Grecia clásica

La derrota de los persas en las guerras médicas, en el año 480 a.C., supuso un nuevo periodo de esplendor para las polis griegas que se corresponde con lo que los historiadores denominan clasicismo y que abarcó hasta el apogeo de Macedonia gracias a Alejandro Magno ya en el siglo IV a.C.

La identidad helenística

Tras la victoria sobre los persas, por primera vez las ciudades griegas dejaron las disputas internas para defender un bien supremo universal, la libertad. De esta forma, las polis encontraron una identidad política, religiosa y social común que favorecía lo heleno frente a lo bárbaro. Desde el punto de vista intelectual todo el territorio griego encontró una unidad real, aunque sí es cierto que quedó dividido en dos grandes bloques: por un lado Atenas y por otro Esparta. Las diferentes polis griegas se unieron a uno u otro bando dependiendo de su modelo político o de sus deseos de cambio.

Económicamente el triunfo heleno provocó el resurgimiento de todas las actividades económicas que el conflicto greco-persa había interrumpido. La región de Jonia entró en un periodo de decadencia bastante profundo que posibilitó una dependencia casi total con respecto a Atenas, que fue la gran favorecida puesto que se reforzó su marina, y gracias a la importancia de la masa ciudadana triunfó la democracia como sistema político, al tiempo que se convirtió en el foco cultural más importante de Grecia.

Organización socioeconómica

Al igual que en la época arcaica, la mayor parte de la población griega vivía del campo, sin embargo las estructuras sociales diferían porque había regiones más llanas y fértiles que otras, en las que grandes terratenientes dominaban al resto. En casi toda Grecia abundaba la pequeña propiedad explotada por su propietario, que era ciudadano y que a lo largo del siglo V a.C. vivió acomodadamente del cultivo de productos variados, fundamentalmente arbustivos, que le generaban excedentes para comprar otros productos.

La vida urbana solamente era intensa en las ciudades mercantiles, y éstas eran escasas. En el siglo V a.C., únicamente Esparta conservaba la estructura social de siglos anteriores, mientras que todas las demás (Atenas, Megara, Corinto o Tebas) habían evolucionado.

Estructura social

Los ciudadanos componían el elemento demográfico, social y político de las polis griegas. El derecho ciudadano se concedía a mayores de 18 años por decisión del pueblo, en compensación por beneficiar a la ciudad o por nacimiento, al tener padre y madre ciudadanos. El uso efectivo de los derechos cívicos no entraba en vigor hasta los 20 años, después de cumplir la efebía o servicio militar.

Cada ciudadano lo era de un estado soberano que además era un municipio; elegía a los representantes de éste, vigilaba sus actos políticos y era consultado sobre todo tipo de asuntos (aprobación de impuestos, presupuestos del estado, política exterior, designación de embajadores, tratados de paz, etc.). Precisamente debido a todos estos factores, el ciudadano tenía un gran sentido de la responsabilidad política y manifestaba un enorme patriotismo que le confería una superioridad moral sobre sus vecinos extranjeros.

Los metecos o extranjeros, eran hombres libres a los que se reconocía una serie de derechos, como arrendar distintos negocios, ejercer cualquier tipo de actividad económica, participar en las fiestas del pueblo o vivir donde quisieran. Pagaban un impuesto directo de residencia y, aunque no podían poseer bienes inmuebles ni contraer matrimonio con un ciudadano, y carecían de derechos políticos, su número fue aumentando a lo largo de toda la época clásica al igual que su importancia económica.

Su influencia se dejó notar desde el punto de vista artístico y cultural, ya que eran médicos, historiadores, arquitectos, escultores y filósofos. La excepción la supuso Esparta, donde por ley no se podían establecer.

Los esclavos fueron una población muy numerosa y su origen era bastante variado: por nacimiento, por guerra, por abandono de los padres, por deudas o por condena de algún tribunal. El esclavo era un bien mueble, no tenía personalidad jurídica y no se le reconocía conciencia. En Atenas la vida de un esclavo era muy llevadera pudiendo llegar a tener un pequeño patrimonio como peón público, policía urbana o empleado de las oficinas públicas. Las condiciones más duras se daban en Esparta y en las minas. La formula más frecuente de lograr la libertad era la manumisión como recompensa por los servicios prestados.

Economía y comercio

Debido a las características sociales de las polis, en la época clásica el planteamiento económico que prevaleció fue la autarquía, siendo el trabajo ciudadano más digno el del campo. Desde época arcaica, Grecia siempre fue un espacio eminentemente agrícola, pobre en metales, muy deforestada y con gran insuficiencia en la producción agrícola.

