Estoicismo

    El concepto de estoicismo hace referencia tanto a una escuela filosófica como a una postura concreta ante la existencia. Sin embargo, esta última no es sino una mera derivación vulgar de los sentidos originarios que fueron acuñados por los pensadores estoicos.

    El estoicismo es una de las tres grandes corrientes del pensamiento que integraron la historia del pensamiento griego clásico. Así, la escuela estoica era la más importante junto con la de los epicúreos y los escépticos.

    También conocida como la escuela del pórtico pintado, fue fundada por el pensador griego Zenón de Citio en el año 300 a.C. aproximadamente. Sus representantes más célebres fueron Crisipo de Soli y Cleantes de Assos, quienes basaron el grueso de su pensamiento en el estudio de temáticas de orden estrictamente moral, ya que consideraban que la especulación y la vida contemplativa estaban muy por debajo de los problemas que resultan del comportamiento humano.

    A sus preocupaciones de orden ético les acompañaba invariablemente una peculiar actitud ante la vida, que procedía directamente de su comprensión global de la existencia humana. Así, son dos los conceptos que mejor definen la actitud de los estoicos ante la realidad: la ataraxia, que consistía en el recogimiento en uno mismo; y la apatía.

    La apatía, que con el tiempo terminó convirtiéndose en un vocablo común que hace referencia a la falta de intereses o de ánimo, es uno de los inventos más genuinamente estoicos y cínicos. Como los pensadores pertenecientes a la escuela estoica creían que la vida sólo era una suma invariable de padecimientos y dolores, habían llegado a la conclusión de que la única manera de ser felices era extirparse la propia pasión de vivir. Era necesario no emocionarse, no vincularse emocionalmente a nada, ya que eso supondría la infelicidad y el padecimiento.

    Así pues, la apatía consistía en la pérdida del interés por lo ordinario. El apático desprecia las emociones y las niega. Sin embargo, ésta es una actitud difícil de mantener. La apatía no es una virtud innata, es una virtud que hay que cultivar a través del esfuerzo y la educación, y que constituye un ideal regulador del comportamiento más que una realidad, que un hecho.

    Por otro lado, desde un punto de vista epistemológico, los estoicos distinguían entre tres formas de filosofía o tres disciplinas fundamentales, a las que se entregaban sin descanso: la lógica, la ética y la física. Tanto la primera como la última eran muy típicas en el pensamiento griego presocrático; mientras que la última era la más característica de los estoicos.

    La lógica poseía para ellos un valor fundamental, ya que servía para entender y expresar el mundo, que era analizado a través de la física. De ambas derivaba una ética fundamental.

    Concebían el mundo como una realidad regida por Dios, por sus mandatos y su orden y armonía perfectos. Dentro del plan divino, la razón jugaba un papel destacado, y era la facultad que debía regir la existencia de los hombres. En ocasiones, el amor por la razón y la ética llevaba a considerar al hombre sabio, perfecto como un ermitaño que vivía alejado de las pasiones humanas y sus preocupaciones más ordinarias.

    Sin embargo, a pesar de entender la felicidad dentro del aislamiento y la apatía, también propusieron medidas políticas que pueden resultar sorprendentes y que marcaron indeleblemente el saber popular. Así, los estoicos afirmaban que no debía existir una sola patria ni una sola ciudad de residencia. Por el contrario, entendían que el hombre debía ser ciudadano del mundo, y que las civilizaciones debían basarse en el cosmopolitismo y en el intercambio de ideas y culturas. Estas ideas rebasaron enormemente las intenciones de los estoicos y se convirtieron a partir de la modernidad en lugares comunes dentro de la comprensión contemporánea del hombre y su mundo.