Prensa y periodismo

Los taller de ABC

El periodismo es el proceso de captación, elaboración y difusión periódica de hechos considerados noticiosos, de actualidad, de interés general y de repercusión social, mediante los medios de comunicación, con el objetivo de responder a la demanda informativa de la población.

Desde su origen y durante siglos el periodismo sólo se ha desarrollado mediante la prensa escrita (a través de diarios o revistas), ya que hasta el siglo pasado no nacieron nuevos medios de comunicación de masas, como la radio, la televisión, el cine y, durante los últimos años, Internet, que ha posibilitado la creación de periódicos digitales, no editados en papel.

Las premisas del periodismo desde su nacimiento son veracidad, precisión, concisión, objetividad y rapidez, con independencia del medio de comunicación empleado. Los distintos soportes han enriquecido la actividad periodística y han originado nuevos lenguajes, adaptados a los recursos de cada uno (el sonido, en la radio; o el sonido y la imagen, en la televisión).

Orígenes

Los antecedentes del periodismo se remontan a la antigua Roma, en concreto, las denominadas Acta Diurna, que diariamente relataban los acontecimientos más relevantes de la vida política y militar durante el imperio de Julio César (siglo I a.C.).

Al igual que la invención de la imprenta, el papel y la tinta, se conoce la existencia de publicaciones periódicas noticiosas en China (en la corte de Pekín), surgidas siglos antes que en Europa.

Sin embargo, los orígenes de la prensa están vinculados a la imprenta de tipos móviles inventada por Gutenberg y a la creación de una red pública de postas o correo que recorría semanalmente las ciudades europeas, ambos en el siglo XV.

La imprenta permitió la reproducción en serie de textos y posibilitó la impresión de hojas de noticias, aunque en Europa, debido a la censura impuesta por el poder a los documentos impresos, durante siglos coexistieron con las informaciones manuscritas, nacidas con anterioridad y dirigidas a príncipes y mercaderes.

Ya en el siglo XIV, vinculado al auge del comercio y de las ciudades, existía un mercado regular de informaciones manuscritas (denominados avisos u hojas a mano en Italia), elaboradas por profesionales (los noticieros, en Alemania, por ejemplo).

La invención de la imprenta originó la publicación ocasional, sin regularidad, de relaciones u hojas de noticias (contenían información detallada sobre un acontecimiento, sobre todo, político o militar), libelos (escrito de opinión, habitualmente de carácter difamatorio) y canards (narraciones no veraces sobre sucesos).

Publicaciones periódicas

A finales del siglo XVI y principios del XVII nacieron las primeras publicaciones periódicas noticiosas, vinculadas a los talleres de imprenta, que hallaron en su reproducción la forma de rentabilizar la maquinaria, dedicada a la lenta y costosa edición de libros.

Al igual que el invento de Johannes Gutenberg, la periodicidad surgió en Alemania, con la aparición de los primeros semanarios en 1609, cuyo precedente fueron las hojas de noticias, avisos o relaciones publicadas irregularmente.

A diferencia de su antecedente, los semanarios informaban sobre distintos hechos noticiosos, incluidas las autorizadas por el poder político. Éste también editaba sus propias informaciones, como la Gazette (1631), de Téophraste Renaudot, perteneciente a la monarquía francesa.

El desarrollo de la prensa fue desigual no sólo en Europa, sino en otros continentes, debido a las circunstancias sociales, políticas y económicas de los distintos países. Así, en Inglaterra el primer semanario fue A Current of General Newes (1622) y en España, Gaceta ordinaria de Madrid (1677), nacida con periodicidad mensual en 1661.

Simultáneamente a la aparición y consolidación de los semanarios (en el siglo XVII), en Europa se desarrollaron publicaciones de distinta periodicidad (mensual, anual y otras), dedicadas a acontecimientos políticos y militares.

Los diarios nacieron a principios del siglo XVIII (en general, se admite que el primero fue el inglés The Daily Courant, de 1702), pero no se consolidaron hasta finales de esa centuria. En España el primero fue Diario noticioso (1758), creado por Francisco Mariano Nipho y cerrado en 1918 bajo el título de Diario Oficial de Avisos de Madrid.

La prensa de Inglaterra se diferenció del resto de Europa por adelantarse en casi cien años a la libertad de imprenta establecida a finales del siglo XVIII por la Revolución Francesa y la Constitución de los Estados Unidos.

El desarrollo de la libertad de imprenta fue desigual en los distintos países, dependiendo del advenimiento del liberalismo y la consiguiente y progresiva desaparición de las monarquías absolutas.

Por ejemplo, en España la libertad de imprenta no surgió hasta el periodo revolucionario de 1810. Fue decretada por las Cortes de Cádiz y establecida en la Constitución de 1812, aunque unos años después fue derogada por el reinado absolutista de Fernando VII.

