Primera guerra del golfo

    Conflicto bélico que se desarrolló durante los meses de enero y febrero de 1991 en el que una coalición de países auspiciada por la ONU se enfrentó a la República de Iraq, presidida por Saddam Hussein.

    El detonante de la crisis fue la invasión de Kuwait llevada a cabo por Iraq el 2 de agosto de 1990 con el fin de requisar sus fuentes de petróleo y saldar así antiguas deudas contraídas por el país vecino. Esta decisión alteraba el orden internacional, no sólo por constituir la ruptura de una frontera reconocida, sino porque suponía una amenaza al equilibrio de fuerzas entre los países árabes de la región y dejaba a Iraq en una posición de dominio frente a otras naciones como Arabia Saudí, Egipto o Siria, que inmediatamente se alinearon en su contra, liderados por los Estados Unidos de América.

    La ONU condenó la invasión y exigió la retirada de las tropas iraquíes de Kuwait bajo la amenaza del bloqueo comercial. La respuesta del presidente iraquí, Saddam Hussein, fue el refuerzo de sus tropas y el llamamiento a una guerra que sería “la madre de todas las batallas”. En noviembre de 1990, ante la negativa iraquí, el Consejo de Seguridad señaló el 15 de enero como plazo para la retirada iraquí, al tiempo que autorizó el uso de la fuerza si ésta no se producía.

    Estados Unidos, que ya había desplazado tropas a la zona para la defensa de Arabia Saudí, lideró una coalición en la que participaron, entre otros países, Gran Bretaña, Francia, Italia, España, Argentina, Egipto y Siria. El despliegue alcanzó una cifra cercana a los setecientos mil soldados, de los cuales casi medio millón eran estadounidenses, encargándose el mando de las fuerzas aliadas al general norteamericano H. Norman Schwarzkopf.

    El ataque sobre Iraq comenzó al día siguiente del plazo dado por la ONU, con un ataque aéreo masivo sobre las posiciones iraquíes. La operación “Tormenta del Desierto”, como fue denominada, destruyó los centros de mando iraquí, sus comunicaciones, redes de transporte, pozos de petróleo y arsenales. A partir del 24 de febrero las tropas de la coalición lanzaron una ofensiva terrestre, la operación “Sable del Desierto”, que en tres días consiguió recuperar Kuwait, adentrarse en territorio iraquí y desintegrar la Guardia Republicana, grupo de elite del ejército iraquí. El número de bajas entre las tropas coaligadas fue de unos trescientos, mientras que entre los iraquíes el número, aunque indeterminado, fue muy superior, con estimaciones que van desde los diez mil hasta los cien mil muertos.

    El alto el fuego fue decretado por el presidente norteamericano, George Bush, el 28 de febrero. El 3 de marzo se firmó una tregua provisional, que se hizo definitiva el 6 de abril. La rendición iraquí supuso la retirada de sus tropas de Kuwait y el reconocimiento de su soberanía.