Pueblos europeos

El continente europeo se caracteriza por la existencia, dentro de un territorio comparativamente pequeño, de una gran número de pueblos y grupos étnicos distintos, con lenguas y costumbres diferentes, cuyo origen es sin embargo en gran medida común y cuya diferenciación actual obedece a razones de tipo histórico y migratorio.

Origen y evolución

La ocupación humana de Europa es muy antigua. Se supone que los primeros pobladores debieron llegar desde Asia, adonde llegaron, a su vez, procedentes de África. Los restos humanos más antiguos, como los hallados en Atapuerca (Burgos), hablan de una antigüedad de varios cientos de miles de años. La ocupación de Europa fue una constante a lo largo de varios milenios, producida mediante oleadas. El hombre moderno, Homo sapiens sapiens, solo aparece a finales del Paleolítico. La mejora climática producida hace unos 10.000 años favorece el desarrollo cultural, con la aparición paulatina en Europa de innovaciones como la agricultura, la domesticación de animales, el comercio o la metalurgia, algunas procedentes de Oriente Próximo.

Hacia el IV milenio a.C. comenzó a producirse la entrada en oleadas de una serie de pueblos, los indoeuropeos, que compartían una base cultural y una lengua común y que serán el sustrato primitivo de los pueblos europeos posteriores. La diferente evolución histórica que siguieron estos pueblos (germanos, eslavos, celtas, griegos, latinos, etc.), dio lugar a desarrollos muy diferentes, así como a una gran diversidad de lenguas y culturas. A esto último contribuyeron, además, diferentes migraciones ocurridas a lo largo de la historia, lo que ha contribuido a una constante mezcla racial y cultural.

Características físicas y culturales

La gran mayoría de los habitantes europeos son del tipo físico caucasoide, de piel color claro y con una gran variedad con respecto al color de ojos y cabellos. Sin embargo, lo que caracteriza físicamente y culturalmente a los europeos es su gran variedad, pese a haberse establecido tradicionalmente la existencia de dos tipos principales: nórdicos y mediterráneos. A esta gran variedad han contribuido tanto la evolución histórica y los contactos e intercambios permanentes entre los distintos pueblos europeos como la constante llegada de aportes migratorios.

Los esfuerzos de los etnólogos para definir los distintos grupos europeos han dado como resultado la caracterización de unos 160 grupos étnicos distintos, entre los que se incluyen algunas poblaciones del Caucaso que podrían pertenecer tanto a Europa como a Asia. Una característica común de todos estos grupos es su tendencia a concentrarse en un mismo territorio, lo que históricamente ha llevado, en algunos casos, a formar un Estado-nación. Muchos de estos grupos, pese a compartir con otros un gran número de rasgos culturales comunes, ha basado su identidad en elementos como la lengua, la religión o la historia. Estos aspectos han dado lugar, en diferentes momentos, a la aparición de graves conflictos.

Las lenguas europeas

Las lenguas habladas en Europa tienen un origen común, la lengua indoeuropea, llevada a Europa desde las estepas asiáticas a través de diferentes y antiguas migraciones. Actualmente, los lingüistas distinguen tres grandes grupos de lenguas:

1.- Lenguas romances. Se asientan en la Europa mediterránea y occidental, e incluyen idiomas como el español, portugués, francés, italiano o rumano, además de otras minoritarias como catalán o provenzal, entre otros.

2.- Germánicas. Son habladas por las poblaciones de Europa central, septentrional y noroccidental. Derivan todas ellas de una lengua arcaica originaria de Escandinavia, que ha dado lugar a los actuales alemán, neerlandés, danés, noruego, sueco e islandés. El inglés, que algunos autores adscriben a este grupo, tiene una procedencia tanto germánica como romance.

3.- Eslavas. Se extienden por la Europa oriental y sureste, así como Rusia. Tradicionalmente se han dividido en tres ramas: Oeste, Este y Sur. Entre las primeras encontramos al polaco, checo o eslovaco, entre otros; pertenecen al grupo del Este las lenguas rusa, ucraniana y bielorusa; finalmente, entre las lenguas eslavas del Sur están el esloveno, el serbocroata, el macedonio y el búlgaro.

Además de estos tres grandes grupos existen otras lenguas minoritarias. Algunos son de origen indoeuropeo, como el griego moderno, albanés, gaélico, letón, lituano y caló, hablado por los gitanos. Lenguas no indoeuropeas son el húngaro, finés, estoniano, turco o maltés. Un caso aparte es el euskara o vasco, presente en zonas del norte de España y sur de Francia, cuyo origen es desconocido.

Religiones

En la mayoría de las sociedades y culturas europeas existe una religión principal, aunque se puede considerar la excepción de los grupos ingleses, alemanes y húngaros, en los que coexisten el catolicismo romano y el protestantismo. Como ocurre en el caso de las lenguas, las religiones europeas se pueden dividir en tres grandes ramas, con la excepción hecha de algunas pequeñas creencias minoritarias.

1.- Cristianismo. Es la religión mayoritaria en Europa, con sus distintas variedades, fruto de diversas separaciones o cismas. El catolicismo romano predomina en el sur y el sudoeste; el protestantismo, en el norte y noroeste; el cristianismo ortodoxo, en el este y sudeste.

2.- Judaísmo. Practicado desde los tiempos de la antigua Roma, la entrada de las poblaciones judías se produjo mediante varias migraciones, dividiéndose en las ramas sefardí (occidental) y askenazí (oriental). Las diversas persecuciones sufridas a lo largo de la historia, como durante la expulsión de España en el siglo XV o la Alemania nazi, determinaron la reducción del elemento judío en Europa, convirtiéndose en una religión minoritaria.

3.- Islamismo. La expansión del Islam, producida a partir del siglo VII, llevó a esta religión hasta Europa, penetrando tanto por Occidente (España) como por Oriente (los Balcanes). La presencia del islam en Europa debe mucho también al Imperio turco y a su prolongada presencia en los Balcanes. Existen importantes comunidades musulmanas en esta región, incluyendo la Turquía europea, Albania, Bosnia, zonas de Bulgaria y algunas partes de la Rusia europea.