Pueblos amerindios

Traje ritual maya.

Cuando Cristóbal Colón abrió el continente americano a los ojos europeos, creyó haber llegado en realidad a la India, por lo que los nativos americanos comenzaron entonces a ser conocidos como indios. Actualmente, para evitar esta confusión, los especialistas han acuñado la denominación más precisa de amerindios para definir a la población, tanto la pasada como la actual, que pertenece a alguna de las tradiciones culturales nativas de América.

Origen y poblamiento

Pese a que en los últimos siglos se han ofrecido las más diversas teorías para explicar el origen de las poblaciones amerindias, en la actualidad todos los estudiosos están de acuerdo en dos aspectos: que el poblamiento de América se produjo por poblaciones llegadas desde el exterior –es decir, que el hombre americano no es originario de este continente– y que este poblamiento se produjo en diversas oleadas migratorias y siguiendo rutas variadas, como el estrecho de Behring o la navegación transpacífica.

La más importante de estas rutas es la que llevó a las poblaciones desde Asia a América atravesando el actual estrecho de Behring, en el extremo noroeste de América. Hace unos 70.000 años, el descenso del nivel del mar durante la glaciación Wisconsin sacó a la luz un puente de tierra, que debió permanecer así hasta hace unos 10.000 años. Por esta vía penetró el Homo sapiens en América en distintas oleadas a lo largo de varios miles de años, probablemente siguiendo a los grandes animales, cuya caza era el alimento principal. La antigüedad del hombre en el continente americano, en constante revisión, se cifra en unos 40.000 años.

Las frías temperaturas glaciales y los movimientos de las grandes masas de hielo formaron en América del Norte un gran pasillo intermedio que permitió el desplazamiento de las poblaciones, durante varios miles de años, desde el Norte hacia el Sur del continente. Así, se considera que hace unos 10.000 años América del Sur ya estaba poblada, salvo algunas zonas de selva tropical.

Evolución cultural

El paso de la caza y la recolección a la agricultura como medio principal de subsistencia se produjo, en varios puntos de América, entre el quinto y el cuarto milenio. La calabaza, el maíz, la mandioca o el amaranto, primero, y el frijol, el calabacín o la papa, más tarde, permitirán el desarrollo de sociedades estables, que formarán primero aldeas, más tarde poblados y, finalmente, grandes complejos urbanos. Entre el 3000 y el 2000 a.C. comienzan a aparecer las primeras comunidades sedentarias, a lo largo de la costa del Perú, que practicaban una agricultura incipiente. La organización social fue evolucionando en paralelo y, si las primeras sociedades estaban organizadas a modo de bandas de no más de 30-50 individuos, las grandes culturas –como la azteca, inca o maya- sostuvieron organizaciones de tipo estatal y ciudades de muchos millares de habitantes

Este largo proceso evolutivo ha sido dividido por los especialistas en varios periodos:

1.- Paleolítico (40.000-8000 a.C.). Los grupos humanos forman bandas de pequeño tamaño, que viven de la caza de los grandes herbívoros (mamuts, camélidos, cérvidos, etc.) y, en menor medida, de la recolección de bayas, raíces y frutos. Fabrican herramientas de piedra, existiendo diversas tradiciones líticas, caracterizadas por útiles cada vez más complejos (puntas Sandía, Clovis, Folsom, Cola de pescado, Foliáceas…). Algunos yacimientos importantes de este periodo son: Old Crow, Blue Fish (EEUU), Tlapacoya (México), Pedra Furada (Brasil), Ayampitín (Argentina) o Monte Verde, Cueva Fell (Chile). Lauricocha y Toquepala (Perú) son cuevas con importantes muestras de arte prehistórico.

2.- Arcaico o Lítico. (8000-2500 a.C.). Los grandes bloques de hielo comienzan a fundirse, Asia se separa de América y cambian el clima y, consiguientemente, la vegetación, extinguiéndose los grandes herbívoros. El modo de vida de las poblaciones es, principalmente, la caza y la recolección, en el interior, y el marisqueo, en la costa, aunque se realizan los primeros ensayos de domesticación de plantas. Las herramientas de piedra se hacen más complejas y de menor tamaño, para facilitar la precisión de la caza de animales menores. Surgen cestas y vasijas de cerámica para transportar y almacenar alimentos. Una de las grandes culturas del momento es la Tradición Cultural del Desierto, que se extiende desde California hasta Panamá. El marisqueo permite el asentamiento estable de áreas como el este de EE.UU, Palo Hueco y Chanchuto de Tlacuachero (México), los concheros de la costa de Ecuador, la cultura Paijanense (Perú) o los sambaquís o concheros de Brasil.