El cultivo de la vid y el olivo supuso la base fundamental de la economía griega. El primero se localizó en Rodas, Quíos o Thasos, y llegó a exportarse a Egipto, a la Magna Grecia (sur de Italia) y a zonas del mar Negro debido a su calidad. El olivo fue pieza clave en la alimentación griega y tuvo especial incidencia en la industria del perfume, en la iluminación y en la vida religiosa. La agricultura abastecía al medio rural pero malamente a los núcleos urbanos, incrementándose por este motivo los precios agrícolas a lo largo de todo el periodo clásico y generando tras la guerra del Peloponeso una enorme especulación de dichos productos.

La industria en la Grecia clásica se basó en la explotación del cobre, la plata y la arcilla a partir de talleres artesanales con pocos empleados, sin apenas competencia y con beneficios bastante altos. Aunque a lo largo de todo el siglo V a.C. la industria se desarrolló ostensiblemente, no evolucionó hacia la constitución de un entramado propiamente industrial debido a la escasa inversión (el beneficio se destinaba a la compra de tierra) y a la utilización de mano de obra esclava.

El comercio interior no gozó de gran aprecio social, puesto que era desempeñado por extranjeros y por esta razón no estuvo muy desarrollado; además, debido a la topografía, las comunicaciones terrestres eran muy malas. El comercio internacional aumentó bastante en el siglo V a.C. principalmente en Atenas. Las principales exportaciones eran tejidos, aceite, vino, cerámica y armas y, por el contrario, se importaban cereales y objetos de lujo.

A lo largo de este siglo se dieron grandes avances en técnicas marítimas y en construcción de barcos, estableciéndose una serie de rutas hacia Asia Menor, Fenicia, Egipto, Magna Grecia, Etruria, Galias e Hispania, es decir, todo el espectro mediterráneo, de este a oeste. Este comercio internacional fomentó las operaciones de cambio a través de contratos, el establecimiento de pesos y medidas oficiales y la determinación de una serie de tipos de interés según la transacción.

La excepción de Esparta

El caso de la polis de Esparta no deja de ser llamativo puesto que a lo largo de su historia evolucionó políticamente muy poco y siempre fue admirada por mantenerse apegada a la tradición. Su régimen aristocrático/oligárquico chocó violentamente con la instauración de la democracia en su rival Atenas. La diarquía espartana, por la que la corona siempre recaía en dos familias por tradición (Agiadas y Euripóntidas), garantizaba la sucesión hereditaria en el primogénito varón, representaba a la ciudad y controlaba el potente ejército.

Organización política

La gerusía o consejo de ancianos estaba formada por ciudadanos de más de 60 años escogidos por aclamación popular y gestionaba la política exterior y el derecho comunal. La apella (equivalente a la ecclesia ateniense) estaba formada por todos los varones mayores de 30 años que habían recibido la típica educación espartana, escuchaba los proyectos presentados por la gerusía y los votaban por aclamación, aunque la mayor parte de las veces no hacían más que ratificarlos.

Los magistrados más importantes recibían el nombre de éforos; eran cinco, tenían un carácter anual y presidían la apella y la gerusía. Sus obligaciones fueron bastante amplias: vigilar la actuación de los reyes, supervisar las labores policiales, encargarse de la educación de los jóvenes, controlar las finanzas y velar por el cumplimiento de las tradiciones, usos y costumbres espartanas. La cripteia o policía secreta estaba formada por jóvenes mayores de 20 años al servicio de los éforos y tenía como misión el mantenimiento del orden público y la represión de ilotas.

Estructura social

La composición social espartana estaba basada en las diferencias entre los distintos grupos, fomentando de esta forma el mantenimiento de un estado fuertemente militarizado en el que unos pocos se impondrían sobre muchos.

Los ciudadanos espartanos o espartiatas eran la clase privilegiada, contaban con todo tipo de derechos y desde jóvenes se sometían a las directrices del estado. Fue muy conocida y admirada en toda la antigüedad su forma de vida austera y su férrea disciplina, así como su educación rudimentaria basada fundamentalmente en la gimnasia y en los ejercicios militares. El estado les entregaba lotes de tierra que no trabajaban, siendo obligatorio para ellos, a cambio, casarse y procrear.

La educación de la mujer era muy similar a la del varón, llegando a adquirir mayor libertad que el resto de las mujeres griegas. Los periecos eran todos aquellos habitantes de distintas ciudades que formaban parte del estado espartano, tenían derechos muy limitados, estaban obligados a la prestación militar obligatoria y dependían jurídica y administrativamente de los espartiatas. Los ilotas eran la antigua población aquea reducida a esclavitud; pertenecían al estado, estaban adscritos a la tierra y no poseían personalidad jurídica, estando subyugados por los espartiatas, que los trataban con extremada dureza.

La democracia en Atenas

Desde el punto de vista institucional, el hecho político más significativo se dio probablemente en Atenas a lo largo de todo el siglo V a.C.: la consolidación de la democracia.

