Filosofía del absurdo

    La filosofía del absurdo es una faceta del primer existencialismo de Albert Camus, quien señaló en su Mito de Sísifo que la vida carece de sentido o significancia, por lo que la existencia halla en su base lo absurdo.

    La filosofía del absurdo hunde sus raíces en los movimientos irracionalistas y antimodernos que se produjeron a lo largo siglo XIX, cuando Sören Kierkegaard desarrolló una filosofía de corte antihegeliano que describía cómo no hay ninguna clase de sistema o sentido que pueda aplicarse al sentimiento individual de la realidad.

    Para el filósofo danés, los esfuerzos individuales, que siempre son finitos e incompletos, no pueden buscar en el consuelo de un sistema como el planteado por Hegel ninguna clase de justificación. Sólo queda el hombre ante su fe o ante su ausencia de fe.

    Poco después, Friedrich Nietzsche insistió en la ausencia de referentes y significados existenciales, pronunciando la crisis del desarraigo al reseñar la muerte de Dios, que significa la decadencia no sólo del modelo metafísico platónico-cristiano, sino también la decadencia de la gramática, entendida ésta como la expresión de la lógica y la razón modernas.

    Ya en el siglo XX, el pensador francés de origen argelino Albert Camus, desarrolló las ideas elementales de los irracionalistas decimonónicos para elaborar su filosofía del absurdo, que plantea la existencia a partir de una pregunta radical, la pregunta por el suicidio.

    Según el filósofo y literato existencialista, la filosofía sólo debe centrarse en una cuestión elemental y es saber si la vida, que carece de sentido, que es absurda, merece ser vivida. Posteriormente, en obras sucesivas, Camus derivó del hombre absurdo una actitud contestataria, políticamente comprometida, que halla forma bajo el rótulo de hombre rebelde, título de su segunda gran obra.

    El mito de Sísifo, obra de juventud que según el propio Camus refleja un periodo crítico de su vida, hace referencia con su título al personaje trágico griego, quien fue condenado a levantar una roca desde la base de una montaña hasta su cima sólo para ver cómo ésta volvía a caer.

    La tarea infinita de Sísifo es, según el ideario de la filosofía del absurdo, un reflejo de la existencia humana, en la que todos los esfuerzos periódicos están destinados al fracaso y al sinsentido.