formas protestante y católica, fue impuesto durante la colonización europea.

La segunda religión en extensión es el islamismo, introducido por los árabes a partir del siglo VII y que se extendió principalmente por la zona septentrional, la costa oriental y las llanuras del África occidental.

Frente a estas religiones no autóctonas, los pueblos tradicionales africanos practicaron y, en muchos casos, practican religiones de tipo animista. Existe gran diversidad de cultos, aunque muchos de ellos tienen algunos rasgos en común, como la creencia en un único dios creador y en la existencia de espíritus de los antepasados o de la naturaleza, que interfieren en la vida cotidiana. En la actualidad, se calcula que este tipo de creencias son seguidas por un 15% de la población.