Auto sacramental

El auto sacramental es un género dramático español que nació como tal a principios del siglo XVI, alcanzó su máximo esplendor a finales de dicho siglo y fue prohibido por razones de decoro en 1765.

El tema central de este tipo de obras es el sacramento de la Eucaristía, tratado de un modo simbólico.

Orígenes

Se cree que los autos sacramentales provienen de ciertas escenificaciones o “cuadros” que, a modo de “Belén viviente”, participaban en las procesiones que se realizaban por las calles con motivo de la celebración del Corpus Christi.

Poco a poco estas escenificaciones, transportadas sobre carros, fueron tomando expresión dramática y se les fue añadiendo una representación con texto, hasta que se fueron desvinculando de la procesión.

Su auge en la España del siglo XVI responde a las directrices de la Contrarreforma. Se utilizaron como elemento de propaganda, ya que defendían el sacramento de la Eucaristía tal y como lo entendía la Iglesia de Roma frente a cualquier otra visión considerada herética.

A pesar de que en su origen todos los autos trataban sobre la Eucaristía, con el tiempo llegaron a tratar otros muchos puntos del catolicismo.

Características

Las principales características que definen a los autos sacramentales, además de su tema religioso, son las siguientes:

Alegoría. Los temas religiosos que se tratan están expuestos en forma de alegoría. Además de un rasgo propio de la literatura barroca, es un indicativo de su intención didáctica: por medio de la alegoría era posible explicar conceptos abstractos y complejos.

Verso.Estas obras siempre están escritas en verso. Según Calderón de la Barca, son sermones puestos en verso.

Música. Además del verso, las obras se sustentan en piezas musicales, rasgo que las hacía más atractivas para el público.

Puesta en escena. Lo que más atraía al público, sin embargo, era su elaborada puesta en escena. Los escenarios móviles, las diferentes localizaciones, el uso de aparatos escénicos... contrastaban con la austeridad de los corrales de comedias en los que se representaban comedias seglares.

Precisamente fue éste el elemento por el que, en el siglo XVIII, se consideró que este tipo de teatro desvirtuaba su intención original y acabó prohibiéndose.

Principales obras

El representante más importante de este género es el dramaturgo Pedro Calderón de la Barca, y sus principales autos sacramentales son El gran teatro del mundo y La devoción de la misa.

Otros importantes autores son Hernán López de Yanguas (anterior a Calderón), Juan de Timoneda, Félix Lope de Vega y José de Valdivielso.