Cubismo

Pablo Picasso, Horta d'Ebre. La fábrica

Estilo pictórico vanguardista surgido hacia 1907 de la mano de Pablo Picasso y Georges Braque. Se caracterizó por la representación geométrica de formas reales, rompiendo con el figurativismo tradicional y aportando nuevos conceptos pictóricos (la intuición de la forma) y técnicas (collage). Aunque la época de mayor esplendor del cubismo fue breve (1907-1914), su influencia en la pintura del siglo XX ha sido muy importante, siendo considerado como el estilo más revolucionario de la historia de la pintura.

Origen y evolución

Se considera que el primer cuadro que muestra tendencias cubistas es Las señoritas de Avignon (1907), de Pablo Picasso. La representación de las formas femeninas del cuadro mediante trazos geométricos levantó grandes críticas entre los entendidos, incluido Georges Braque. Sin embargo, éste experimentaría con la propuesta de Picasso, creando su serie de L'Estaque en 1908 (Maisons à l'Estaque, 1908), las primeras obras verdaderamente cubistas de la historia.

La exposición ese mismo año de los trabajos de Braque en la galería de Henry Kahnweiler motivaría el sarcástico comentario del crítico artístico Louis Vauxcelles que las definió como bizarrerías cúbicas, surgiendo así el nombre del estilo. Posteriormente, en 1910, el cubismo ya estaría reconocido como movimiento artístico (exposición en el Salon d'Automne, 1910), siendo el poeta Guillaume Apollinaire quien pusiese por escrito las normas estéticas de este nuevo estilo de vanguardia (Méditations esthétiques. Les peintres cubistes, 1913).

En el momento en que Apollinaire escribió sus "meditaciones estéticas", el cubismo ya había evolucionado. Tras una primera fase (cubismo analítico 1909-1912) en la que la forma analizada se descomponía en volúmenes geométricos, se pasó a otra (cubismo sintético, 1912-1914) en la que no se partía de un objeto real sino que se seguía el camino inverso: a través de figuras geométricas se construían "formas reales". En esta última etapa tuvo gran influencia la utilización de técnicas como el collage.

En la década de 1920, el cubismo fue perdiendo fuerza a favor de los nuevos movimientos vanguardistas, especialmente el surrealismo. Sin embargo, es posible ver su influencia en las corrientes pictóricas del futurismo o el constructivismo. El collage, por su parte, ha tenido vigencia en todas las etapas artísticas del siglo XX, ya sea como técnica o, simplemente, como idea.

Características del cubismo

Botella de Pernod y vaso, cuadro de Picasso en el que emplea la técnica del collage.

El cubismo se caracteriza por una serie de rasgos que le apartaron en su momento de la pintura tradicional:

Uso de formas geométricas. Se abandona la simple imitación de la realidad y se descompone el perfil del objeto (ya sea una persona, bodegón o paisaje) en diferentes formas geométricas como cubos, cilindros, esferas. Es una radicalización de las masas geométricas de color utilizadas por Cézanne o de los perfiles simples del arte africano.

  1. Ruptura del volumen. Los objetos no son simplemente representados a través de cubos, conos, etc., sino que su propio volumen se rompe mediante el uso de numerosas formas geométricas y planos que se relacionan entre sí por las líneas y el color (a veces un simple contraste positivo-negativo).

  2. Perspectiva múltiple. La ruptura del volumen en diversas figuras geométricas permite el uso en un mismo cuadro de diferentes perspectivas espaciales e incluso temporales. Cualquier objeto puede ser representado desde varios ángulos (por ejemplo, el espectador puede ver la espalda y la cara de una misma figura de Las señoritas de Avignon). Esto provoca además la pérdida de la profundidad espacial, reduciendo lo representado al espacio bidimensional del lienzo.

  3. Visión subjetiva del objeto. La posibilidad de representar un objeto desde diferentes perspectivas a la vez permite al artista reflejar su propia concepción de la realidad. Se huye del formalismo y el figurativismo para reflejar en las obras la idea que el artista tiene de un objeto o composición.