Hasta el establecimiento de la libertad de imprenta, generalizado en el siglo XIX, el poder político y religioso impuso la censura, tasas y la autorización previa a las publicaciones periódicas. Sin embargo, los libelos y los canards se editaron ocasionalmente hasta la consolidación de la prensa, a pesar de su persecución.

Medio de comunicación de masas

El florecimiento de los periódicos y revistas, y su futura conversión en medio de comunicación de masas, está originado por los acontecimientos políticos, sociológicos, económicos y tecnológicos que vive Europa desde finales del siglo XVIII:

  • Políticos: los movimientos revolucionarios, la expansión del liberalismo y la progresiva desaparición de las monarquías absolutistas. Entre otras consecuencias, supuso el reconocimiento de las libertades públicas (por ejemplo, la libertad de imprenta, es decir, la libertad de expresión) y el fin de la censura y de las restricciones impuestas por los poderes político y religioso a las publicaciones periódicas.

  • Sociológicos y demográficos: el auge de las ciudades, el crecimiento de la población y los consiguientes movimientos migratorios a esos lugares. En consecuencia, los nuevos ciudadanos demandaban información. Además, la educación pública, uno de los principios fundamentales de la Ilustración, supuso la progresiva alfabetización de la población.

  • Culturales: la paulatina ampliación del tiempo de ocio y el incremento del poder adquisitivo de la población favoreció también la compra y lectura de diarios y revistas, cada vez más especializados.

  • Económicos: el apogeo de la actividad mercantil y fabril precisaba no sólo de información, sino de un soporte o medio de comunicación donde publicitar sus productos. Así, la publicidad se convierte en la principal fuente de ingresos para los diarios y las revistas.

  • Tecnológicos: el desarrollo de los medios de transporte, la mejora del sistema de correos y la reducción de los costes de producción y distribución de las publicaciones periódicas.

Los avances técnicos en la impresión fueron paralelos al desarrollo de la prensa, ya que permitió la reproducción de grandes tiradas en poco tiempo y a un precio asequible.

Desde finales del siglo XVIII se suceden los descubrimientos que perfeccionan todo el proceso. Así, la linotipia automatizó la composición de textos, hasta entonces manual y, en los últimos tiempos, la digitalización y la transmisión electrónica de los textos facilitaron la impresión desde lugares remotos.

También han sido fundamentales otros inventos aplicados a la prensa, como la fotografía, el telégrafo y el teléfono.

Aparte de estos acontecimientos, se han producido otros relacionados con la propia actividad periodística, que han sido determinantes para el desarrollo de la prensa. Por ejemplo, el nacimiento de las agencias de prensa o de noticias en el siglo XIX, que, mediante una red de informadores, suministraban información a los periódicos y revistas. Algunas de ellas, como la británica Reuters o la estadounidense Associated Press aún perviven.

El nacimiento de las cabeceras más importantes de la Historia, aún vigentes, se inició en el siglo XIX y se prolongó durante la siguiente centuria. Por ejemplo, los diarios ingleses The Times (creado a finales del siglo XVIII), The Sun, Financial Times y The Economist, el francés Le Figaro, el español La Vanguardia, el italiano Corriere della Sera y los estadounidenses New York Herald y New York Tribune.

A principios del siglo XX prosiguió el nacimiento de diarios de prestigio, como el español ABC (si bien el diario decano de la prensa española es El Faro de Vigo, fundado en 1853), los italianos La Stampa y La Reppublica, el inglés The Guardian, el soviético Pravda y el francés Le Monde, entre otros.

Durante el siglo XX la prensa se enfrentó al nacimiento de nuevos medios de comunicación de masas, como la radio (que surgió en 1920, en los Estados Unidos), la televisión, cuyas primeras emisiones comenzaron en el Reino Unido y los Estados Unidos en los años treinta, y el cine.

Internet, nuevo soporte y también nueva fuente de información, nacida en el siglo XX, es una de las numerosas y constantes innovaciones tecnológicas producidas durante los últimos años.

Las nuevas tecnologías, la digitalización y la informatización han perfeccionado todo el proceso periodístico y los medios de comunicación. Así, desde hace unos años los diarios y revistas, al igual que los libros, se diseñan, maquetan e imprimen informáticamente.

Los retos del siglo XXI

Internet

Desde hace unos años los medios de comunicación de masas, en especial, la prensa y la radio, viven con cierta incertidumbre la eclosión de Internet y, lo que es más preocupante, su futuro desarrollo, por las posibles consecuencias negativas en sus índices de audiencia.

De hecho, los grandes grupos de comunicación ya están presentes en Internet, un medio o soporte audiovisual e interactivo, de múltiples posibilidades. Durante los últimos años no sólo han nacido periódicos cuyo único soporte es la Red, sino que también los impresos disponen de web.

Las páginas electrónicas o web de las revistas y diarios impresos ofrecen otros servicios en Internet, aparte de los contenidos de su edición en papel, favoreciendo la participación y la interactividad de sus lectores.

Además, los diarios, sobre todo los más importantes, actualizan constantemente la información de su edición digital, de modo que compiten en rapidez con la radio y, en ocasiones, con las propias agencias de información.