3.- Formativo o Preclásico. (2500 a.C-1 d.C., en Mesoamérica, y 1200 a.C.-100 d.C. en el área Andina). Las poblaciones basan su alimentación en la agricultura, mejorando el rendimiento de las especies y su almacenaje, lo que permite fundar asentamientos cada vez mayores. Surgen sociedades estratificadas, con diferencias sociales y, al final del periodo, aparecen los primeros estados y grandes centros urbanos, así como el comercio y el pago de tributos. Sitios y sociedades importantes de este periodo son Tlatilco, Cuicuilco o la cultura olmeca (Mesoamérica) y las culturas chavín y paracas (Área Andina).

4.- Clásico (Mesoamérica) / Periodo Intermedio Temprano y Horizonte Medio (Área Andina). Se desarrolla, aproximadamente, entre los siglos I y X. Todos los avances de la fase anterior se consolidan en esta etapa, surgiendo las culturas clásicas americanas, con una economía más evolucionada, extensas redes de comercio, desarrollo de complejos sistemas religiosos, implantación de grandes estados, florecimiento del urbanismo y sociedades más complejas. En Mesoamérica, destacan culturas como Teotihuacan, Monte Albán o la civilización maya; en el Área Andina, Moche, Nazca, Huari o Tiahuanaco.

5.- Postclásico (Mesoamérica) / Horizonte Tardío (Área Andina). Se desarrolla entre los siglos X y XVI, tras una fase de transición con respecto al periodo anterior. Continúa la integración regional que se inició en el periodo precedente, por medio del comercio y, especialmente, mediante las conquistas militares. Las sociedades, mucho más complejas, forman estados dominantes, de carácter teocrático, en constante proceso de expansión. Las grandes culturas de este periodo son la azteca o mexica (México) y la inca (Área Andina), aunque existen otras importantes como toltecas, chimúes, etc.

Cabeza monumental del arte olmeca.

Áreas culturales

A la llegada de los españoles se calcula que América pudo estar poblada por unos 90 millones de habitantes, siendo ésta una cifra en permanente revisión. Las distintas zonas del continente siguieron una evolución cultural muy diferente, de forma que mientras algunas regiones alcanzaron un alto grado de desarrollo, en otras el modo de vida guardaba pocas diferencias con respecto al del periodo Arcaico. La población amerindia, pues, era muy heterogénea, por lo que para una mejor comprensión es preciso dividir el continente en diversas áreas culturales. Los especialistas han discutido mucho acerca del número y características de las áreas, aunque existe un acuerdo general con respecto a existencia de las siguientes:

1.- Mesoamérica. Comprende gran parte del actual México, Belice, Guatemala y algunas regiones de Honduras y El Salvador. Las culturas de esta área compartieron rasgos como el cultivo de maíz, frijol y calabaza; el uso de un calendario ritual de 260 días; la práctica del juego de pelota; la edificación de pirámides; la construcción de grandes centros ceremoniales y diversos elementos comunes en el campo de la religión. Las culturas más avanzadas de esta área son la maya y la azteca.

2.- Área Andina. Integra el territorio comprendido entre el sur de Colombia y el norte de Argentina, con la cordillera Andina como eje central. Es, junto con Mesoamérica, la más desarrollada culturalmente de toda la América indígena. Las culturas de esta área compartieron rasgos como el cultivo mediante terrazas, el avanzado conocimiento astronómico, la complejidad de los sistemas de transporte, el dominio de la metalurgia o una compleja organización del trabajo humano para la realización de grandes obras públicas. La principal cultura de esta área es la inca.

3.- Área Intermedia y Caribe. Menos desarrollada que las dos anteriores, comprende la América Central y el área insular caribeña. Las culturas alcanzan un desarrollo político inferior, organizándose en jefaturas que no llegan a ser tan complejas como los estados. En esta área destacan sociedades como los taínos (Caribe) o los chibchas (Colombia).

