Sindicalismo

Sindicalismo. Protesta de los trabajadores de un sindicato.

En sus orígenes, el sindicalismo nació como un movimiento obrero que propugnaba la defensa y la mejora de las miserables condiciones de trabajo que padecían los trabajadores. Posteriormente, desde mediados del siglo XIX y al amparo de doctrinas marxistas y anarquistas, se transformó en un amplio movimiento que reivindicaba cuestiones sociales, políticas, económicas e incluso, la creación de una sociedad sin estado.

Orígenes y desarrollo

El sindicalismo nació en Inglaterra al abrigo de la primera Revolución Industrial. Las terribles condiciones laborales que sufrían los trabajadores determinaron que los obreros comenzaran a unirse reclamando ciertas mejoras, como la jornada de ocho horas, la puesta en marcha de seguros de accidentes y enfermedades, la supresión del trabajo para niños y el descanso dominical.

Sin embargo, la lucha para la sindicación fue larga porque en un primer momento la mayoría de los gobiernos se opusieron. Así, en Inglaterra no se otorgó la libertad de asociación hasta 1824, por medio de las Combination Laws. Desde entonces comenzaron a florecer varias agrupaciones, muchas de ellas influenciadas por el pensamiento y los escritos de los primeros socialistas utópicos del continente (Louis Blanch, Fourier, Cabet).

Nacimiento de las Trade Unions

La estructuración del sindicalismo inglés se reflejó, por primera vez, en la National Association for the Protection Labour (1831), que llegó a contar con 100.000 miembros y su propio periódico, La Voz del Pueblo. Poco a poco los sindicatos (Trade Unions) se fueron consolidando y obtuvieron un papel destacado para negociar con los gobiernos de turno. A lo largo de esos años nacieron diferentes sindicatos, como la Grand National Consolidated Trades Unions (1838), la Great Trade Union, dirigida por Robert Owen, y la London Trade Council (1870).

El sindicalismo comenzó a crecer a partir de la década de 1870, cuando la segunda Revolución Industrial se expandió por numerosos países del mundo (especialmente el continente europeo y América) y favoreció el nacimiento de las grandes centrales sindicales de ámbito nacional (muchas continúan existiendo).

En Francia, el sindicalismo se vio influenciado por la obra de autores como Proudhon y Sorel, y creció enormemente tras la abolición de las leyes que prohibían el asociacionismo (1884). Así, surgió la Confédération Générale du Travail (Confederación Nacional del Trabajo, 1895). En Estados Unidos, apareció la American Federation of Labour (1886), que llegó a contar con dos millones de afiliados en 1914. En Inglaterra, las Trade Unions se reforzaron, gracias a la obra de líderes sindicales como John Burns y Tom Mann, lo que desembocó en la creación de un partido político, el Independent Labour Party (Partido Laborista, 1893).

En Italia, se creó la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL, 1906) y la Unión Sindical Italiana (USI, 1912). En España aparecieron varias organizaciones, como la Unión General de Trabajadores (UGT, 1888), de tendencia socialista, y la Confederación Nacional del Trabajo (CNT, 1911), de carácter anarquista y que llegó a contar con un millón de afiliados. En Latinoamérica, países como Argentina, México, Chile y Uruguay tuvieron importantes sindicatos desde principios del siglo XX, donde también se reprodujeron las tensiones ideológicas del viejo continente. Por ejemplo, en la Argentina, aparecieron la marxista Unión General de Trabajadores (1903) y la anarquista Federación Obrera Regional Argentina (FORA, 1904).

El sindicalismo tras las guerras mundiales

El estallido de la Primera Guerra Mundial supuso el fin para muchas asociaciones sindicales. Posteriormente, durante el periodo de entreguerras, la aparición de gobiernos dictatoriales posibilitó la organización, a su manera, de movimientos sindicales de ideología fascista, que eran de obligatoria afiliación. Así, en Italia, Benito Mussolini creo el Lavoro d´Italia (1923); en España, Primo de Rivera estableció la Organización Corporativa Nacional (OCN, 1926); y en Alemania, Hitler fundó el Frente del Trabajo.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, se intentó nuevamente reconstruir el movimiento sindical, pero el estallido de la guerra fría dividió a los trabajadores de los bloques comunista y occidental. Los sindicatos norteamericanos e ingleses fundaron la Confederación Internacional de Sindicatos Libres (CISL, 1949), aunque los estadounidenses abandonaron esta agrupación años después. Desde 1969, el CSIL estuvo formado exclusivamente por sindicatos europeos, lo que hizo que éstos crearan la Confederación Europea de Sindicatos (CES). En general, esta organización y otras muchas se han centrado en la mejora de los sistemas sociales de protección de los trabajadores.

Las internacionales obreras

Desde muy temprano, las diferentes agrupaciones obreras de varios países manifestaron su intención de aunar esfuerzos a nivel internacional. De esta manera, nacieron las internacionales obreras que, en general, llevaron una vida tortuosa como consecuencia de las feroces disputas internas por cuestiones ideológicas.

En 1864 nació en Londres la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), que sólo funcionó hasta 1872 tras resquebrajarse internamente por los enfrentamientos entre los seguidores de Karl Marx y los del anarquista Mijáil Bakunin. La reorganización sindical se plasmó en la II Internacional, nacida en 1889 y que se mantuvo hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial (1914) cuando muchos sindicatos y partidos obreros apostaron por apoyar a sus respectivos gobiernos. Igualmente, la Federación Sindical Internacional (FSI, 1913) que nació como plataforma exclusiva del movimiento sindical se vio perjudicada por la guerra. Esta organización se refundó en 1919 como Internacional Sindical. Tras la Primera Guerra Mundial, los partidos políticos y los sindicatos socialistas de varios países democráticos reconstruyeron la II Internacional a través de la Internacional Obrera y Socialista (IS, 1923) que se mantuvo hasta 1939. Posteriormente, la IS volvería a surgir en 1951.

Por su parte, el triunfo de la revolución rusa permitió a Lenin crear, en 1919, la III Internacional (de signo comunista), que dio paso a la Internacional Sindical Roja (ISR, 1921) aunque sólo se mantuvo hasta 1934.

En la actualidad, y fruto de una sociedad cada vez mas globalizada, cabe destacar la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un organismo especializado de Naciones Unidas que agrupa a gobiernos y sindicatos, y busca mejorar el trabajo y las relaciones laborales en todo el mundo.