Ascetismo (ascesis)

    El ascetismo consiste en la práctica de la ascesis; y la ascesis, como indica su origen etimológico, apunta a la ascensión, a la superación de los límites impuestos por el cuerpo para elevarse hacia un estado mejor, más puro, más perfecto.

    En su origen, el concepto de ascesis estaba ligado al mundo del deporte. Para los griegos, el ascetismo consistía en esforzarse en los entrenamientos con el fin de alcanzar cada vez mejores marcas. Sin embargo, como estos entrenamientos se caracterizaban por la renuncia a un gran número de placeres alimenticios y a comodidades ordinarias, poco a poco la ascesis se fue identificando con las prácticas de orden religioso y moral. De esta manera, los estoicos y los cínicos entendían ya por ascesis la negación de las comodidades mundanas en favor de una vida virtuosa y pura, dirigida al cumplimiento del bien y al cultivo del pensamiento.

    Unos siglos después, los primeros pensadores cristianos empezaron a hacer un uso religioso del concepto, cuyo significado era muy similar al sentido moral labrado por los pensadores griegos.

    Desde un punto de vista religioso, el ascetismo consiste en la renuncia a la carne y a todos los placeres que se derivan de ella. Así, el ascético no tiene relaciones sexuales, jamás come para satisfacerse y sólo se dedica a orar. Sin embargo, con el Renacimiento se comenzó a entender la ascesis religiosa de una manera negativa, ya que a partir del nacimiento de la modernidad se empezó a reivindicar el cuerpo y lo mundano; por ello el ascetismo se concebía como una forma de hipocresía. El propio Immanuel Kant fue muy preciso al respecto, y señaló que la única forma de ascesis valiosa era la moral.

    En el siglo XIX, el filósofo alemán Arthur Schopenhauer volvió a darle un nuevo giro al sentido del término, confiriéndole una importancia determinante en su filosofía. Así, para Schopenhauer, si la creación es un error y el cuerpo no es sino el origen del dolor y el padecimiento, la ascesis es la única manera de escapar a la realidad, de dejar de sufrir.