Matrimonio

    El matrimonio es una de las instituciones sobre cuya definición más se ha debatido en Antropología. A nivel popular, y siempre dentro del mundo cristiano occidental, el matrimonio se ha definido como la unión entre un hombre y una mujer, de acuerdo con las leyes, la costumbre y el ritual, y con la misión de formar un núcleo familiar y crear una descendencia legitimada. El problema es que, a medida que ha ido avanzando el conocimiento de otras sociedades y pueblos, e igualmente a medida que las mismas sociedades occidentales han ido evolucionando, se ha detectado que existen muchos más tipos de uniones entre personas que la simple entre un hombre y una mujer. Esto ha dado lugar a que la definición de matrimonio esté en permanente discusión, lo que tiene consecuencias jurídicas, económicas, culturales e incluso para las ciencias sociales. Por lo que respecta a la Antropología, los especialistas se han ocupado, primero, de comprobar si efectivamente se trata de una institución universal para, después, intentar encontrar una definición única, que pueda englobar las distintas formas de unión o emparejamiento entre individuos que se entienden que pueden caber dentro de la definición de matrimonio. Así, por ejemplo, para poder dar cuenta de esta enorme diversidad, citaremos solo algunos casos:

    - Entre algunos pueblos africanos, como los dahomey, existen matrimonios entre un hombre y una mujer, pero también matrimonios simbólicos entre una mujer y varias mujeres. En estos pueblos, una mujer, que suele ya estar casada con un hombre, se casa simbólicamente con otra pagando el precio de la novia, es decir, pagando con objetos valiosos a la familia de la que será su esposa. Tras esto, cede a sus "esposas" a distintos varones, aunque retiene el control de los hijos habidos de estas uniones, siendo socialmente consideradas un "padre femenino". Un antropólogo, Herskovits, detalló que entre los dahomey existían hasta 13 tipos diferentes de matrimonio, lo que derivaba a su vez en diferentes tipos de derechos, obligaciones y maneras de agruparse, sustentadas en distintas formas de relacionarse y reproducirse.

    - Entre los kwakiutl de América del Norte, un hombre podía progresar socialmente y adquirir prestigio y privilegios "casándose" con el heredero varón de un jefe. Incluso, si ese jefe no tenía herederos, podía casarse simbólicamente con una parte del cuerpo del jefe, como una de sus piernas o brazos.

    - Los kadar de Nigeria no dan ningún valor a la virginidad, siendo habitual que las adolescentes queden embarazadas, pese a estar prometidas desde muy temprano. Así, pueden tener hijos de un varón distinto de su prometido y, cuando finalmente se casan con éste, el marido asume la paternidad de los hijos de la mujer.

    Estos tres son sólo algunos ejemplos de la diversidad de formas matrimoniales existentes en el mundo. Volviendo a la cuestión de hallar una definición válida y universal para la institución del matrimonio, los etnógrafos encuentran que en todas las sociedades existen reglas que regulan bajo qué supuestos son aceptables y legítimos aspectos como las relaciones sexuales, el embarazo, el nacimiento y la cría de los hijos. Pese a la dificultad de encontrar un patrón universal, los especialistas se decantan por identificar una lista de funciones del matrimonio que, generalmente, están presentes en la mayoría, aunque no todas, de las sociedades. En todas ellas se recalca el papel de marido y mujer como miembros de una comunidad más amplia, la familia extensa, lo que produce para ellos tanto derechos como obligaciones. Marvin Harris, siguiendo a Edmund Leach, cita las siguientes funciones del matrimonio:

    - Determinar legalmente quién es el padre de los hijos de una mujer y quién es la madre de los hijos de un hombre.

    - Conceder al marido, o bien a su familia extensa, la posibilidad de mantener relaciones sexuales con la esposa. Y lo mismo a la mujer, o a su familia extensa, con respecto al marido.

    - Permitir al marido, o a su familia extensa, controlar la fuerza de trabajo de la mujer. E, igualmente, en el caso inverso: la mujer o su familia extensa como beneficiarias del trabajo del marido.

    - Dar a al marido, o a su familia extensa, el control sobre las propiedades de la mujer. Y viceversa.

    - Formar un conjunto común de bienes y propiedades, cuyos beneficiarios son los hijos habidos del matrimonio.

    - Y, finalmente, establecer un nexo de unión entre el grupo social del que procede el marido y el de la mujer.

    El tipo de matrimonio más extendido es el formado por un hombre y una mujer. Además de éste, los antropólogos han comprobado la existencia de otros tipos de matrimonios, como los matrimonios de grupos, los matrimonios de hombres o los matrimonios de mujeres. A veces, un individuo se casa con varios, siendo esta práctica conocida como poligamia, que tiene dos variantes: cuando es un varón quien se casa con varias mujeres, se denomina poliginia; si es una mujer quien contrae matrimonio con varios hombres, esta práctica se conoce como poliandria. En los últimos tiempos, en las sociedades occidentales se tiende a reconocer la existencia de matrimonios homosexuales (mujer-mujer, hombre-hombre).

    Pese a la amplia diversidad de formas matrimoniales existentes, todas ellas tienen una característica común, y es que para que una unión matrimonial exista como tal es necesario que sea socialmente reconocida por el grupo y sancionada por la ley o por la costumbre. Igualmente, otra característica muy común es que el matrimonio no solamente pone en relación a dos o más individuos, sino a sus respectivas familias o grupos. En muchas sociedades, el matrimonio entre un hombre y una mujer se observa como un intercambio entre dos familias, de forma que la unión es vista como una alianza entre grupos, con repercusiones políticas –por ejemplo, los enlaces de las monarquías europeas– o económicas. En este último caso, el matrimonio es visto por las respectivas familias como un intercambio de personas o bienes valiosos, una relación de carácter económico. En algunas sociedades, donde la mujer y los hijos que ésta pueda tener se consideran una fuerza laboral imprescindible y muy valiosa para su grupo familiar, el pretendiente deberá compensar a la familia de la mujer por casarse con ella, entregando dinero, bienes, propiedades o bien trabajando para la familia de su mujer: es lo que se conoce como precio de la novia. En otras ocasiones, al contrario que en la anterior, las sociedades consideran a las mujeres una carga, siendo entonces el pretendiente el que recibe un regalo –dinero, bienes, tierras…–: es lo que se conoce como dote.

    Otro de los rasgos más extendidos con respecto al matrimonio es la prohibición de contraer matrimonio con un miembro del mismo grupo. Hombres y mujeres deben casarse con alguien de fuera de su grupo, práctica muy extendida y conocida como exogamia. Lo contrario, casarse con alguien del mismo grupo, se conoce como endogamia, y dentro de ésta existen prácticas prohibidas de modo universal o casi universal, como el matrimonio entre padres e hijos o entre hermanos. Esta práctica se conoce como incesto y, aunque el incesto es universal, los tipos de matrimonio que se prohíben varían mucho de unas sociedades a otras. Los especialistas no se han puesto de acuerdo a la hora de explicar porqué está tan extendida la prohibición del incesto, aludiendo a razones biológicas, psicológicas, económicas, políticas o rituales.