Prensa gratuita

Otro reto al que se enfrenta la prensa, tradicionalmente de pago, es la expansión de los diarios gratuitos, normalmente de información general, pero también especializados, como los deportivos.

Este tipo de prensa gratuita, cuya única fuente de financiación es la publicidad, se ha expandido durante los últimos años en Europa, creada por importantes grupos de comunicación nacidos con ese fin o incluso por los propietarios de diarios de pago consolidados en el mercado.

Al igual que Internet, el desarrollo de estos diarios gratuitos entraña la revisión del periodismo y de los propios profesionales. Por ejemplo, estas publicaciones ya han revolucionado el sistema tradicional de distribución de la prensa, con la entrega en mano de los ejemplares al propio lector en las estaciones de transporte público de las grandes ciudades.

El fenómeno de la prensa gratuita no es nuevo en el mercado, ya que hasta hace unos años estaba reservado a publicaciones de pequeñas tiradas y de ámbitos locales o regionales, financiadas íntegramente por ingresos publicitarios, que no suponían una competencia directa para los diarios y revistas comerciales o de pago.

Además, desde hace años existe otro tipo de publicaciones también gratuitas, especializadas y dirigidas a un público minoritario y muy concreto, como las editadas por empresas, administraciones y asociaciones o entidades profesionales.

Los géneros periodísticos

El periodismo, nacido de la prensa escrita, se ha enriquecido con la aparición de nuevos medios de comunicación, en el siglo XX, como la radio y la televisión.

La información, la opinión y el entretenimiento, ingredientes fundamentales de los periódicos y revistas, surgieron desde el principio, desde la aplicación de la imprenta de Gutenberg, aunque habrá que esperar unos siglos para el desarrollo del modelo de prensa que hoy conocemos.

Los contenidos de los diarios y revistas están distribuidos en secciones fijas, con el objetivo de facilitar la lectura y la búsqueda de las noticias. Con la llegada de la radio y de la televisión nacieron los suplementos (cuadernillos semanales de información especializada) y los dominicales (suplementos publicados los domingos, similares a las revistas).

La especialización de la información (con la aparición de los diarios deportivos y económicos) y la profundización y análisis de los hechos noticiosos son también consecuencia del desarrollo de la radio y la televisión, además de la competencia de las revistas.

Por contenidos, los diarios ofrecen, en especial, información y, en menor medida, opinión (que en sus comienzos no se firmaba debido a la censura) y entretenimiento (humor y pasatiempos).

Aparte de los géneros periodísticos, los diarios, como los demás medios de comunicación, incluyen publicidad que, en general, constituye su principal fuente de ingresos.

Otros aspectos periodísticos

Además del contenido (información generalista o especializada), un aspecto distintivo de los diarios, y en especial de las revistas, es el formato. Existen tamaños considerados estándar, cuya expansión depende de los distintos países. Por ejemplo, en España la mayor parte de los diarios son tabloides.

Sin embargo, en el Reino Unido tradicionalmente la prensa considerada seria se ha editado en formato sábana, mientras que los diarios sensacionalistas o “amarillos” (especializados en sucesos y escándalos) han empleado el formato tabloide, de tamaño más reducido.

El empleo del color (que se ha generalizado durante los últimos años en los diarios), la fotografía, las ilustraciones (especialmente en las revistas) y la infografía son otros recursos formales utilizados para hacer atractivas las publicaciones.

Revistas y diarios

Revistas y periódicos comparten los aspectos esenciales del periodismo en general y de la prensa escrita, en concreto. Sin embargo, existen características distintivas de los diarios, como la periodicidad, los contenidos y su tratamiento.

Se considera diario a la publicación que se edita, al menos, durante cuatro días a la semana, mientras que en el resto de los casos se trata de un semanario (publicado tres o menos veces semanales).

Las revistas pueden tener periodicidad semanal, quincenal (una vez cada quince días), mensual (una vez al mes), bimensual (cada dos meses), trimestral (cada tres), cuatrimestral (cada cuatro) y semestral (cada seis).

También existen publicaciones anuales, pero lo más habitual es que las revistas sean mensuales o semanales. Aparte de la periodicidad, el formato y el contenido es diferente en un diario y en una revista.

Los diarios están más pendientes de la actualidad inmediata sobre numerosos temas (a excepción de los deportivos y económicos, dedicados en exclusiva a estos contenidos), mientras que las revistas suelen analizar los hechos en profundidad y, en su mayor parte, están especializadas y dirigidas a un público más concreto, homogéneo y minoritario.

Además, el objetivo de los diarios es responder a la demanda de información sobre los acontecimientos de la actualidad, mientras que las revistas, en general, constituyen una oferta más de ocio para el lector, sobre todo, las especializadas.

Desde el punto de vista formal, el color, la fotografía, las ilustraciones, el diseño, la maquetación, el formato y la calidad del papel son más importantes en las revistas que en los diarios.