Conferencia de Bretton-Woods

    Reunión de contenido financiero y monetario celebrada en julio de 1944. Su importancia radica en que en ella se establecieron las bases del sistema económico internacional que rigió hasta 1976. Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, la URSS y otros países comunistas no ratificaron los acuerdos establecidos.

    Entre el 1 y el 22 de julio de 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, representantes de 44 países se reunieron en la localidad de Bretton Woods (Estados Unidos) con el objetivo de coordinar las políticas monetarias y financieras de los países participantes y sentar las bases de un nuevo orden económico mundial una vez finalizada la contienda. De esta manera, se pretendía evitar que los países volvieran a políticas bilaterales y de no convertibilidad de las monedas que habían sido frecuentes en la década de 1930. Al mismo tiempo, en la conferencia se realizaron estudios sobre las necesidades financieras y los fondos que los países precisarían para reconstruir sus economías tras la guerra. Como consecuencia surgieron el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD), germen del Banco Mundial (BM).

    Sin duda, el aspecto más importante de la reunión fue la configuración de un sistema monetario internacional cuyo fin era lograr la estabilidad de los tipos de cambio entre las diferentes monedas del mundo. Este sistema, que demostró el poder y la hegemonía de Estados Unidos, se basó en el establecimiento de un patrón divisas-oro en el que el dólar se consideraba la moneda de reserva y tenía un valor fijo con respecto al oro (35 dólares la onza). Esto obligaba a que todos los países fijaran el precio de sus monedas con respecto al dólar (y a que sus reservas nacionales también estuvieran en la moneda norteamericana). Durante treinta años el sistema se mantuvo vigente, pero a partir de 1970 comenzó la crisis. La abundancia de dólares en el mercado, el establecimiento de la inconvertibilidad del dólar por parte del presidente Nixon en 1971, el aumento de los precios del petróleo en 1973 y las presiones especulativas derrumbaron la paridad dólar-oro. Esto obligó a una ronda de conversaciones que fructificaron en los acuerdos de Jamaica de 1976 y la puesta en marcha de un sistema monetario más flexible.