Ángel

    “Ángel con la corona de espinas”, de Pietro Bracci

    Según las tres grandes religiones monoteístas (cristianismo, judaísmo e islam), son criaturas incorpóreas que tienen la función de servir de mensajeros entre Dios y los hombres.

    El término "ángel" procede de la palabra griega agguelos y de la latina angelus, y tiene una importante presencia no sólo en las religiones ortodoxas, sino también en las mitologías antiguas y en la filosofía europea griega y medieval.

    Se presume que el concepto de ángel apareció por primera vez en la tradición judía, hacia mediados del primer milenio antes de Cristo. Sin embargo, al ser el hebreo un pueblo nómada, se considera que tomaron la idea de otras culturas y otras filosofías, como la griega.

    Ya en su versión hebrea los ángeles eran caracterizados como seres alados, similares a los hombres, que podían volar para llevar mensajes a Dios y a los hombres.

    Esta noción de ángel posee importantes resonancias que conducen a una visión filosófica dualista del mundo, propia tanto de las primeras religiones politeístas, que consideraban que el mundo estaba dividido en presencias benignas y malignas, como del pensamiento griego.

    La presencia de la filosofía griega en la concepción originaria de los ángeles se hace mucho más evidente en el caso del cristianismo. Los primeros padres de la iglesia mostraban posturas muy similares a la de los neoplatónicos, y trataron de hacer una lectura cristiana del pensamiento de Platón.

    Según la ontología platónica, existen dos mundos o dos realidades: la de las ideas, que se corresponde con el cielo cristiano, y la de los objetos sensibles, que se corresponde con el mundo terrenal. Si Platón había señalado la existencia de un demiurgo que hacía de puente entre ambas regiones, los primeros cristianos comprendieron que los ángeles eran los mediadores entre el cielo y la Tierra.

    Representación de un ángel en la basílica del Pilar, de Francisco de Goya.

    A lo largo del medievo esta versión se modificó y amplió gracias a la lectura y a la interpretación de la obra de Aristóteles, quien en Sobre el cielo describía las distintas regiones que integraban el universo. En esta cosmología la Tierra ocupaba el centro del cosmos, mientras que Dios habitaba las esferas más lejanas. Los ángeles, según la interpretación cristiana, tenían la función no sólo de establecer una comunicación entre Dios y los hombres, sino también de mover las esferas en las que estaban los planetas y las estrellas, ayudando así a Dios a comunicar el movimiento originario y puro al resto de la creación. Entre los autores que asumieron esta teoría destaca muy particularmente santo Tomás de Aquino.

    Por otro lado, el cristianismo se encargó de crear diversas jerarquías dentro del reino de los ángeles, destacando la establecida por el seudo Dioniso Areopagita. Según su obra De la jerarquía celeste, cabe distinguir nueve órdenes de ángeles, que están a su vez divididas en tres grupos: la de los serafines, querubines y tronos; la de los dominios, virtudes y poderes; y la de los principados, arcángeles y ángeles.

    Cada uno de estos grupos posee su propia función específica, que puede ir desde estar junto a Dios hasta mover las estrellas. Los ángeles más conocidos de la tradición cristiana son Gabriel, Miguel y Rafael, aunque en las Sagradas Escrituras aparecen muchos otros.

    Por otro lado, las religiones cristiana y hebrea señalan la existencia de ángeles caídos, que se rebelaron contra Dios y libraron una batalla que perdieron y por la que fueron arrojados al infierno. El libro que mejor recoge este mito fue escrito por John Milton, y se titula El Paraíso perdido.

    Por último, según la religión musulmana, paralela a la hebrea y a la cristiana, los ángeles son seres similares a los hombres que no poseen necesidades ni libertad y cuya única función es servir a Dios.

    Para el islam, el profeta Mahoma, al igual que la Virgen María, recibió el mensaje de Dios gracias a un ángel, Gabriel, y cada tipo de ángel posee su propia función específica: Azrael, por ejemplo, también conocido como el ángel de la muerte, se dedica a tomar el alma de los hombres para juzgarla según sus actos.

    Los ángeles han jugado además un papel esencial dentro de la vida de los visionarios heterodoxos, como Emanuel Swedenborg, personaje admirado por Kant que decía vivir rodeado de ángeles que le hablaban, o William Blake, poeta panteísta que veía la presencia de Dios en todo lo viviente.

    A partir del Renacimiento los ángeles pasaron a ocupar un lugar destacado dentro de la pintura, la escultura o la literatura, perdiendo poder dentro del ámbito religioso.