Orden religiosa

Las órdenes religiosas son congregaciones de fieles que aceptan unos votos de convivencia en los que basan su cultivo de la fe. Así, si los fieles asumen unos principios elementales para vivir dentro de la fe cristiana, los miembros de una orden van más allá y aceptan unas rígidas normas de vida a partir de un autor o la vida y la obra de un santo.

El fin de las órdenes religiosas es el de llevar una forma de existencia lo más parecida posible a la que llevaron los primeros apóstoles, con el objeto de alcanzar la autenticidad. Estas órdenes surgieron, la mayoría de las veces, de manera espontánea, y luego fueron integradas dentro de la Iglesia católica. Por otro lado, cada una de las órdenes recibe un nombre propio y se atiene a unas reglas específicas.

El fenómeno de las órdenes religiosas encuentra su origen en la edad media, y se extendió hasta los albores de la contemporaneidad.

Son muchísimas las órdenes religiosas reconocidas por la Iglesia católica. A continuación se describen brevemente las más importantes:

Los Agustinos

La orden de los Agustinos es la que se corresponde con los seguidores de las doctrinas de san Agustín de Hipona, que vivió en el siglo V de la era moderna. La orden fue fundada por el papa Inocencio IV a mediados del siglo XIII, y tuvo tal número de seguidores que pronto tuvo que decretarse la unión de todos los Agustinos.

La orden de los Agustinos se caracteriza por la vida ermitaña y por la incansable lucha contra las herejías.

Uno de los monjes agustinos más importantes fue Martín Lutero.

Los Cartujos

La orden de los monjes Cartujos fue fundada por san Bruno en el año 1100, y se caracteriza por la más absoluta austeridad y pobreza. Los miembros de la orden de los Cartujos viven en unos monasterios que reciben el nombre de cartujas, en las que se dedican a llevar una vida contemplativa.

Los votos de los Cartujos son los de obediencia, pobreza y castidad, y suelen vivir recluidos en sus celdas, donde se separan del mundanal ruido y de las tentaciones terrenales.

En la actualidad se pueden encontrar cartujas repartidas por prácticamente todo el mundo.

Los Dominicos

La orden de los Dominicos es una orden mendicante que nació en Francia a partir de las enseñanzas y el modelo de vida de Domingo de Guzmán, quien luchó contra las herejías y buscó la originalidad de la vida de los apóstoles, basada en la mendicidad y la oración.

Posteriormente, la orden alcanzó una gran notoriedad, lo que la llevó a convertirse en la encargada de dirigir la inquisición católica. Así, Tomás de Torquemada era dominico.

Los dominicos visten de blanco y utilizan como símbolo la cruz de Calatrava.

Los Franciscanos

Al igual que la de los Dominicos, la orden de los Franciscanos es una orden mendicante, que fue fundada por san Francisco de Asís entre los siglos XII y XIII. Su desarrollo y aceptación por parte del pueblo propició su unificación y aprobación por parte del papa Inocencio III.

La vida de los Franciscanos se caracterizó por la más absoluta pobreza y por el intento de mezclar su fe con la vida en la ciudad, en la que pedían limosna y predicaban con el fin de luchar contra las herejías.

Los Carmelitas

Se trata de otra orden mendicante que nació hacia el siglo XII a partir de la unión de un grupo de ermitaños que se retiraron a vivir al Monte Carmelo, donde construyeron una iglesia que dedicaron a su patrona, la Virgen María, a la que llamaron Virgen del Carmen.

La vida de los miembros de la orden del Carmelo se caracteriza por la meditación, la interpretación de las Santas Escrituras, el trabajo y el esfuerzo.

Los Jesuitas

La orden de los Jesuitas, también conocida como la Orden de Jesús, constituye una de las órdenes más importantes de la Iglesia católica debido, por un lado, al papel fundamental que jugó dentro de los momentos históricos más determinantes del cristianismo, y por otro al hecho de que se trata de la orden que posee más miembros en la actualidad.

La orden fue fundada por san Ignacio de Loyola, y se caracteriza por el misionado, la aceptación de los votos de castidad, obediencia y pobreza, y por la rica y profusa preparación de sus miembros.

Los Jesuistas estudian durante años teología y filosofía, y han de pasar tres años de prácticas antes de integrarse de manera definitiva en la orden.

Los Jesuitas jugaron un papel fundamental en la conquista de América o en la Contrarreforma, y fueron expulsados de diversos países por su actitud combativa.