Churrigueresco

    Perteneciente al Barroco español, este estilo arquitectónico debe su nombre a José Benito de Churriguera (1665-1725) y sus seguidores. Se caracteriza por una decoración extravagante, desmesurada y, en ocasiones, excesiva.

    José Benito de Churriguera formaba parte de una familia de artistas. Su padre, José de Churriguera, constructor de retablos, fue el primer miembro de la familia en trasladarse a Salamanca, donde llegó a ser maestro mayor de la catedral. En poco tiempo Salamanca se convirtió en una ciudad churrigueresca. Joaquín de Churriguera intervino en la cúpula de la catedral, que se terminó en 1733; Alberto de Churriguera lo hizo en la sillería del coro, y se sabe que otros dos Churriguera intervinieron como ayudantes de Andrés García de Quiñones, tracista del Ayuntamiento y de la plaza mayor.

    José de Churriguera fue considerado por los madrileños, castizamente, como el Miguel Ángel español. Su mecenas fue Juan de Goyeneche, del que recibió el encargo de trazar y construir un pueblo entero, el Nuevo Baztán, en recuerdo del lugar de origen de la familia Goyeneche en el navarro valle del Baztán. Pero la sobriedad herreriana de este proyecto, así como la del palacio que construyó en Madrid, ocupado en la actualidad por la Academia de San Fernando, demuestran, paradójicamente, que el mejor de los Churriguera era el menos churrigueresco de la familia.

    Sea como fuere, el estilo desarrollado por la mayor parte de la familia Churriguera y sus seguidores, incorporó a los elementos propios de la tradición hispánica, árabe, gótica, hispano-flamenca y plateresca el repertorio decorativo del barroco romano de Gian Lorenzo Bernini. Con respecto a la decoración exterior de los edificios, los arquitectos se concentraron en las portadas, que llegaron a alcanzar proporciones de auténticos arcos triunfales.

    En 1700, coincidiendo con la llegada a España de Felipe V de Borbón, se produjo una reactivación social y económica que, en el terreno de la arquitectura, se tradujo en mayor número de encargos y en el periodo culminante del estilo churrigueresco.

    Como seguidores de este estilo deben citarse a los arquitectos Narciso Tomé, considerado el más osado de todos por su Transparente de la catedral de Toledo, Herrera “El Mozo”, Jaime Bort, Conrado Rudolfo e Ignacio Vergara. En América, el churrigueresco fue llevado al extremo máximo con ejemplos prodigiosos en Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia, Paraguay y México, donde se encuentran maravillosos retablos dorados y magníficas fachadas de escultóricas portadas.