Materialismo

    El materialismo es una doctrina filosófica que considera que las causas de todo lo real se hallan en la materia, y no en el espíritu o en las ideas.

    El concepto tiene su origen en la obra del científico y filósofo naturalista inglés del siglo XVII Robert Boyle, quien le dio un alcance mucho mayor del que le habían otorgado otros célebres pensadores. Así, era habitual entender el materialismo como la doctrina que afirmaba la existencia única y exclusiva de objetos materiales; lo que no es del todo exacto, puesto que se puede hablar de ideas y expresiones espirituales que en último término dependen de la materia, lo que ya supone una forma evidente de materialismo.

    Desde un punto de vista histórico se puede hablar de distintas formas de materialismo, que excluyen el histórico y el dialéctico por su carácter distintivo y autónomo. Así, se suele hablar de un materialismo metodológico, un materialismo psicofísico, un materialismo práctico y otro metafísico.

    1. Materialismo metodológico

    Este tipo de materialismo considera que la materia es el único principio explicativo necesario para hacer frente al análisis de lo real. El pensador inglés Thomas Hobbes fue el mayor valedor del concepto, y expresó en una de sus obras más importantes, De corpore, 1655, cómo la totalidad de lo existente hunde sus raíces en el movimiento en la materia, en nada más.

    Así, el mismo pensamiento no es sino el resultado de los movimientos que se producen en el cerebro, que es pura materia, por lo que ésta debe ser entendida, dice Hobbes, como la única vía de conocimiento posible.

    2. Materialismo psicofísico

    Se mueve dentro de un plano muy similar al metodológico, y se puede decir que toma de éste las bases de su doctrina. A partir de los siglos XVIII y XIX la psicología alcanzó un desarrollo desmesurado y se crearon innumerables teorías que trataban de explicar el origen y el funcionamiento de la mente humana.

    Los psicólogos materialistas entendían que la conciencia, junto con todas sus enfermedades y todos sus procesos, sólo era el resultado de un conjunto de combinaciones de estímulos y elementos puramente materiales. El sistema nervioso alberga, según estos científicos, las respuestas a todos los comportamientos y a todas las ideas y creencias humanas, por lo que la metafísica y la religión deben ser entendidas como desviaciones idealistas, alejadas de la realidad.

    3. Materialismo práctico

    Es la forma de materialismo que más abunda. No se trata tanto de una doctrina filosófica como de una postura ordinaria ante la vida, que afirma que la posesión de objetos materiales que permitan vivir mejor es la base de la conducta y la felicidad. Este materialismo es a veces confundido con el hedonismo, aunque poco tenga que ver con las teorías originales de Epicuro.

    4. Materialismo metafísico

    Es el más importante dentro de la historia de la filosofía y de la ciencia. Éste encuentra su origen en los atomistas griegos, quienes afirmaban que la materia es una realidad independiente, que tiene en sí misma su causa y su movimiento. Demócrito, por ejemplo, decía que la naturaleza estaba compuesta por átomos materiales, que existían desde la eternidad. Así pues, este materialismo supone la negación de la vida espiritual, ya que admite únicamente lo material como causa increada de la existencia.

    A pesar de que el materialismo metafísico dominó la mayor parte del pensamiento natural griego, gracias a los atomistas y a los epicúreos, con la decadencia del Imperio Romano y la imposición del paradigma cristiano, desapareció. Los pensadores medievales entendían que el mundo era consecuencia directa de la voluntad de Dios, por lo que la materia sólo podía ser comprendida como el reflejo de lo ideal, de lo metafísico.

    Posteriormente, con el auge de las teorías positivistas en el siglo XIX, el atomismo y el materialismo metafísico volvieron a cobrar fuerza, gracias, en gran medida, a las teorías evolucionistas y psicológicas que cambiaron el sentido de la modernidad.

    Actualmente, el materialismo se ha visto reducido casi totalmente a su aspecto más vulgar, a pesar de que otras formas de esta corriente, como el materialismo histórico y el materialismo dialéctico hayan alcanzado una gran relevancia gracias a la historia política de la humanidad.