4.- América del Norte. Aunque no es, en sentido estricto, un área cultural, por cuanto los diversos pueblos que la habitaron tuvieron características muy diferentes y desarrollos diversos, son muchos los especialistas que tienden a agruparlos bajo una única denominación. Dentro de esta gran región, se distinguen diversas áreas culturales: Ártico, Subártico, la Costa Noroeste, la Meseta interior, las Grandes Praderas, el Noreste, el Sureste, la Gran Cuenca, California y el Suroeste.

5.- Amazónica. Comprende los bosques tropicales propios de la cuenca del Amazonas. Las sociedades, poco desarrolladas, practican la caza, la recolección y el cultivo de algunos productos agrícolas, como la mandioca. En esta área se encuentran algunos de los últimos grupos indígenas de la actualidad.

Además de estas áreas, los antropólogos han determinado la existencia de otras, sobre las que existe menor grado de acuerdo y que, en cualquier caso, no alcanzaron los niveles de las grandes áreas mesoamericana y andina, como la brasileña oriental, el Chaco, la pampeana o la fueguina.

Palacio de Palenque, arte maya.

Lenguas

Actualmente se hablan en América cerca de un millar de lenguas diferentes, si bien muchas otras han desaparecido durante los siglos siguientes a la penetración europea. Los lingüistas han establecido la existencia de unas 180 familias, si bien sobre un gran número de lenguas no han podido establecer su filiación.

Algunas de estas lenguas se siguen hablando en la actualidad. En México, donde aún se hablan unas 55 lenguas indígenas, se mantienen el náhuatl, el maya, el mixteco, etc., mientras que, en zonas de Perú, Ecuador o Bolivia, se siguen hablando el quechua, aymara… Igualmente, en la Amazonia existe en la actualidad una gran variedad de sociedades y lenguas.

Los amerindios en la actualidad

La población indígena actual es muy numerosa, pese a la constante disminución que ha sufrido durante la conquista europea, el periodo colonial y la etapa contemporánea. Esta disminución ha venido provocada por una explotación y persecución continuas, el desplazamiento o abandono de sus medios de vida y territorios tradicionales, la violencia, la marginación social y económica y la acción de las enfermedades.

En Estados Unidos se estima que viven cerca de dos millones de indígenas, un tercio de ellos en las 278 reservas existentes. El gobierno estadounidense administra un inmenso territorio, en el que habitan 314 tribus y grupos, con algunas atribuciones políticas de carácter autonómico.

En Canadá, los indígenas no sufrieron en la misma medida la penetración europea, debido a la amplitud del territorio y la escasez de población. Actualmente, los indígenas constituyen un 2% de la población del país, divididos en 600 grupos, tutelados por el gobierno canadiense. Los principales grupos lingüísticos actuales son el algonquino, iroqués, salish, atabascan e inuit, más conocido como esquimal.

La población indígena de América Latina se estima en unos 26,3 millones de personas, formando más de 600 grupos culturales. La mayoría habitan en Bolivia, Ecuador, Guatemala, México y Perú. En algunos casos, como los de Bolivia y Guatemala, el elemento indígena puro constituye el 60% de la población, aunque la gran mayoría de los habitantes de América Latina son mestizos. En torno al 80-90% de la población de Ecuador, México, Bolivia, Panamá, Perú, Honduras, El Salvador o Paraguay son mestizos.

La mayoría de los grupos tradicionales han abandonado su modo de vida tradicional, aunque cerca de un 1,5% de la población indígena de América Latina mantiene un modo de vida tribal. Grupos de este tipo viven aún en Colombia, Panamá, Paraguay, Venezuela y, especialmente, Brasil. En la Amazonia y en el Orinoco existe la mayor variedad de grupos indígenas tradicionales, algunos de ellos poco o nada contactados. Uno de los más importantes, los yanomami, está compuesto por unos 22.000 individuos, aunque su número se encuentra en declive.

En todos los casos, pese a reconocer lo indígena como una parte importante de la herencia cultural, el elemento amerindio ocupa el escalón más bajo de la sociedad, cercano a la exclusión social. La pobreza, el desempleo, el hambre, la enfermedad y la violencia afectan especialmente a este estrato social, aunque en las últimas décadas en algunos países se están produciendo diversos intentos de organización y movilización por parte de los indígenas.

Las ruinas del Machu Picchu son un recuerdo vivo de la civilización incaica, en el Perú.