  4. Austeridad en el uso del color. El subjetivismo provoca que no sea necesario aplicar los colores reales al objeto representado. El color en este caso sirve simplemente para crear sensaciones de volumen o diferenciar distintos planos por lo que se tiende a utilizar blancos, grises y negros o colores tierra de forma arbitraria.

El portugués, retrato realizado por Georges Braque durante la etapa del cubismo analítico.

El cubismo analítico

Al primer cubismo (1909-1912) se le denominó analítico, siendo sus mayores exponentes Pablo Picasso y Georges Braque. Sus características son básicamente las del cubismo en general pero sobre todo:

  1. Esquematización gradual del objeto. El objeto se reduce (analiza) a formas geométricas. En un primer momento, este reduccionismo permite la recomposición e identificación de lo representado por parte del espectador (por ejemplo, una jarra, aunque con perfiles geométricos, seguirá manteniendo su forma real); a medida que se avance hacia el cubismo sintético, esta reconstrucción será cada vez más difícil, siendo a veces necesario introducir elementos perfectamente reconocibles por el espectador para orientarlo (cubismo hermético).

  2. Representación de objetos que se puedan esquematizar. Dado que el cubismo surge como experimentación, los pintores tienden a realizar pruebas con objetos que se puedan descomponer fácilmente. Esto provoca que, aunque se pinten paisajes o retratos, se prefieran las naturalezas muertas o bodegones.

  3. Colores apagados. Se utilizan los colores básicos del cubismo -terrosos, blancos y negros-, evitando la luminosidad y el contraste fuerte y llamativo entre los planos.

El cubismo sintético

Tras la fase analítica, entre 1912 y 1914 el cubismo entró en su periodo sintético en el cual, además de Picasso y Braque, también sobresalieron Juan Gris y Fernand Léger. Entre sus principales características se pueden destacar:

  1. Combinación de las partes para la reconstrucción del todo. Se parte de las formas geométricas para reconstruir el objeto que se desea representar de acuerdo con la percepción subjetiva del artista. Para facilitar el reconocimiento del mismo por parte del espectador, se acentúa la presencia de elementos figurativos que puedan evocar al objeto.

  2. Introducción del collage. Esta necesidad de mantenerse en contacto con la realidad lleva al artista a pegar trozos de papel (periódicos, etiquetas, etc.) sobre el lienzo, rompiendo su bidimensionalidad pero acercando la obra a la realidad.

  3. Colores vivos. Aunque los grises y terrosos seguirán siendo una constante, en el cubismo sintético se utilizan otros colores más vivos (azules, naranjas, amarillos), a veces para destacar una parte sobre el resto del conjunto.

El cubismo y las otras artes

Guitarra y frutero encima de una mesa, obra de Juan Gris.

Al igual que otros movimientos vanguardistas del siglo XX, el cubismo tuvo una clara influencia en otras artes, especialmente la escultura. Escultores como Alexander Archipenko redujeron las figuras tradicionales de este arte a las formas geométricas propuestas por el cubismo, ya fuera añadiendo cubos, cilindros o conos a la obra o al contrario, eliminando partes del sólido.

Aparte de la escultura, el cubismo encontró también acomodo, aunque con menos intensidad, en la arquitectura. En este campo cabe destacar algunas obras de Le Corbusier durante los años veinte del pasado siglo o las reminiscencias cubistas de algunos edificios diseñados por los arquitectos del movimiento de la Bauhaus (Walter Groppius, Ludwig Mies van der Rohe); fueron sin embargo los arquitectos checos de la década de 1920 quienes más se acercaron a la idea cubista en sus construcciones. También el art deco puede considerarse deudor del cubismo aunque más en su vertiente de decoración de interiores que en el campo arquitectónico.

Finalmente, tanto Picasso como Braque diseñaron los decorados y el vestuario de algunas obras teatrales o de ballet moderno. Sin embargo, su impacto fue moderado ante las críticas negativas que suscitaron sus creaciones.