Arte carolingio

    Arte cortesano y eclesiástico desarrollado en Europa desde el último tercio del siglo VIII al último cuarto del IX.

    La coronación de Carlomagno en diciembre del año 800 traía nuevos tiempos a la historia de Europa, en lo que supuso la renovación del Imperio romano de occidente, identificado ahora con los ideales espirituales de la Iglesia. Se pueden distinguir dos etapas: la primera, la carolingia, protagonizada por la figura de Carlomagno, y la segunda, la otoniana, correspondiente con el reinado de Otón I (972).

    Conjugándose las tradiciones artísticas de la antigüedad clásica y paleocristiana, la tradición germánica tuvo también mucho peso durante el Imperio Carolingio. A lo largo de esta época, el arte fue impulsado a la vez por el emperador, cuya pretensión fue siempre la de resaltar la unidad espiritual del imperio, y por los monasterios benedictinos.

    Con Rávena y los modelos paleocristianos como fuente de inspiración, el arte carolingio alcanzó sus mayores logros artísticos en la arquitectura. Los primeros edificios de carácter monumental se edificaron con muros de sillería. La influencia clásica fue evidente al emplearse para la estructura arcos de medio punto y columnas como soportes principales; también se hizo uso del pilar cuadrado, que más tarde evolucionaría al cruciforme. Los capiteles presentaron también su evolución particular, tendiendo hacia la esquematización geométrica. Las cubiertas solían ser de madera y estar apoyadas sobre soportes cruciformes, pilares y columnas. Las plantas de las iglesias más representativas eran las basilicales con tres naves y ábsides, siendo la central de mayor tamaño; en algunos casos también se incorporó un deambulatorio en la cabecera, por detrás del altar.

    La capilla palatina de Aquisgrán es quizá la obra monumental más imponente de la arquitectura carolingia. La idea fue que hiciera las funciones de panteón imperial, siendo consagrada en el año 805 dentro del complejo palaciego del emperador. Para su edificación, el arquitecto se inspiró en la iglesia de San Vital en Rávena; de hecho, parte de los elementos constructivos y decorativos de la capilla se trajeron de esta ciudad italiana. Se trata de un edificio formado por un cuerpo central octogonal cubierto con bóveda de aristas y una nave que, rodeando ese mismo cuerpo, se dispone alternando tramos rectangulares y triangulares. Está estructurada en dos pisos; el inferior estaba reservado para el emperador y su corte; presenta un aspecto muy sólido pero a la vez ligeras y esbeltas proporciones a las que se une una rica decoración.

    La iglesia oratorio de Germigny-des-Prés, en Orleans, es, por su parte, bien diferente de la anterior. El hecho de que la fundara el obispo Teodulfo de Orleans, que procedía de la España visigoda, probablemente justifique el empleo de arcos y ábsides en forma de herradura. Siguiendo modelos bizantinos, la planta de la iglesia es de cruz griega y se inscribe en un espacio cuadrangular. De los cuatro lados del recinto, tres de ellos se abren en espaciosos ábsides; del cuarto lado salen otros tres ábsides, siendo más grande el central, orientados hacia el este. Todos ellos, a excepción de los del eje norte sur, tienen forma de herradura.

    Del mosaico y la pintura mural, aunque su presencia debió de ser notable en la decoración de las iglesias, no se han conservado demasiados ejemplos, aunque sí unos pocos dignos de estudio. Destacan los mosaicos de Germigny-des-Prés y las pinturas murales de San Germán de Auxerre.

    Otro arte importante del arte carolingio fue la miniatura. Entre las diferentes escuelas que desarrollaron esta disciplina destacó la palatina, vinculada con los escritores del emperador, a la que pertenece el Códice de la Coronación, actualmente en Viena. Relacionada con esta escuela estuvo el denominado grupo Ada, afincado en Tréveris, que llevó a cabo el Manuscrito de Ada, un evangeliario que fue donado al monasterio de San Maximino de Tréveris hacia el año 800 por Ada, la hermana de Carlomagno. Otra escuela de renombre fue la de Tours, de clara influencia irlandesa. Por último, la que se puede considerar, por sus formas, como antecedente del estilo románico, es la de Reims, cuya aparición está datada también en torno al año 800.

    En lo que respecta a los trabajos de orfebrería, éstos se vieron influenciados de manera evidente por los estilos artísticos merovingio y romano. Entre los elementos más representativos había cubiertas de libros, relicarios y sacras de altar, todos realizados de forma rica y lujosa a base de labores de repujado, empleándose para ello piedras preciosas y aplicaciones de esmalte cloisonné. Entre las mejores piezas figuran el relicario de San Esteban, el altar de San Ambrosio de Milán, del año 835, y la cubierta del evangeliario de Lindau.