Herrerismo

    Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, máxima expresión del herrerismo

    Estilo arquitectónico característico del Renacimiento español que debe su nombre a Juan de Herrera, nacido en Santander en 1530 y muerto en Madrid en 1593. Herrera fue el típico hombre renacentista que cultivó tanto las armas como las letras. Como soldado, sirvió en la Guardia Real en Alemania, Flandes e Italia; como ilustrado, mantuvo un espíritu abierto que le llevó a interesarse por todas las disciplinas, desde la filosofía y el arte a las matemáticas o la literatura. Se le atribuye un original Discurso sobre la figura cúbica, donde puso de manifiesto sus conocimientos de matemáticas y geometría.

    En 1563 realizó sus primeros trabajos de arquitectura junto a Juan Bautista de Toledo, al que ayudó a realizar el proyecto de El Escorial por encargo del rey Felipe II. El monasterio-palacio se dedicó a San Lorenzo como agradecimiento por la victoria en la batalla de San Quintín frente a los franceses, que se selló con la paz de Cateau-Cambresis en 1559 y con el matrimonio de Felipe II con Isabel de Valois.

    La construcción del edificio (llevada a cabo entre 1563 y 1584) se basó en un complejo entramado de monasterio, iglesia, palacio y panteón, siendo la empresa arquitectónica más importante del siglo en España. Por su desnuda austeridad y grandeza ha sido considerado como el ejemplo más ambicioso del estilo derivado de las fuentes vitrubianas con las que se identificaron, de manera singular, tanto la personalidad del rey como la de sus arquitectos.

    En 1567, tras la muerte de Juan Bautista de Toledo, Herrera asumió la responsabilidad de la ejecución de las obras del monasterio de El Escorial, cuyas trazas generales pertenecen a su antecesor. Aunque se duda sobre quién proyectó la iglesia, de planta de cruz griega inscrita en un cuadrado, se sabe que Herrera intervino directamente en ella. En la fachada principal del monasterio se percibe el estilo severo que puso en práctica el italiano Vignola. Todo cumple su función y parece que nada sobra, en ello radica una cierta arrogancia del estilo herreriano.

    Juan de Herrera intervino en otras obras, como la modificación de la fachada principal del palacio de Carlos V en Granada, en el Alcázar, el ayuntamiento e iglesia de Santo Domingo el Antiguo en Toledo y en la Lonja de Sevilla. Finalmente, en 1585 proyectó la grandiosa catedral de Valladolid. Como arquitectos seguidores del estilo herreriano se deben considerar también a Francisco y Juan Gómez de Mora.