Arte neoclásico

    La iglesia de la Madeleine, en París, ejemplo de la arquitectura neoclásica.

    El Neoclásico es un estilo artístico surgido en Europa como resultado del fin político del Antiguo Régimen, abolido como consecuencia de la Revolución Francesa (1789) y sostenido sobre los ideales pregonados por la Ilustración.

    Como contestación de la burguesía al arte aristocrático, recargado y frívolo que fue el Rococó, el arte Neoclásico retornó a la serenidad y firmeza del arte antiguo en el que residían sus orígenes. Un hecho relevante y que tuvo gran importancia fue el descubrimiento de las ciudades de Pompeya (1737) y Herculano (1748). Recuperó las formas clásicas y sus órdenes arquitectónicos, el equilibrio, la simetría y los cánones antiguos. La disciplina en la que tuvo más repercusión fue la arquitectura, aunque el nuevo estilo se manifestó también en la pintura y la escultura.

    El nuevo estilo se extendió pronto por Europa, dando origen a un gran número de obras y textos críticos y teóricos que tienen en común la manifestación de la necesidad de volver a la antigüedad clásica como fuente de conocimiento e inspiración. En Francia, los mejores representantes de este estilo fueron los pintores Jacques-Louis David e Jean Auguste Dominique Ingres; en Italia, el escultor Antonio Canova o el arquitecto y pintor Giovanni Battista Piranesi; en España, las obras de Francisco José de Goya del último tercio del XVIII pueden considerarse de corte neoclasicista.