Paraíso

    El concepto de paraíso se halla presente tanto en las grandes religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam) como en las religiones orientales (budismo e hinduismo) y en las primitivas y politeístas (Grecia clásica). El término hace referencia a un lugar en el que se alcanza la felicidad y la ausencia de cualquier forma de sufrimiento.

    En la tradición cristiana, el paraíso es también conocido como el "Jardín del Edén", y según el Antiguo Testamento se trata del lugar en el que residían los dos primeros hombres, Adán y Eva, antes de que cometiesen el primer pecado, el pecado original.

    En el Edén no existía el dolor ni la muerte, y el hombre era uno con la naturaleza y el mundo, que no sentía como una amenaza. Además, el paraíso implicaba la comunión con Dios, que siempre estaba cerca y cuidaba de la felicidad de Adán y Eva.

    El final del paraíso cristiano se produce en el momento en el que Adán y Eva se atreven a desobedecer a Dios comiendo del árbol prohibido, también conocido como árbol del bien y del mal o árbol de la ciencia. El pecado original implica la expulsión del hombre del paraíso y su destierro en la Tierra, donde es obligado a trabajar por su subsistencia y a morir.

    Según el cristianismo, todos los hombres, al nacer heredan este primer pecado, del que deben resarcirse mediante una vida de amor y dedicación a Dios.

    Dentro del cristianismo también se utiliza el concepto de paraíso para hablar del Cielo, comprendido éste como el ámbito al que van a parar las almas de los fieles elegidos por Dios.

    Para otras religiones, como la griega clásica, el paraíso fue una era dorada, en la que los hombres vivían entre los dioses sin sufrimiento ni muerte. Para los budistas, el paraíso no implica tanto la vida junto a Dios como la desaparición en el todo, que implica el fin del dolor.

    Para muchos intérpretes del cristianismo, el paraíso constituye no sólo la ausencia de necesidades o de dolor, sino también la falta de libertad. La expulsión del Edén se produce porque Adán y Eva se atrevieron a elegir por ellos mismos, lo que implica que la vida mortal nace a partir de la asunción del carácter moral y libre de la naturaleza humana.

    El paraíso ha sido además una fuente de inspiración para un gran número de artistas, que lo han retratado a partir de la Biblia o de las interpretaciones modernas.