Tinta

    La tinta es un líquido coloreado de origen natural o artificial que se utiliza tanto para escribir como para dibujar. Las primeras tintas utilizadas fueron las de origen natural: la de calamar y la conocida tinta china, que se obtiene del carbón vegetal, son negras; la obtenida de la nuez tiene un tono entre marrón y dorado.

    Para poder utilizar la tinta, hay que emplear plumillas o algún otro instrumento que permita manipularla, y siempre sobre un soporte celulósico. Se suele presentar en pequeños frascos de cristal, en cartuchos cuando se va a utilizar en plumas estilográficas o en tubos si se va a aplicar con aerógrafos.

    Por lo general, la tinta se usa para la caligrafía o el dibujo, pudiendo jugar con diferentes grosores, empleándose diversas clases de plumas y distintos acabados, como los degradados, la aguada o el lavado. Al ser el diluyente en este caso agua, se evapora a gran velocidad, por lo que hay que tener en cuenta el breve periodo de manipulación que este material permite, lo cual añade la dificultad de poder ejercer las rectificaciones necesarias.

    Esta técnica se empezó a utilizar para realizar las caligrafías de la dinastía Han, que gobernó el Imperio Chino en el siglo III a.C. También fue conocida por la civilización egipcia, siendo utilizada sobra hojas de papiro, y en Grecia y Roma, donde la aplicaban empleando unas plumas de bronce. En la edad media se empezaron a utilizar las plumas de ave para la escritura hasta la aparición de la pluma de acero.

    Como técnica pictórica ha sido utilizada por artistas como Leonardo da Vinci, Alberto Durero, Rembrandt o Jean-Antoine Watteau, y aún hoy día es muy común su uso, ya sea de forma independiente o combinada con otras técnicas pictóricas como la acuarela o el pastel.