Pastel

    La barca mística, pastel de Odilon Redon.

    El pastel es una técnica pictórica acuosa. Emplea como medio aglutinante la goma de tragacanto mezclada con agua fría para acabar formando unas barras de pigmento duras y secas que se clasifican según su tono y grado de dureza.

    En esta técnica se pueden emplear todo tipo de pigmentos teniendo en cuenta que, según su naturaleza, unos van a necesitar más cantidad de goma para aglutinarse que otros.

    El soporte más empleado es, sin duda, el papel, aunque se pueden usar todas aquellas superficies que tengan cierta aspereza y la propiedad de retener pigmento, dada la volatilidad y fragilidad de esta técnica. Estos soportes pueden ser blancos o coloreados, siendo muy frecuente dar una primera capa de acuarela diluida que sirve como base a la obra. Es importante tener en cuenta el apresto del papel empleado ya que, a medida que se aplica el pigmento, el papel puede sufrir un desgaste mecánico y las fibras pueden llegar a desprenderse. Una vez terminada la obra, es conveniente proteger la capa pictórica con un fijativo. Estos productos casi no modifican los colores, actúan solamente sobre la superficie y tienen como función cohesionar las partículas de pigmento disgregadas.

    De entre todas las técnicas pictóricas, el pastel es la que tiene una manipulación más sencilla. Es una técnica de aplicación directa en la que los tonos se consiguen mediante la fusión de colores mezclados directamente sobre el soporte, al contrario que en otras donde la mezcla se realiza principalmente en la paleta.

    Esta técnica permite abordar todo tipo de temas, retratos, paisajes, bodegones, etc. Históricamente se empezó a utilizar en Francia en el siglo XVIII para la realización de retratos, pero fue en el siglo XIX cuando vivió su mayor esplendor y libertad, siendo empleado por artistas como Edgar Degas, Odilon Redon, Henri de Toulose-Lautrec o Pablo Picasso. Hoy día se emplea con mucha frecuencia por su rápida ejecución, inmediatez y fácil manejo.