Minoría social

    Las sociedades, lejos de ser homogéneas, están compuestas por grupos de individuos que comparten una o varias características. Si se realiza un análisis económico, político, racial o religioso, por ejemplo, generalmente se encontrará que en el seno de las sociedades existen diversos grupos, con número de integrantes y grados de representación diferentes. La mayor parte de las sociedades de carácter estatal se encuentran estratificadas en grupos diferentes, según criterios raciales, étnicos, culturales, económicos, políticos, etc. Estos grupos pueden ser denominados mayorías o minorías, y no deben ser confundidos con las clases sociales, un concepto diferente pues surge de una perspectiva únicamente socioeconómica.

    Las minorías y las mayorías se pueden definir por tres aspectos:

    - Cada grupo posee un estilo de vida distinto, que puede haber sido originado no en la sociedad en la que se asienta en ese momento, sino en otra sociedad distinta, como ocurre, por ejemplo, tratándose de un grupo inmigrante.

    - Los integrantes de cada grupo no tienen por qué tener un mismo nivel económico o social, sino que pueden pertenecer a clases sociales diferentes.

    - Todos los que forman parte del grupo saben y se reconocen a sí mismos como integrantes del grupo, poseedores de una conciencia identitaria que les diferencia y separa del resto de la sociedad.

    Un error frecuente consiste en creer que el concepto de minoría obedece a un criterio numérico, lo que lleva a pensar que un grupo minoritario es, por definición, menor en número de integrantes en comparación con otros grupos o con el resto del conjunto social. Sin embargo, el concepto de minoría social (al igual que su contrario, la mayoría social) no obedece a criterios numéricos, sino de poder o representatividad: una minoría es un grupo subordinado, que goza de menor rango y poder en el conjunto social. Así, en la Sudáfrica del apartheid, los habitantes de raza negra (mayoría desde un punto de vista numérico) constituían una minoría social, pues estaban dominados por la mayoría social blanca, menor en número de integrantes pero poseedora del poder político y económico. Es precisamente este aspecto, lo equívoco de la nomenclatura, lo que ha llevado a algunos especialistas a denunciar lo insatisfactorio de los términos minoría y mayoría, aunque de momento no parece haberse encontrado un sustituto consensuado. Así pues, la minoría debe definirse como un grupo social que comparte determinadas características étnicas, raciales, culturales, etc., y que se encuentra en una situación de subordinación frente al grupo dominante.