Literatura patrística

La literatura patrística, también conocida con el nombre de "patrística", hace referencia a las obras de los Padres de iglesia, que son aquellos autores que se dedicaron a establecer de manera ortodoxa la doctrina cristiana en los primeros siglos de la era moderna.

Los Padres de la iglesia se inspiraron tanto en la Biblia como en la lectura y el estudio de la obra de los principales pensadores griegos, como Aristóteles y Platón. Muestra de ello es el pensamiento de san Agustín de Hipona, quien mezcló las doctrinas propiamente bíblicas con la filosofía de Platón.

Sin embargo, la iglesia siempre se ha cuidado mucho de reconocer a nuevos Padres de la iglesia, puesto que éstos tienen que ajustarse a unos requisitos muy concretos, como son la santidad, el haber vivido en los primeros años del cristianismo, o el hecho de ajustarse a las doctrinas admitidas por la ortodoxia eclesiástica.

La función de estos Santos Padres, además, no se limitó a la institución de una dogmática cristiana fundamental, sino que supuso también la transmisión y la extensión del credo cristiano. Sus obras, al tratar los grandes temas del pensamiento clásico, se suelen estudiar también desde una perspectiva filosófica.

Por otro lado, dentro de la patrística se suelen distinguir varias escuelas o corrientes, que coinciden con las circunstancias geográficas e históricas en las que desarrollaron su obra. Así, a grandes rasgos, se suele hablar de una patrística occidental, en la que se incluye a autores como san Agustín, san Jerónimo y Tertuliano; y otra oriental, en la que destacan san Justino Mártir y, sobre todo, Orígenes. En conjunto, destacan, particularmente, los obras de Tertuliano y Orígenes.

Tertuliano

Hijo de un centurión romano, tras convertirse al cristianismo a finales del siglo II, Tertuliano se convirtió en presbítero en Cartago. Escribió unos treinta textos en latín, en los que trató por primera vez conceptos tan elementales para el cristianismo como el carácter trinitario de la naturaleza divina.

Sin embargo, la evolución de su pensamiento lo condujo a la adopción de unas posturas consideradas heréticas, ya que criticaba la comodidad en la que vivían los cristianos ortodoxos. El movimiento en el que desembocó la obra de Tertuliano se conoce como "montanismo", corriente que fue acusada posteriormente de herejía por la Iglesia.

Lo más representativo de la literatura patrística de Tertuliano es la mezcla de elementos puramente cristianos, recogidos de las escrituras, con otros conceptos procedentes de las literaturas griega y romana. Esto es debido mayormente a que cuando Tertuliano desarrolló su obra, aún no existía un cuerpo conceptual cristiano arraigado. Sin embargo, esto no impidió que muchas de sus ideas hayan pervivido hasta prácticamente la actualidad.

Su obra más importante es Apologético, en la que defiende a los cristianos, que eran perseguidos por los romanos, de las acusaciones de paganismo y subversión política que recaían sobre ellos.

Orígenes

Orígenes nació en Alejandría y destacó por su incansable trabajo interpretativo. Se dice que contó con seis versiones de la Biblia diferentes para llevar a cabo sus exégesis, y que su vida estuvo marcada por la castidad y la penitencia, a pesar de que no estaba ordenado sacerdote.

Lo más característico de la literatura patrística de Orígenes es, además de su capacidad sintética y crítica, su mezcla de elementos propios del Antiguo Testamento con los principios filosóficos más destacados de la obra de Platón.

Según Orígenes, la interpretación de la Biblia debe ser alegórica, y debe moverse a través de la distinción de tres sentidos distintos, cada uno de los cuales se identifica con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Por otro lado, para Orígenes, Jesucristo era la palabra encarnada de Dios, esto es, en términos platónicos, el Logos, la razón inteligible del mundo. Además, según el autor alejandrino, Cristo, al ser una emanación de Dios, era inferior a éste, lo que supuso una idea herética para la iglesia ortodoxa de su tiempo.

La obra más importante de Orígenes es Hexapla, y sus tesis fueron tan importantes y profundas que fueron estudiadas, debatidas y criticadas durante toda la edad media, destacando su tesis según la cual el alma existe antes que el cuerpo, idea propia de Platón que fue también estudiada y criticada por santo Tomás de Aquino.