Arte clásico

    Templo de la Concordia, en Agriento (Sicilia).

    Concepto que se refiere a la producción artística griega y romana de la antigüedad. La palabra proviene del latín classis, pero el concepto de “clásico” se aplicaba ya en la Grecia del siglo V a.C. a las formas de belleza insuperable creadas según un modelo establecido: el canon (del griego kanën, que significa modelo, regla). La civilización de la Hélade se desarrolló primero en tierra griega y, posteriormente, se extendió por sus colonias a lo largo del Mediterráneo.

    La cultura griega, base de la civilización occidental, se caracterizó por una consideración racional del hombre y de la naturaleza, así como por la búsqueda constante de la belleza ideal. Entendían que la raíz de la belleza y la virtud, conceptos inseparables, estaba en la armonía de las partes con el todo atendiendo a una proporción numérica, a un canon de orden y belleza aplicable a todas las artes. A los griegos se debe la fijación de conceptos y principios que fundamentan el arte, la filosofía y el saber general posterior.

    Por arte romano entendemos el conjunto de manifestaciones artísticas desarrolladas a lo largo de la historia de la antigua Roma, que va desde el siglo III a.C. hasta la caída del imperio a manos de los bárbaros en el año 476. Los primeros ejemplos de arte romano mostraron unas influencias provenientes tanto de la misma península itálica como de las civilizaciones griega y etrusca. Estas influencias fueron mayores cuando, en el siglo II a.C., Roma terminó de conquistar el Mediterráneo ocupando Grecia y Macedonia. Sin embargo, no debe considerarse el arte de Roma como una mera imitación de lo griego o lo etrusco; éste alcanzó una personalidad propia basada en la adaptación del sentido estético griego al espíritu funcional del ambicioso proyecto de romanización del mundo conocido.