Ilustración

Frontispicio de "L'Encyclopédie" francesa, símbolo de la Ilustración.

Movimiento cultural europeo que se desarrolló a lo largo del siglo XVIII y que se propuso una revisión total del ser humano, así como de la concepción del mundo por medio de la luz de la razón y de la experiencia. A la Ilustración, una corriente que marcó toda una época, también se la conoce como el Siglo de las Luces, pues lo que quiere es “ilustrar”, dar al entendimiento la luz que permita al hombre salir de una etapa de oscuridad y tenebrismo. El movimiento surgió originariamente en Inglaterra, se trasladó a Francia, donde alcanzó su mayor esplendor, y en mayor o menor medida afectó a gran parte de las naciones europeas, dejándose sentir también en la América colonial.

Características de la Ilustración

Los antecedentes de la Ilustración se remontan a los antiguos filósofos griegos, pasando por el Humanismo renacentista hasta alcanzar el racionalismo del filósofo francés René Descartes (1596-1650) y del alemán Gottfried Leibniz (1646-1716) y la teoría empirista del pensador inglés John Locke (1632-1704). Estos autores colocaron los cimientos para que los filósofos, escritores y pensadores ilustrados poseyeran una fe inquebrantable en el ser humano y consideraran la razón como base de todo conocimiento. Además, este movimiento se nutrió de los grandes descubrimientos científicos que aparecieron en esos años, siendo especialmente importante el papel de Isaac Newton (1643-1727) y su teoría de la gravitación universal. Según este autor, el Universo podía ser explicado por medio de leyes físicas, matemáticas y comprensibles, accesibles al conocimiento humano. Bajo este prisma, los ilustrados consideraron que las leyes de la naturaleza y el propio Dios podían ser comprendidos por el hombre.

En general, la corriente ilustrada se caracterizó por los siguientes aspectos.

a) Creencia de que la razón era la base principal del conocimiento. Por ello, rechazaron toda clase de supersticiones y dogmas religiosos que conducían a la opresión del ser humano. Igualmente, defendieron la crítica, la libertad espiritual y la tolerancia religiosa. Para los ilustrados, la razón se podía aplicar a todos los campos, abarcando desde las ciencias experimentales hasta la comprensión de un mundo trascendente. Gracias a ella, la sociedad podía mejorar y perfeccionarse. Al mismo tiempo, la razón era autosuficiente, un instrumento para profesar la crítica y conocer el mundo.

b) Acentuación de la confianza del ser humano en sí mismo, potenciación del optimismo y establecimiento de una fe ciega en el progreso permanente de la humanidad. En su opinión, se podían llegar a desvelar todos los misterios de la naturaleza tras haber pasado épocas oscuras y terribles como la edad media. Esta idea del progreso tuvo como principales representantes a los franceses Condorcet (1743-1794), autor de la obra Esbozo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano, y Turgot (1727-1781), escritor de Discurso sobre los progresos del espíritu humano.

c) Defensa de la educación como medio de cultivar la razón y perfeccionarla. También ensalzaron los viajes como un medio de alcanzar conocimientos. Para los ilustrados, recorrer países y conocer otras sociedades y culturas tenía un fin práctico, útil, pues permitía adentrarse en otros “misterios” ajenos al propio que luego podría emplear de regreso a su casa. En este sentido, una de las disciplinas que experimentó un mayor auge fue la Geografía, donde el ansia de conocer llevó a cartografiar todos los rincones del planeta conocidos. Dos autores trataron especialmente este tema: uno fue Helvetius (1715-1771), autor que consideraba la educación como algo necesario para encauzar el egoísmo del hombre y dirigirlo en favor del grupo social; y Rousseau, autor de Emilio o la educación (1762), obra en la que explicaba cómo debía educarse al niño, apartado de la sociedad para preservar su estado de pureza.

d) Crítica a la Iglesia en general, y en particular a la católica, por haber “secuestrado” la razón y la inteligencia del ser humano con sus misterios y creencias. En general, los ilustrados intentaron convivir con la idea de la existencia de un Dios, aunque muchos de ellos cayeron en el ateísmo o en el deísmo, es decir, teoría por la que aceptaban la presencia de Dios como creador del Universo, pero negando que interviniera en los asuntos de los seres humanos.

e) Defensa de una reforma social y económica. En este último campo, sobresalieron las nuevas teorías de Adam Smith y David Ricardo.

