Imprenta

Taller de imprenta, según un grabado de 1750

Técnica empleada para reproducir en serie todo tipo de publicaciones en papel: periódicas (diarios y revistas) y no periódicas (libros, folletos, etc.). Por extensión, el vocablo también se refiere al taller, la máquina e, incluso, a la impresión y al documento reproducido.

Orígenes

Aunque sus orígenes se remontan al siglo II de la era moderna, en la civilización china, en Occidente no se produce la revolución hasta el siglo XV, con la invención de la imprenta de tipos móviles del alemán Johannes Gutenberg. Este invento es el artífice de la difusión del libro y del nacimiento de la prensa y su desarrollo como medio de comunicación de masas.

Los antecedentes de la imprenta se remontan a la civilización china, en el siglo II de la era moderna. En esa época, en China ya estaba desarrollada la técnica de impresión de textos mediante la xilografía, propiciada por la invención del papel y de la tinta, e impulsada por el budismo, que acostumbraba a transcribir las oraciones y otras obras sagradas, aunque ya en la anterior centuria se reproducían ilustraciones en tela.

Taller de imprenta del siglo XV

Posteriormente se creó la imprenta de tipos móviles en Oriente, en la China del siglo XI, donde no se desarrolló debido al elevado número de caracteres de su escritura, y en la Corea del siglo XIII. Sin embargo, en Occidente el invento, generalmente atribuido al alemán Johannes Gutenberg, no surgió hasta mediados del siglo XV (1450).

La invención de Gutenberg

La invención de Gutenberg consistía en la elaboración de moldes de tipos (caracteres o letras), en metal, cuya combinación y repetición manual tenía como resultado la composición de los textos.

Con anterioridad, a finales del siglo XIV, en Europa se empleaba la xilografía procedente de China, técnica consistente en la grabación de los documentos en planchas de madera, que posteriormente eran entintadas y copiadas en papel.

De los primeros libros impresos destaca la célebre Biblia de 42 líneas (1455), considerada un incunable (denominación que reciben las obras publicadas antes de 1501), atribuida a la imprenta de Gutenberg. Durante esos años la impresión simulaba la caligrafía de los manuscritos, con la denominada tipografía gótica, pero con el tiempo se crearon tipos más legibles.

La imprenta de tipos móviles propició la propagación del libro, hasta entonces un bien minoritario y reservado a los estamentos de la realeza, la nobleza y la Iglesia. Además, al ser elaborado por amanuenses, que copiaban de forma manuscrita una a una las obras durante un largo proceso (que podía alcanzar, incluso, años), resultaban inasequibles para el pueblo.

El invento no sólo contribuyó a la reproducción en serie de los libros mediante el empleo de máquinas (denominadas prensas), sino que, además, el sistema de tipos móviles facilitó la confección de los textos y su corrección, y agilizó el proceso.

El descubrimiento del papel en Europa en el siglo XII, procedente de China, y la elaboración de la tinta adecuada posibilitaron el desarrollo de la imprenta.

Además, la invención de Gutenberg contribuyó y originó el nacimiento de las publicaciones periódicas y su posterior conversión en un medio de comunicación de masas, que requería la impresión de amplias tiradas en poco tiempo y a un precio asequible; de hecho, una de las acepciones del vocablo prensa es, precisamente, imprenta.

Innovaciones posteriores

La trascendencia del invento de Gutenberg es tal que ha perdurado durante siglos, aunque perfeccionado en todo el proceso mediante diversos avances técnicos, hasta la digitalización del mismo, desarrollada hace unos años.

Los principales avances técnicos que han perfeccionado la imprenta hasta el siglo XX son: el huecograbado, la estereotipia, la litografía, la fotografía, la prensa de imprenta metálica, la prensa de dos cilindros, la linotipia y la monotipia (máquinas que automatizaron la composición de textos) y, sobre todo, la rotativa.

La tricromía, principio imprescindible para la reproducción de la paleta completa de colores, basada en los tres considerados primarios (el verde, el rojo y el azul), permitió la impresión a color. Posteriormente, la suma del negro originó la cuatricromía, el procedimiento actual.

En el siglo XX se ideó la técnica de impresión offset, consistente en la elaboración de un filme o fotolito que contiene el documento que se desea reproducir. Esta innovación, que abarata los costes de producción, entre otras ventajas, propició el nacimiento del libro de bolsillo.

La fotocomposición sustituyó, en el siglo XX, a los moldes de tipos tallados en metal, ideados por Gutenberg. La tecnología ha posibilitado la digitalización del proceso, asistido por ordenadores. Por ejemplo, se componen los textos y posteriormente se plasman en la plancha de impresión mediante un láser.

Todas estas innovaciones, incluidos el escáner y la transmisión electrónica de las composiciones a cualquier lugar para su reproducción, han abaratado los costes de producción, reducido los plazos de ejecución y perfeccionado la calidad de la impresión, factores determinantes en la propagación de los libros, periódicos y revistas.