Opinión pública

    Manifestación del conjunto de preferencias, actitudes o tomas de postura de una parte importante de la sociedad ante acontecimientos de relevancia. La opinión pública, como fuerza o conciencia capaz de movilizarse, es propia de las sociedades de masas contemporáneas (siglos XIX al XXI). La opinión pública es un concepto sociopolítico, que implica la existencia de un determinado estado de conciencia compartido por una parte muy importante y significativa de la sociedad. Esta opinión se mantiene frente a acontecimientos sociales, que son frecuentemente considerados como importantes o significativos por una mayoría de la sociedad.

    La opinión pública no es lo mismo que la opinión general, por cuanto la primera requiere de una acción concreta, de un modo de manifestarse y de ejercer presión; sin embargo, la opinión general es un punto de vista universal, extendido, pero sin que tenga que existir una acción concreta. Otra diferencia entre la opinión pública y la opinión general es que se supone que la primera está fundamentada en datos objetivos, que a su vez se basan en una reflexión y un análisis razonado, si bien se reconoce que en su origen intervienen también elementos pasionales; por el contrario, se considera que en la opinión general tiene mucha mayor fuerza el elemento irracional o sentimental que el reflexivo.

    La opinión pública siempre existe. En todas las sociedades, los individuos que las forman tienen un parecer sobre determinado tipo de asuntos que, en las sociedades contemporáneas, suelen ser de índole política, social o económica. Sin embargo, para que exista una opinión pública como fuerza deben darse además unos condicionantes. En primer lugar, es necesario que exista un mínimo de información acerca del asunto sobre el que los individuos opinan. Además, debe darse una cultura común, compartida, y la capacidad de los individuos para comunicarse e intercambiar opinión. Con estos condicionantes, surge la opinión pública y se manifiesta como una fuerza en acción, capaz de expresarse y de elaborar pautas o normas de conducta.

    Por este motivo, en las sociedades actuales son muchas las instancias que tratan, en primer lugar, de conocer cuál es la opinión pública sobre un asunto concreto y, en segundo lugar, de modificarla o canalizarla en su propio provecho. La principal herramienta sociológica para conocer la opinión pública son los sondeos de opinión o encuestas, que comenzaron a realizarse en Estados Unidos a partir de la década de 1920. El método de sondeo fue más tarde desarrollado, entre otros, por Gallup, siendo actualmente una práctica universal.

    No obstante, entre los sociólogos han existido profundos desacuerdos acerca de la existencia o no de la opinión pública y, por tanto, existen también divergencias en cuanto a la utilidad de las herramientas para conocer su alcance y sentido. Algunos autores consideran que la opinión pública es un concepto demasiado inabarcable y que, por tanto, no puede ser cuantificada ni medida con un mínimo de rigor científico. En la actualidad, sin embargo, la teoría sociológica dominante concede que es posible no sólo definir la opinión pública, sino también analizarla, medirla y aun predecirla. No obstante, los sondeos de opinión son herramientas sociológicas en ocasiones muy criticadas, pues se cuestiona su capacidad para conocer la opinión de una gran masa de población a partir de una pequeña muestra de la misma.

    El segundo aspecto destacable con respecto a la opinión pública es que, más allá de una simple conciencia o estado mental, se hace visible por medio de la conducta. Por este motivo, en las sociedades actuales existen numerosas instancias que intentan actuar sobre ella. Medios de comunicación de masas, partidos políticos, gobiernos, empresas… son conscientes de la fuerza de la opinión pública, por lo que intentan conocerla y, en algunos casos, dirigirla en provecho propio.