Pensadores ilustrados

Una de las iniciativas más importantes y de mayor trascendencia para el movimiento ilustrado fue la aparición de la Enciclopedia, que comenzó a publicarse en 1751 y se prolongó hasta 1772, con un total de 17 volúmenes. Esta inmensa obra, que tenía como nombre completo Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios, contó con la participación de gran parte de los pensadores franceses del momento y tenía como objetivo recoger y divulgar todo el saber de la época. Los principales autores fueron Jean Le Rond D'Alambert (1717-1783) y Denis Diderot (1713-1784), aunque también participaron otros enciclopedistas como Condillac (1712-1778), La Mettrie (1709-1751) y Holbach (1723-1789).

Sin lugar a dudas, tres fueron los autores más sobresalientes de esta corriente ilustrada que influyeron poderosamente en el pensamiento político de generaciones posteriores.

- Charles-Louis de Montesquieu (1689-1755), autor del conocido libro El espíritu de las leyes (1748). En él, estableció el principio de la separación de poderes que hoy rige en la casi totalidad de los países del mundo: el legislativo, encargado de elaborar las leyes; el ejecutivo, que las aplica y el judicial, que administra la justicia.

- Voltaire (1694-1778), autor de numerosos ensayos, sátiras y panfletos contra la monarquía absolutista y la Iglesia y partidario de un sistema político basado en el parlamentarismo.

- Jean Jacques Rousseau (1712-1778), autor de El contrato social (1762). En esta obra establecía que el fundamento del Estado radicaba en un compromiso por el cual el pueblo delegaba en un poder superior. Para Rousseau, sólo de la voluntad del pueblo podían proceder la soberanía y las leyes.

La ilustración se exportó a numerosos países de Europa a través de publicaciones, de salones y de las llamadas sociedades económicas, científicas y académicas que reunieron a muchos y destacados pensadores. En Alemania destacaron Gotthold Lessing (1729-1781) y, sobre todo, el filósofo Immanuel Kant (1724-1804), quien manifestó que con la Ilustración el hombre alcanzaba la edad adulta. Igualmente, señaló que la razón era la facultad más elevada del espíritu y suficiente en sí y por sí misma para alcanzar la felicidad.

En España, la Ilustración fue un movimiento aislado y minoritario en el que apenas sobresalió un puñado de autores. Entre ellos, Benito Jerónimo Feijoo, fraile benedictino, autor de obras como Teatro crítico universal (1739) y Cartas eruditas (1750); Pedro Rodríguez Campomanes (1723-1802) y Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811). Otros destacados representantes fueron David Hume (1711-1776) y Francis Hutchenson (1694-1747), en Inglaterra; Cesare Beccaria (1735-1794) en Italia; Thomas Jefferson y Benjamín Franklin en los futuros Estados Unidos de América.

Voltaire.

Influencia de la Ilustración

La corriente ilustrada ya dejó su impronta en la época en la que se desarrolló. Así, la actitud de los monarcas absolutistas fue variable, pues, en muchas ocasiones, establecieron la censura de las múltiples publicaciones que recorrían sus reinos y persiguieron (y encarcelaron) a los autores ilustrados. En otras ocasiones, en cambio, algunos de los reyes adoptaron presupuestos ilustrados e iniciaron una serie de reformas, lo que dio origen al llamado despotismo ilustrado.

Asimismo, las ideas defendidas por los pensadores ilustrados (como el principio de igualdad ante la ley o la tolerancia religiosa y política) ejercieron una poderosa influencia en acontecimientos como la independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa o los movimientos emancipadores de las colonias españolas en América. Igualmente, muchos de sus postulados contribuyeron para que en el siglo XIX el poder de la Iglesia decayera y comenzara una secularización de la sociedad. Además, la Ilustración dejó su huella en doctrinas políticas como el liberalismo o en movimientos literarios como el romanticismo.

Esquema de la Ilustración

Movimiento cultural europeo que se desarrolla durante el siglo XVIII. Surge en Inglaterra y pronto se traslada a Francia, donde alcanza su mayor esplendor.

Su doctrina se basa en la idea de que la razón es la base principal del conocimiento y la educación la mejor forma de cultivarla. Una de las iniciativas más trascendentes para el movimiento ilustrado fue la aparición de la Enciclopedia, que comenzó a publicarse en 1751 y se prolongó hasta 1772.