Antropomorfismo

    El antropomorfismo consiste en la tendencia por parte del hombre a transformar aquello que no entiende a las proporciones y los comportamientos propiamente humanos. Este vicio gnoseológico, que resulta la mayoría de las veces de la incomprensión de un gran número de fenómenos naturales y metafísicos, fue ya denunciado por los primeros pensadores de la historia. Así, Jenófanes de Colofón afirmaba que los seres humanos suelen imaginar a sus dioses como si se asemejasen a ellos. Los dioses personales son humanos, y los europeos los imaginan como si también fuesen europeos, las culturas de color como si fuesen de color, etc.

    A este respecto, cabe destacar el pensamiento del filósofo moderno alemán Friedrich Nietzsche, quien decía que los dioses no son sino una proyección humana en la que se incluye lo mejor del género, aquello que es más sublime. Sin embargo, el antropomorfismo no se detiene en el mundo de la religión, sino que también invade el mundo de la ciencia o los episodios vitales más ordinarios. Por ejemplo, es habitual decir que tal animal "piensa que..." o que "tal perro está triste". Se trata de comportamientos humanos que son proyectados en animales que no se sabe a ciencia cierta si pueden actuar así. Esto no deja de ser una mera anécdota, ya que esta forma de caracterizar el comportamiento de otras formas de vida se basa más en la ignorancia o en el cariño que en la falta de rigor.

    El antropocentrismo sí vuelve a convertirse en un vicio gnoseológico, referido al conocimiento del mundo, cuando se realiza dentro del universo científico. Durante innumerables siglos el ser humano ha querido entender el cosmos o la naturaleza como si se tratase de algo semejante a la naturaleza humana. Los pitagóricos, por ejemplo, creían que el mundo guardaba en su forma y en su comportamiento una identidad con la forma del cuerpo humano y sus hábitos. Pero, a medida que la ciencia fue diversificándose y avanzando en capacidad analítica y abstracta, se fueron creando teorías más complejas, más difíciles de asumir por la sociedad no especializada por el hecho de que carecen de semejanza alguna con la naturaleza humana. Así, teorías como la cuántica suponen un reto para el antropomorfismo, ya que se basan en estructuras e ideas ajenas a la forma de ser humana.