Nihilismo

    Spengler decretó la decadencia de Occidente.

    El concepto de nihilismo procede de la palabra latina nihil, quiere decir nada, y hace referencia a la negación de aquellas realidades fundamentales que sustentan la existencia o la imagen del mundo. En este sentido, tan nihilista es la negación de Dios de un ateo como la de un filósofo que niega la posibilidad de la sustancia o de la razón, en tanto que condición de posibilidad de la comprensión de lo real.

    Desde un punto de vista histórico, el nihilismo nació en Rusia en el siglo XIX, cuando una serie de escritores e intelectuales emplearon el concepto para referirse a aquellos movimientos escépticos y revolucionarios que negaban el poder establecido y se inspiraban en doctrinas anarquistas.

    Entre estos escritores rusos cabe destacar a Iván Turgenev y a Feodor Dostoievsky, quien desarrolló el sentido del concepto en su obra Los demonios.

    En el ámbito filosófico, el nihilismo nace como una negación radical del ascetismo, así como de todas aquellas filosofías que contemplan la esencia humana y el mundo como una forma de trascendencia hacia otra realidad que justifica y articula la existencia. Así, los nihilistas niegan las instituciones eclesiásticas, el estado tradicional, el concepto de Dios o la idea de razón.

    En este sentido, fueron nihilistas Ludwig Feuerbach, Herbert Spencer o Charles Darwin.Sin embargo, el autor que mejor supo caracterizar el concepto de nihilismo fue Friedrich Nietzsche, filósofo ateo en el que se presenta una curiosa paradoja.

    El vitalismo nietzscheano negaba el principio racional, el cristianismo y la moral tradicional, por lo que era tachado de nihilista por la ortodoxia cultural y filosófica; sin embargo, el propio Nietzsche llamaba nihilistas a los autores metafísicos, a los ascetas y a los cristianos.

    Según la filosofía de Friedrich Nietzsche, la vida es lo único por lo que merece luchar y pensar, y la única moral posible es aquella que defiende la vitalidad por encima de cualquier otro valor. Para el filósofo ateo, el cristianismo, la moral clásica o la metafísica suponen la negación de la vida, ya que sitúan en otro ámbito, en el Espíritu, en Dios, en el bien supremo, etc., todo lo que de valioso hay en la existencia.

    En consecuencia, para el ideario vitalista de Friedrich Nietzsche, el auténtico nihilismo es el que practican justamente aquellos que le tachan de nihilista, puesto que son ellos los que vacían la vida de sentido y reducen la existencia a la nada.

    Según el autor alemán, la modernidad ha supuesto un largo proceso de decadencia que ha terminado enfermando a Europa, que ha quedado sumida en la nada, y la revolución que el superhombre debe llevar a cabo terminará por llenar de vida el antiguo nihilismo metafísico.

    Sin embargo, continúa Nietzsche, para que se instituya una nueva existencia que no sea la absoluta nada, primero es necesario acabar con Dios y con todas las falsas ideas metafísicas que anulan las potencialidades de la vida, para posteriormente emprender una nueva forma de existencia.

    El siglo XX heredó el sentido originario de nihilismo, y actualmente se llama nihilista a todo aquel fenómeno o autor que niega los fundamentos tradicionales de la existencia, como la razón, la historia o la Iglesia.

    Sin embargo, muchos autores existencialistas y postmodernos emplean el concepto desde el punto de vista nietzscheano, y se considera que es preferible vivir en la nada metafísica a vivir en la nada vital. Es decir, como señala Albert Camus, que es mejor vivir cautivado por la sensación de absurdo que vivir una falsa vida de conceptos y dioses.