Fenomenología

    La fenomenología puede ser definida como la ciencia filosófica que tiene por objeto la descripción de los fenómenos que aparecen en la mente, tal y como éstos se aparecen en ella.

    A pesar de que es cierto que muchos autores modernos como Wolff, Immanuel Kant o Georg Hegel ya emplearon el término para hacer referencia a cosas distintas, el sentido más originario y trascendental del concepto es el que le dio Edmund Husserl en sus Investigaciones lógicas.

    Según el fenomenólogo alemán, debe entenderse el objeto de la fenomenología como el estudio de las esencias, de los fenómenos, de las ideas que aparecen en la mente. En este sentido, Husserl pretendía crear un nuevo campo de estudio que fuese diametralmente opuesto al de la psicología. Desde mediados del siglo XIX, ésta estaba ganándole terreno a la filosofía, ya que al fin y al cabo estudiaba también la mente humana y parecía llegar a conclusiones aplicables y rápidas. Pronto, la propia ciencia psicológica empezó a reclamar para sí muchos objetos filosóficos, desacreditando la labor de los pensadores.

    En este contexto, Edmund Husserl empezó a distinguir entre los hechos cuantificables, analizables o tratables de la mente humana, y el contenido propiamente dicho del pensamiento, que son las ideas, que no se pueden medir, pesar ni curar. Ese mundo, el de las esencias, era para Husserl el mundo propiamente filosófico, y el estudio de los fenómenos correspondía a la ciencia por él creada, que era la fenomenología.

    Para destruir cualquier tipo de confusión entre la filosofía fenomenológica y la psicología u otras ciencias, lo primero que hizo Husserl fue la reducción eidética, que consistía en reducir las ideas y los objetos que aparecen en la mente a meros fenómenos. Es decir: si lo que se está estudiando es el fenómeno de un gato, la imagen de un gato en la mente, lo único que interesa es cómo aparece en la mente, no si es real, no si existe realmente o no, eso es asunto de la ciencia, no de la fenomenología.

    Así, lo que verdaderamente interesa para Husserl es la conciencia, que define como intencionalidad. La conciencia es el campo en el que aparecen las ideas, relacionándose unas con otras, generando nuevas ideas y matices. En ese campo, la mente trabaja con objetos mentales, con fenómenos a los que la mente apunta. De esta manera, la conciencia es siempre conciencia de algo distinto a ella misma, ya que siempre piensa cosas que son distintas a la propia conciencia.

    La fenomenología, por tanto, estudia el comportamiento de la mente humana a partir de las ideas que se presentan en ella, que permiten saber cómo funciona, cuáles son sus bases y cuáles son sus límites. Con esto, Husserl pretendía elaborar una nueva imagen del pensamiento, entendido como una tarea infinita que sería llevada a cabo por distintos pensadores que harían uso de la fenomenología.

    El pensador alemán no se equivocó en absoluto, y la fenomenología se convirtió pronto en el método filosófico más importante del siglo XX. Distintos autores de distintas épocas y escuelas la emplearon para llevar a cabo diferentes indagaciones metafísicas, éticas, históricas, literarias, etc.

    Entre todos los discípulos de Husserl, cabe destacar al gran existencialista alemán Martin Heidegger, quien dejó bien claro que la fenomenología no era tanto una doctrina que decía cómo era el mundo como un método que decía cómo debía abordar el pensamiento filosófico ese mundo. Posteriormente, Jean-Paul Sartre y Merleau-Ponty llevaron el análisis fenomenológico de la realidad hasta nuevas cotas.

    Así pues, la fenomenología supone la apertura del pensamiento a un nuevo ámbito en el que éste puede sentirse completamente libre para estudiar los objetos del pensamiento al margen de todas las demás ciencias. El método, basado en la descripción de las ideas al margen de su contenido existencial, se asemeja en gran medida a las grandes obras de la literatura de principios del siglo XX, como Ulises de James Joyce o En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, aunque siempre dentro del rigor y la disciplina que caracterizan a cualquier forma de filosofía.