Burguesía

    El término burguesía ha sido utilizado para designar a la clase social formada por individuos de condición económica desahogada, que no practican un trabajo manual, y que habitan en el medio urbano. Para la doctrina marxista, la burguesía es la clase que posee los medios de producción, lo que le permite dirigir la sociedad capitalista.

    La burguesía como clase o grupo aparece en la Edad Media. A medida que el ámbito urbano va adquiriendo importancia en detrimento del modo de vida rural, los habitantes de las ciudades o burgos (del latín burgus) irán alcanzando mayores cotas de independencia respecto al poder feudal. El grupo burgués, compuesto por artesanos, mercaderes, industriales, etc., al permanecer al margen tanto de la nobleza como del campesinado, intentará conseguir un estatuto jurídico propio en el que, una vez logrado cierto nivel económico, se les reconociera el derecho a poseer el poder político municipal, hasta entonces privativo de la nobleza. Frente al inmovilismo del medio rural, dominado por las rígidas relaciones feudales, por el vasallaje y por el poder político hereditario, la burguesía reclama independencia económica y política, y estas reclamaciones se ven favorecidas por el ámbito urbano, que escapa al control feudal y al dominio señorial. En las ciudades, los burgueses medievales y de épocas posteriores encontrarán un ámbito de libertad y de expansión, pudiendo establecer las bases jurídicas necesarias para lograr un desarrollo amplio de la actividad mercantil y de los gremios artesanos, así como bases administrativas para conquistar el gobierno municipal.

    En este proceso político, la burguesía tendrá enfrente al patriciado, la oligarquía dominante, y desde el siglo XII serán constantes los enfrentamientos entre patricios y burgueses, estos últimos aliados con las clases sociales inferiores. El enfrentamiento tendrá algunos episodios muy notables, como las revueltas populares de Londres y París o la sublevación de los Ciompi en Florencia. A partir de estos sucesos, la burguesía ampliará su influencia en el gobierno municipal.

    A partir del siglo XVI, la expansión comercial facilitada por los descubrimientos geográficos, la apertura ideológica debida al Renacimiento y la influencia de las ideas de la Reforma, con su defensa del derecho individual al enriquecimiento, favorecen la expansión de la burguesía y el desarrollo del capitalismo. Este avance económico, sin embargo, no se verá correspondido en el terreno político, pues la sociedad estamental dificultaba su acceso al poder, al tiempo que el sistema económico del antiguo régimen frenaba la expansión del comercio en el interior de los países. A pesar de ello, la burguesía se convierte en el grupo social más pujante y reformista, frente al inmovilismo propio de la aristocracia, el clero y el campesinado. Figuras como Locke o Adam Smith sientan las bases de la ideología burguesa por antonomasia, el liberalismo, que propugna una exaltación del individualismo y la eliminación de cualquier tipo de intervención por parte del Estado.

    La Revolución francesa acabó por definir el acceso de la burguesía a la cúspide del poder social y político. La vieja sociedad estamental es sustituida por la sociedad de clases, en la que jurídicamente un individuo puede, por medio de su propio esfuerzo físico o intelectual, pasar a pertenecer a una clase distinta de aquella en la que ha nacido, algo imposible en el régimen estamental. Los regímenes burgueses establecieron también la igualdad legal de todos los ciudadanos, eliminando los privilegios y exenciones anteriores. A medida que la burguesía tomó el poder político, implantó gradualmente la democracia parlamentaria, con las correspondientes transformaciones en materia económica, especialmente en la agricultura, la industria y el comercio. En paralelo a la obtención del poder político, la Revolución industrial de los siglos XVIII y XIX acabó por otorgar a la burguesía el dominio económico.