Nominalismo

    Se llama nominalismo a la postura filosófica que afirma que la relación entre los conceptos y las cosas es inexistente o problemática. Esta postura intelectual nació como una forma de crítica al platonismo heredado por la primera escolástica, y se desarrolló, de manera fundamental, a lo largo de la edad media.

    Hacia el siglo XI surgió una disputa conocida como la disputa de los universales, que fue consecuencia directa de la lectura e interpretación de un fragmento de la introducción de Porfirio a las Categorías de Aristóteles.

    En él, Porfirio planteaba los posibles niveles ontológicos y gnoseológicos de los universales, de los géneros y las especies, de tal modo que éstos podían tener sentido sólo en la mente, sólo como sonido carente de sentido, lo que se conoce como flatus vocis, o como palabra o nombre que tiene realidad corpórea.

    El nominalismo radical mantuvo en este sentido la siguiente postura: los universales no tienen realidad corpórea, sino que además carecen de sentido alguno en la mente, constituyendo únicamente un nombre.

    Por contra, el realismo admitía que los nombres, los universales, consistían en la sustancia de las cosas, por lo que eran aquello que le daba realidad a la existencia.

    Nominalistas fueron Roscelino, Pedro Abelardo y Guillermo de Occam; este último sostuvo una versión mucho más suave de la corriente, lo que hace que en ocasiones sea considerado conceptualista antes que nominalista.

    Así, los nominalistas moderados consideran que los universales tienen sentido y razón de ser desde un punto de vista gnoseológico, referido siempre a la teoría del conocimiento; pero no en un sentido ontológico.

    Es decir: el nominalismo no radical cree que los universales tienen cierta validez dentro del ámbito del entendimiento, pero también considera que la relación entre las palabras que se hallan en el entendimiento y aquellos objetos a los que hacen referencia es, cuanto menos, dudosa.

    Este relativismo gnoseológico ha hecho que muchos estudiosos del pensamiento vean en el nominalismo una consecuencia del escepticismo clásico de Pirrón y un antecedente del nuevo escepticismo moderno de David Hume o John Locke.

    Por otro lado, las disputas en torno a los universales condujeron a la escolástica al desarrollo de nuevas formas de lógica.