Estructuralismo

Se llama estructuralismo a la corriente del pensamiento surgida en Francia hacia los años sesenta del siglo XX como respuesta y reacción al subjetivismo y el relativismo propios del existencialismo y el historicismo, que fueron las corrientes que caracterizaron la filosofía de la posguerra. De esta manera, el estructuralismo pretendía alcanzar una nueva noción de objetividad y de verdad a partir de la lectura crítica de las obras de Hegel y Marx dentro de unas nuevas estructuras sociales e ideológicas.

Aunque no se pueda identificar una escuela estructuralista como tal, sí que se puede hablar de una especie de metodología o perspectiva estructuralista, que trata de subsumir los viejos conceptos de la filosofía moderna dentro de la idea de estructura.

El primer autor que trató de manera sistemática el concepto de estructura en su sentido moderno fue Claude Lévi-Strauss, quien estaba fuertemente influido por el marxismo. Posteriormente, otros autores como Lacan con su psicología, Althusser con su neomarxismo, y Michael Foucault con su metafísica adoptaron posturas estructuralistas, a pesar de que se negaron de manera explícita a formar parte de alguna clase de escuela o corriente.

A grandes rasgos, según Claude Lévi-Strauss, la estructura, en primer lugar, implica la existencia de un sistema, comprendido a partir de la filosofía de Hegel y Marx. Así, si se considera un fenómeno cualquiera, éste debe ser interpretado a partir de su pertenencia a un sistema complejo de relaciones, donde adquiere sentido.

En el caso de la sociología estructuralista, por ejemplo, nunca se considera a los sujetos aislados. El hombre es la consecuencia de la interacción de una serie de elementos estructurales que lo condicionan de principio a fin.

En segundo lugar, dentro de la estructura hay que reconocer la existencia de una serie de patrones, modelos o familias, que están sujetos a unas pautas y transformaciones comunes. En este sentido, la libertad de los sujetos está profundamente comprometida, y los cambios sociales o psicológicos están condicionados por las estructuras elementales.

En tercer lugar, mediante esta caracterización de la estructura, Levi Strauss pretendía establecer una interpretación objetiva de lo social que permitiese predecir el comportamiento de las sociedades. Así, nada de lo que sucede queda sujeto al azar, y es perfectamente justificable a partir de unas ideas fundamentales.

De esta manera, el estructuralismo se oponía frontalmente a la indeterminación y el irracionalismo de los existencialistas, que comprendían la existencia a partir del hecho puro de la libertad individual.

En cuarto y último lugar, la idea de estructura implica un modelo de lo social, una especie de esquema conceptual que permite interpretar adecuadamente el comportamiento humano a partir de unos valores invariables y objetivos, similares a los propios de la metodología científica. En consecuencia, la estructura no consiste tanto en un fenómeno observable, que se dé de hecho, como en un modelo teórico que explica de manera objetiva lo que sucede.

Evolución del estructuralismo

Los orígenes del estructuralismo se hallan en diversos planos de las ciencias humanas, como la lingüística, la psicología o la filosofía. Así, Ferdinand de Saussure definió el lenguaje a partir de las relaciones estructurales entre los signos, mientras que Freud entendió el yo a partir de la relación entre tres estructuras elementales: el yo, el ello y el superyo.

Sin embargo, como ya se ha señalado, los autores que más han determinado el origen y el desarrollo del estructuralismo son Hegel y Marx.

El primero trató la idea de sistema dentro de su Fenomenología del Espíritu, señalando que cuando se considera aisladamente un sujeto o un fenómeno, lo que se está haciendo es abstraerlo de la realidad. Así, no existen sino las relaciones estructurales, que se expresan a través de un proceso dialéctico, que se puede hallar tanto en el plano lógico como en el ontológico.

El segundo, Karl Marx, habló explícitamente de la existencia de un conjunto de estructuras que determinan el comportamiento social: una infraestructura, una estructura y una superestructura, de tal modo que sólo se puede comprender cabalmente el hecho social a partir de la interacción de estos tres planos.

Por otro lado, la ausencia de una escuela que se pueda llamar explícitamente estructuralista condujo rápidamente al desarrollo de nuevas corrientes y versiones del movimiento, destacando muy particularmente el postestructuralismo, del que Jacques Derrida es el máximo exponente.