Organización política ateniense

En la ciudad había dos asambleas deliberantes: la boulé y la ecclesia. La boulé, formada por quinientos miembros o bouleutas, que se reunían en el bouleuterion, era una comisión de ciudadanos que fijaba las directrices en política exterior, regulaba los asuntos militares, vigilaba la recaudación de impuestos, fomentaba la política de construcción de obras públicas y servía como tribunal judicial especializado.

La ecclesia estaba formada por el pueblo reunido en asamblea, teniendo todos los atenienses derecho y deber de asistir a ella cuando cumplieran 20 años. En esta asamblea se discutían asuntos tratados previamente en la boulé y sus poderes eran muy importantes: determinaba la paz y la guerra, nombraba a los magistrados y poseía todos los poderes legislativos.

Las asambleas judiciales eran también una parte muy importante de este entramado democrático. El areópago, de origen arcaico y monárquico, únicamente juzgaba casos de homicidios y temas relacionados con la impiedad, así como delitos de incendio o envenenamiento. El helieo era el resultado más visible de la ecclesia, transformada ésta en tribunal, y la magistratura no era ninguna carrera política sino un deber y un derecho ciudadano. Los magistrados tenían cargos anuales, no acumulables y éstos eran colegiados; sus funciones principales consistían en hacer cumplir las leyes de la ciudad, aunque podían ser sometidos a censura para ejercer sus funciones de forma correcta. El ostracismo (destierro temporal) fue un mecanismo democrático utilizado en Atenas para eliminar a todos aquellos que pudieran amenazar la estabilidad de la polis, puesto que la ecclesia votaba de forma secreta quién debía ser desterrado de la ciudad.

Hegemonía ateniense

Tras ser eliminada la amenaza persa después de las guerras médicas, el mundo heleno vivió un periodo de tiempo de unos cincuenta años (Pentecontecia) en el que Atenas se convirtió en una gran potencia, ante el recelo constante de los espartanos. Utilizando como pretexto el miedo a los persas, Atenas creó una alianza panhelénica o liga Ático-Délica en el año 478 a.C. para proteger la hegemonía helena frente a los persas.

En principio esta alianza entre iguales, con sede en la isla de Delos, se comprometió a ser representada por una asamblea formada por cada una de las polis integrantes, a pagar un impuesto o contribución única por estado (phóros) y a enviar un contingente militar para luchar contra los bárbaros. Con el tiempo, Atenas llegó a convertirse en potencia hegemónica y los antiguos aliados en vasallos tributarios, iniciando una política imperialista y antiespartana que llegó a ser la causa fundamental del estallido de la guerra del Peloponeso.

Al mismo tiempo, la sucesión de hombres fuertes en Atenas cada vez más democráticos (Temístocles, Cimón, Efialtes y Pericles) posibilitó grandes reformas políticas (reforzamiento del papel de la boulé, pérdida de poder del areópago…) que fomentaron la rivalidad total y absoluta con Esparta, apegada a una forma de gobierno marcadamente antidemocrática. Bajo el gobierno de Pericles, Atenas alcanzó su máxima gloria política, militar (represión de la rebelión en la isla de Eubea, construcción de los Muros Largos que unen Atenas con el puerto de El Pireo) y cultural (remodelación de la acrópolis bajo supervisión de Fidias, reparación de templos, mecenazgo sobre intelectuales como Anaxágoras, Sófocles o Heródoto).

La política económica ateniense, tan agresiva que cercenaba las posibilidades económicas de los aliados espartanos (Tebas, Corinto), su creciente poderío naval y la creación de numerosas colonias o cleruquías por todo el Mediterráneo provocaron la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), que supuso la derrota de Atenas y el auge de Esparta como nuevo estado hegemónico.

Cronología de la Grecia clásica

480 a.C. – Los griegos derrotan a los persas en las guerras médicas. Comienza un periodo de esplendor para Atenas.

478 a.C. – Atenas crea una alianza panhelénica o liga Ático-Délica para proteger la hegemonía helena frente a los persas.

461 a.C. Pericles asume el poder de Atenas e inicia su brillante carrera como estratega y gobernante, que durará más de treinta años.

460-446 a.C. Primera guerra del Peloponeso, que termina en empate entre Esparta y Atenas.

449-448 a.C. Segunda guerra del Peloponeso, que comienza con la declaración de guerra por parte de Esparta a Atenas.

429 a.C. – Una gran epidemia acaba con un tercio de los atenienses, entre ellos Pericles. Esparta inicia nuevas hostilidades contra Atenas aprovechando su debilidad.

404 a.C. – Atenas es vencida por Esparta; la caída de sus murallas es metáfora del derrumbamiento de toda una época.

401-400 a.C. Hegemonía espartana en Grecia.