Ser

    El concepto de ser posee tal relevancia dentro de la filosofía, que apunta a la realidad más necesaria e importante del pensamiento. A grandes rasgos se pueden distinguir dos significados elementales del término: el ser en su sentido predicativo, que se refiere sobre todo al ámbito de la lógica, y el ser en su sentido ontológico, referido a la existencia.

    1. El ser en su sentido predicativo. Apunta la pertenencia del sujeto de una oración al predicado, hallándose ambas instancias unidas por el verbo ser, que funciona como cópula.

    Por ejemplo: en la oración "la rosa es blanca", el verbo ser introduce el sustantivo "rosa" dentro de la calidad de blanco.

    Aristóteles, que dio origen en gran medida a las primeras formas de lógica compleja, establecía con los enunciados como el descrito más arriba la relación entre el sujeto y la sustancia, y el predicado y los accidentes y la esencia. Así, el ser establece la relación inherente entre un sujeto y una sustancia con una esencia o unos accidentes.

    Todo el pensamiento medieval hizo uso de esta concepción del ser en su significación predicativa, y la filosofía moderna abundó en ella, destacando en este sentido los estudios de Hegel, quien afirmó que el ser supone la identidad entre lo individual (la rosa) y lo universal (la blancura).

    2. El ser en su sentido existencial. A pesar de que el ser concebido como realidad predicativa, lógica o formal tiene una importancia determinante dentro de la historia del pensamiento, su vertiente existencial es aún más relevante, puesto que no se refiere tanto a la manera en la que funciona dentro de una oración como a la sustancia misma de la realidad. Además, la mayor parte de los filósofos han considerado que existe cierto paralelismo entre la lógica del ser y el ser en tanto que existencia.

    Desde un punto de vista general, se suele hablar de dos acepciones relacionadas de ser como existencia: el ser en general y el ser como forma privilegiada de existencia.

    El ser como existencia en generalDesde un punto de vista general, se llama ser a todo lo que es, a todo lo que existe, y suele ser estudiado bajo el epígrafe de "existencia".

    El ser como forma privilegiada de existenciaComo señaló Aristóteles en su Metafísica, "el ser se dice de muchos modos", lo que quiere decir que bajo todas las cosas que se pueden apreciar en la existencia, que son, se esconde una forma privilegiada u originaria de ser, un ser que no se debe tanto a sus determinaciones concretas como al origen de todo lo que hay.

    Las dificultades que entraña descubrir lo que pueda ser el ser al margen de los casos concretos y circunstanciales o accidentales que pueblan la existencia ha conducido a la metafísica a considerar que existe un auténtico "problema del ser". Así, de lo que se trata es de saber qué es el ser en sí, en tanto que ser, y qué relación de prioridad guarda con los seres particulares. En esta indagación del problema del ser se suele hablar de dos formas distintas, como necesidad y como posibilidad.

    a) El ser como necesidadEste sentido es el más extendido en la metafísica clásica griega, y halla en el pensamiento de Parménides su primera formulación: "el ser es, y no puede no ser". Es decir: el ser se basa en la identidad consigo mismo, y, como señala Aristóteles, halla su sustancia en el principio de no contradicción. En este sentido, ser es equiparable a sustancia, y de su principio de no contradicción se deducen sus demás características, que son la unidad, la eternidad o la inmutabilidad.

    Además, para el pensamiento clásico y medieval, este ser se corresponde con la modalidad de existencia más perfecta, que es Dios, del cual se derivan todas las formas del ser.

    El pensamiento moderno en general, y Spinoza y Hegel en particular, identificaron al ser como necesidad con el pensamiento, siguiendo en gran medida las aportaciones de Parménides. Así, según Hegel, "lo que es racional es real, y lo que es real es racional"; esto implica que las estructuras ontológicas se identifican con las estructuras lógicas, dando lugar a un mundo lleno de sentido y orden. Esto significa además que todo lo que es, es necesario, y que esta necesidad se puede entender a través del ejercicio de la razón, al margen de las determinaciones y las circunstancias particulares humanas.

    b) El ser como posibilidadLa concepción del ser existencial como posibilidad encuentra en la obra de Platón su primera formulación madura y sistemática. Para el pensador de Atenas, cualquier cosa que pueda existir es, posee ser; y el hecho de que sea de una forma u otra o de que exista o no, no le resta su condición de ser. Esta significación del ser se opone al ser como necesidad, puesto que no existe ninguna razón para que los seres posean unas determinaciones en lugar de otras. No en vano, la concepción del ser que Platón desarrolló en su obra El sofista fue la que tuvo más relevancia dentro del empirismo y de las ciencias positivas, ya que se dedica más al estudio de los seres particulares que al de los seres universales y necesarios.

    Guillermo de Occam, que habló de la sensibilidad y del estudio de los casos particulares como origen de todo estudio del ser, también heredó la noción platónica del ser como posibilidad, y abrió las puertas a los estudios modernos posteriores. Así, empiristas como John Locke o David Hume opusieron a las proposiciones universales y necesarias de la filosofía clásica las proposiciones condicionales, que hablan antes de posibilidades que de verdades consumadas referidas a un ser unívoco y necesario.

    El pensamiento contemporáneo existencial heredó en gran medida esta concepción del ser, y terminó situándolo como posibilidad por encima del ser como necesidad, que muchos identifican con Dios. Sören Kierkegaard, por ejemplo, escribió que la existencia humana es posibilidad absoluta, haciendo coincidir al ser con lo existente. Más tarde, y en la misma línea, el filósofo existencialista contemporáneo Martin Heidegger trató sistemáticamente el ser como posibilidad en su obra magna: Ser y tiempo. Para este pensador alemán, que escribió que "más alta que la realidad está la posibilidad", el ser se concreta en el llamado "ser-ahí", que es el hombre en tanto que existente, en tanto que forma de existencia caracterizada por hallarse en medio de unos objetos y ante un mundo; el ser-ahí es, en este sentido, proyección del ser sobre unas posibilidades, y constituye, gracias al lenguaje, "la casa del ser".