Campesinado

    Grupo social integrado por individuos que viven y trabajan en las áreas rurales, dedicados al cultivo de la tierra, a la ganadería y, en general, a todas las actividades que se integran en el sector primario. El campesinado se ha definido como grupo utilizando perspectivas diferentes. Así, al aplicar criterios económicos y sociales al estudio de los distintos estamentos o clases sociales, los estudiosos encontraron que los campesinos componían un grupo diferente, con características propias, frente a la nobleza, el clero o la burguesía. Igualmente, si se aplican criterios culturales, el campesinado y el mundo rural poseen características muy específicas, que los diferencian del mundo urbano y los habitantes de las ciudades.

    Los científicos sociales han puesto de relieve algunas características del campesinado:

    El grupo doméstico es la estructura básica de producción, y la familia, el modo dominante de organización social. La actividad principal de subsistencia es la agricultura, pudiendo estar asociada a la ganadería o a la artesanía, y la relación con la tierra es muy importante, ya sea bajo una forma territorial, patrimonial o incluso simbólica y religiosa. Las relaciones interpersonales se fundamentan en el conocimiento directo entre individuos, concediendo gran importancia a aspectos informales como la palabra otorgada o el honor, frente al formalismo que domina las relaciones en el medio urbano. El patrón de asentamiento, ya sea disperso o concentrado, se basa en unidades de población de pequeño tamaño, como aldeas o pueblos. En las sociedades campesinas algunos individuos asumen un papel dirigente, en función de su prestigio, riqueza o poder político. Estas personas frecuentemente sirven de intermediarias entre el colectivo campesino y el resto del conjunto social.

    Todas estas características, no obstante, sirven para definir una comunidad campesina típica, pero no se puede olvidar que existen notables diferencias entre el medio rural actual y el de épocas pasadas. A lo largo de la historia, el grupo campesino ha estado en una situación de sumisión, subordinado a la nobleza propietaria de la tierra. Los campesinos medievales tuvieron una relación de servidumbre, sujetos al señor feudal, cacique u otros propietarios de la tierra, a quienes estaban obligados a servir con su trabajo.

    También el medio campesino ha sido considerado de un modo despectivo por la burguesía, que acusa al campesinado de estar apegado a las tradiciones y de ser poco proclive a los cambios. Actualmente, en muchos países esta visión peyorativa está en camino de ser abandonada, debido a la revolución de las comunicaciones y los transportes, que han acabado con el tradicional aislamiento rural, y al sentimiento de degradación de la vida en la ciudad, con el consiguiente traslado a pequeños núcleos de población rural por parte de algunos grupos urbanos.