Segunda guerra del golfo

    Un soldado británico contempla cómo arden los pozos petrolíferos iraquíes en esta imagen de la segunda guerra del Golfo.

    Conflicto iniciado en marzo de 2003 al ordenar el presidente estadounidense George Bush, la invasión de Iraq con el objetivo de acabar con el dictador Saddam Hussein, al que se le acusaba de tener armas de destrucción masiva y de connivencia con grupos terroristas como Al-Qaeda. La guerra duró unas pocas semanas y permitió a las tropas norteamericanas conquistar la capital iraquí y detener, poco después, a Hussein.

    Tras los terribles atentados del 11 de septiembre de 2001, el presidente Bush declaró la guerra total contra el terrorismo y los grupos terroristas allá donde se encontrasen. Por ello, primero se atacó el régimen talibán de Afganistán, país donde al parecer se refugiaba el principal líder de Al-Qaeda, Osama Bin Laden. Posteriormente, las miras se dirigieron contra Iraq, y los Estados Unidos formó una coalición (integrada por Gran Bretaña, Australia y otros países) para atacar a Saddam Hussein, al que se le creía en posesión de armas de destrucción masiva. Sin embargo, esta postura chocó con la oposición de gran parte de la opinión pública de Europa y Oriente Medio y de naciones como Francia y Alemania y del propio Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que abogaba por la realización de inspecciones internacionales para comprobar si el régimen iraquí tenía dichas armas.

    A pesar de las protestas internacionales, el 20 de marzo de 2003, Bush dio orden de bombardear Bagdad, tras el rechazo de Saddam Hussein del ultimátum que le había enviado el mandatario estadounidense. De esta manera, empezó la llamada segunda guerra del golfo en el que las fuerzas angloestadounidenses invadieron Iraq desde Kuwait y tomaron rápidamente las principales ciudades del país ante el colapso del ejército iraquí. El 9 de abril conquistaron la capital y el 14 tomaron Tikrit, el último foco de resistencia. El 13 de diciembre de 2003, Saddam Hussein fue detenido y tras un largo proceso judicial murió en la horca en 2007.

    Obtenido el control del país, los Estados Unidos formaron una Autoridad Provisional bajo el mando del estadounidense Paul Bremen. Al mismo tiempo, se instituyó un consejo de gobierno interino con el objetivo de redactar una constitución y de organizar unas elecciones democráticas. El 28 de junio de 2004, las autoridades estadounidenses transfirieron la soberanía del país a un gobierno provisional. En enero de 2005 se celebraron elecciones generales que dieron el triunfo a los chiitas y kurdos y en octubre de ese año se aprobó, por referéndum, la nueva constitución.

    A pesar de la formación de un gobierno democrático, la violencia y los atentados son continuos en Iraq y ocasionan diariamente decenas de muertos civiles. Entre tanto, permanecen en Iraq alrededor de 120.000 soldados estadounidenses que tienen que enfrentarse a constantes ataques y que ocasionan un continuo goteo de muertos. A pesar de la intensa búsqueda, no se han encontrado armas de destrucción masiva y las investigaciones posteriores han demostrado que los servicios de inteligencia de los Estados Unidos fallaron en sus apreciaciones sobre el peligro que representaba el régimen de Saddam Hussein.