Innatismo

    El innatismo es la doctrina filosófica según la cual el hombre nace con una serie de ideas que no proceden de la experiencia, sino que forman parte de su naturaleza.

    El origen del innatismo se encuentra en la obra de Platón, quien habló de la vida mental como un lento retorno hacia el mundo de las ideas. Así, se considera que la vida ordinaria es el resultado de una caída desde el plano de lo ideal hasta el plano de lo material.

    Dentro de esta vida de la conciencia, el aprendizaje constituye la manera a través de la que la mente va recordando las ideas que ya tenía cuando vivía en el mundo eidético, proceso que es conocido como anamnesis.

    Según esta primera formulación del innatismo, en la mente humana o en el alma existen las ideas más elementales, que sirven para comprender la realidad y la existencia. Se trata de conceptos como los de racionalidad, sustancia o alma, que no pueden proceder de los sentidos porque no se tiene experiencia de ellos.

    El innatismo jugó posteriormente un papel elemental dentro de la escolástica, ya que sirvió a pensadores como Santo Tomás de Aquino para demostrar la existencia del alma y su inmortalidad.

    Pero fue, sobre todo, René Descartes el que recuperó el sentido del término, hasta convertirlo en uno de los caracteres primordiales del pensamiento racionalista. Así, para el francés, cuando se duda de todo lo que existe y el sujeto se queda a solas con su conciencia, sin ninguna clase de interferencia de lo externo, de lo mundano, en la intimidad del pensamiento se descubren ideas que no pueden proceder de la vida, que debían estar forzosamente inscritas en el alma desde siempre.

    Una de estas ideas es, por ejemplo, la de Dios. Como señala Descartes, la idea de un ser absolutamente perfecto no puede proceder de la experiencia, de los datos que se obtienen a través de los sentidos, ya que en el mundo no existe nada que sea perfecto. Por lo que el hombre ya ha nacido con esa idea en la mente, que ha sido puesta allí por Dios.

    Posteriormente, el innatismo racionalista fue matizado por Immanuel Kant, quien, sin embargo, continuó hablando de estructuras y categorías que son a priori, que son previas a cualquier forma de experiencia.

    A partir del siglo XIX el innatismo dejó de operar dentro de la filosofía, ya que se empezó a entender al hombre y su comportamiento dentro del mundo, dejando a un lado ideas procedentes de otras presuntas realidades.