Anglicanismo

Una de las Iglesias surgidas en el siglo XVI alrededor de la reforma protestante. Aunque en principio asumiera algunos planteamientos del protestantismo, su origen no se encuentra en razones puramente intelectuales o religiosas, sino en una situación histórica y política concreta que condujo al cisma entre el rey de Gran Bretaña, Enrique VIII, y la Iglesia de Roma y su papa.

El anglicanismo, también conocido como Iglesia de Inglaterra, tiene como cabeza visible de la institución al arzobispo de Canterbury. Aunque sus dogmas divergen ligeramente de los de la Iglesia católica, éstos no son observados con excesiva rigidez. El libro en el que se recogen los principios elementales del anglicanismo, así como su ruptura con la Iglesia de Roma, se llama The Book of Common Prayer.

Orígenes del anglicanismo

El cristianismo llegó a Inglaterra hacia el siglo IV después de Cristo. La mayor parte de los príncipes y reyes de su historia asumieron la ortodoxia procedente de Roma, aunque hay que tener en cuenta que hasta prácticamente el siglo XII no se instituyó una doctrina rígida alrededor de la figura del papa de Roma.

En el siglo XVI el monarca británico Enrique VIII, que quería casarse con Ana Bolena, pidió al papa la aprobación de su divorcio de Catalina de Aragón. El papa se lo denegó, lo que condujo al distanciamiento entre las iglesias de Gran Bretaña e Italia.

Si bien el propio Enrique VIII se había mostrado en principio reacio a asumir las nuevas doctrinas reformistas procedentes del calvinismo y el luteranismo, al producirse el cisma con el papa romano empezó a considerar bajo otra perspectiva lo que Calvino y Lutero proponían, mostrándose más cercano a las propuestas del primero.

Al romper con la Iglesia católica, el propio Enrique VIII se convirtió en el jefe de la Iglesia anglicana, y a su muerte fue el arzobispo Thomas Cranmer el que asumió la dirección de la institución. Aunque posteriormente la reina María quiso implantar de nuevo el catolicismo, los británicos se sentían más cerca de los hugonotes franceses y los luteranos alemanes que de los católicos españoles o italianos, por lo que hacia la mitad del siglo XVI, ya bajo el reinado de Isabel I, el anglicanismo se asentó definitivamente como Iglesia independiente.

Aunque, como se ha visto, el origen del anglicanismo se halla en una circunstancia puramente política, existieron diversos autores que supieron conducir la nueva institución religiosa hacia la asunción de los principios propios de la reforma emprendida en el resto del continente europeo.

De esta forma, lo que en principio sólo era una forma de disidencia política se terminó convirtiendo en la propuesta de una nueva postura religiosa, en la que se afirmaba la iglesia original apostólica, basada en la práctica de la pobreza y el evangelio.

El desarrollo del anglicanismo

El desarrollo del anglicanismo se vio favorecido por el esplendor económico y político de Gran Bretaña. El colonialismo había conducido a la presencia de la corona británica en todos los rincones del mundo, lo que supuso la implantación de la reforma religiosa inglesa en diversos territorios, como los Estados Unidos.

La expansión del anglicanismo a lo largo y ancho del planeta condujo sin embargo al desmembramiento de la propia Iglesia anglicana, que vio como cada país o cultura asumía de distinta manera los principios de la reforma. Así, el anglicanismo americano dio lugar a la Iglesia evangélica, que nació junto con la independencia de los Estados Unidos en el año 1789.

Este desarrollo geográfico e histórico ha conducido al reconocimiento de tres vertientes elementales dentro del anglicanismo:

De un lado, la High Church (o anglocatolicismo) se caracteriza por su asunción de los dogmas más definitorios del catolicismo antiguo, por lo que proclama el carácter apostólico de su misión y pretende mantener algunas de las tradiciones que encarna la Iglesia de Roma. Entre los principales defensores de esta vertiente del anglicanismo destacan John Keble y John Newman, quienes asentaron sus rasgos más definitorios.

En segundo lugar, la Low Church, de tendencia evangélica, que, al contrario que la anterior, pretende defender los elementos más decisivos de la reforma, enfrentándose al modelo institucional católico y proclamando la austeridad en las celebraciones y en la forma de vida de los clérigos. Al igual que el luteranismo y el calvinismo, la “Iglesia baja” defiende que la única fuente de inspiración religiosa se halla en la Biblia, lo que implica la negación de todas aquellas realidades religiosas que se derivan de la teología medieval y de los diversos concilios que se han celebrado a lo largo de la historia del catolicismo.

Por último, cabe hablar de la Broad Church (“Iglesia amplia”), que acepta los principios más relevantes del protestantismo y pretende desarrollar una filosofía cristiana liberal basada en una nueva interpretación crítica de los textos sagrados.

Aunque las diferentes iglesias anglicanas mantengan sus propias posturas ante el hecho religioso y las realidades institucionales, en último término conservan ciertas afinidades, que manifiestan cada diez años en la conferencia de Lambeth, bajo el Consejo Mundial de Iglesias.

Las doctrinas anglicanas

El anglicanismo asume la mayor parte de los principios del primer cristianismo, aunque adaptados a unas circunstancias diferentes. Como herederos del calvinismo y el luteranismo, los anglicanos consideran que la Biblia es la base de cualquier forma de dogma cristiano.

Por otra parte, en contra de lo que consideran signos propios de Roma y del Vaticano, entienden que es necesario volver a la Iglesia original, basada en el desarrollo del evangelio y en la práctica de la pobreza. Por ello, aunque se practica la liturgia, ésta se caracteriza por la austeridad y el pragmatismo. No se trata tanto de un ejercicio estético y grandilocuente, tal y como sucede en el catolicismo, sino de una conmemoración sincera y silenciosa de la muerte de Cristo y del origen de la Iglesia.

El anglicanismo se basa además en la existencia de 39 artículos en los que se recogen las directrices institucionales de la Iglesia de Inglaterra. Según estos artículos sólo existen dos sacramentos: el bautismo y la eucaristía.

Otro de los elementos más característicos de la doctrina de la Iglesia anglicana es la negación del celibato, lo que permite que los sacerdotes se casen.

Si bien durante el siglo XIX el anglicanismo se caracterizó por la práctica de un puritanismo exagerado, en la actualidad se trata de una institución mucho más flexible, que cuenta con una amplia representación en Gran Bretaña, los Estados Unidos, Canadá y Sudáfrica principalmente. Se calcula que en la actualidad existen unos cincuenta millones de anglicanos en todo el mundo.