Arte mobiliar

    Venus de Willendorf.

    El arte mobiliar es el que se refiere a los objetos labrados en piedra o hueso por el hombre del paleolítico superior en torno al 35.000 a.C. Son objetos transportables hallados en yacimientos arqueológicos.

    La aparición del arte mobiliar durante el periodo Auriñaciense se concentra sobre todo en el continente europeo, muy especialmente en España, Francia y Alemania, aunque también se han encontrado restos hacia el extremo este continental.

    Se pueden distinguir dos tipos de objetos: los útiles prácticos y los de carácter suntuario o religioso.

    Los objetos más antiguos son las plaquetas, unas piezas pequeñas grabadas o pintadas en piedra o hueso.

    Desde el periodo Auriñaciense, aunque la explosión de creatividad artística no se produjo hasta el Magdaleniense, empezaron a hacer su aparición las pequeñas figuras femeninas talladas por delante y por detrás con características similares: mujeres desnudas, exuberantes, con cabezas sin rostro o apenas sugerido; atributos sexuales subrayados, grandes senos, vientre abultado y brazos y piernas ligeramente insinuados. Las más antiguas son de forma romboide; posteriormente las líneas se estilizaron.

    Entre las numerosas estatuillas aparecidas en el continente europeo destacan las siguientes: la figura de mujer tallada en piedra caliza conocida como Venus de Willendorf (Austria) y la Venus de Gargarini (Ucrania), de características similares; las delicadas Venus de Vestonice (Moravia), esculpida en barro cocido, y Venus de Avdeevo (Ucrania), tallada en marfil de mamut. En el valle de la Dordogne, en Francia, aparecieron dos figuras femeninas que han sido consideradas como un verdadero milagro de belleza y proporción en el tratamiento de volúmenes: la Venus de Brassempouy y la Venus de Lespugue, talladas ambas en marfil de mamut y dotadas de un equilibrio, abstracción y maestría de factura asombrosos. También son figuras de gran belleza las encontradas en Petersfeld (Alemania), pequeñas venus sin cabeza que adoptan una postura corporal muy semejante a las grabadas sobre la roca en Les Eyzies, también en el valle de la Dordogne, en Francia, lugar donde se encuentra la mayor parte de los más ricos yacimientos de arte magdaleniense; entre éstos, Lascaux, Les Combarelles y Font de Gaume.

    Henri Breuil y sus discípulos conceden a estas estatuillas un tratamiento de diosas de la fertilidad, de la abundancia, representantes humanas de la riqueza de frutos de la naturaleza; aunque su teoría, por evidente, hoy esté bastante discutida.

    Aparte de las venus, las piezas más bellas de arte mobiliar se corresponden también con el periodo Magdaleniense y con el hombre de Cromagnon; son los bastones perforados y propulsores decorados con bellos grabados de ciervos, felinos y mamuts, realizados con afilados buriles de sílex. Resulta característico de estos objetos que los de uso suntuario ostenten una decoración más elaborada que los de uso frecuente, que suelen ser más esquemáticos.

    Los bastones perforados pertenecen a la categoría más importante de arte mobiliar. En algunos casos el mango es faliforme; en otros, aparece decorado con grabados de animales diversos, desde mamuts o ciervos, a pájaros o peces. Los hay que sólo representan bisontes. Se ha encontrado alguno con dibujos por las dos caras: de un lado, dos cabezas de bisonte, del otro, una composición de hombre-caballo-serpiente, combinada con elementos geométricos.

    También decorados con animales o figuras geométricas ha aparecido en los yacimientos gran número de propulsores de puntas de flecha o azagayas, así como espátulas de hueso con frecuencia curvas, buriles, navetas, varillas, arpones y fisgas.

    Otro tipo de pieza característica del arte mobiliar del paleolítico lo constituyen los colgantes perforados con uno o más orificios. Entre las piezas más bellas del periodo magdaleniense del paleolítico se encuentran las cabezas recortadas de animales (principalmente caballos) con dos orificios de sujeción. Por lo general, los colgantes ovalados suelen estar decorados con motivos relacionados con lo femenino, colgantes hembra, y los alargados, con lo masculino.

    Sobre el significado de estas piezas ha habido un sinfín de estudios e hipótesis. Durante mucho tiempo se atribuyó a estas pequeñas estatuillas un papel cercano al de los ídolos totémicos, esto es, servir de intermediarios entre el hombre y la naturaleza omnipotente. Más recientemente ha surgido la idea de relacionarlos con un vínculo social, en el sentido de pertenencia a una colectividad que necesita, para unirse a un grupo, hacerlo en torno a un símbolo reconocible por todos. Algunos antropólogos añaden a estas hipótesis otra, la de la existencia de chamanes en las tribus del paleolítico: brujos intermediarios entre las comunidades y los espíritus invisibles de la naturaleza.