Ismailismo

    La rama chiita del islam se ha dividido tradicionalmente entre los duodecimanos y los ismailíes o septimanos. El ismailismo, movimiento islámico cuyos adeptos a menudo fueron tachados de extremistas, se manifestó plenamente a partir del siglo X. Su denominación fue tomada del nombre del séptimo imán, Ismail Ibn Jafar. Por ello, también son conocidos como septimanos.

    Los imanes legítimos de los chiitas septimanos, además de la cabeza del linaje, Alí, yerno de Mahoma (muerto en 661), y sus dos hijos, Al Hasan ibn Alí (muerto en 669) y Al-Husayn ibn Alí (muerto en 680), son Alí ibn al-Husayn (muerto en 714), Muhammad al-Baqir (muerto en 733) y Jafar al-Sadiq (muerto en 765). Es decir, sólo aceptan la línea de imanes hasta Jafar al-Sadiq, y consideran que su sucesor fue Ismail Ibn Jafar, que habría sido ocultado en el año 762.

    Debido a la temprana muerte de Ismail, un grupo creyó que seguía vivo, por lo que no reconoció al descendiente de éste, y eligió como imán verdadero a otro hijo de Jafar, llamado Musá, el cual continuó otra línea de imanes hasta llegar al duodécimo, Muhammad al-Mahdí, al que también se ocultó, en el año 874. A esta nueva rama chiita se la conoce como duodecimanos, que se distingue de los septimanos, sobre todo en el pasado, por su tono político y religioso mucho más moderado y práctico.

    El ismailismo contenía preceptos tomados del maniqueísmo iranio, del neoplatonismo y del pensamiento hindú. Esta mezcla dio lugar a una serie de características entre las que cabe destacar las siguientes:

    - Una interpretación muy heterodoxa del islam, que se basaba en el número siete, como símbolo de una historia cíclica de siete eras; cada uno de los siete imanes cerraba una era. Además, los siete imanes se relacionaban con otros tantos grandes profetas de la historia humana: Noé, Abraham, Moisés, Jesucristo, Mahoma, Alí y, por último, Ismail Ibn Jafar, oculto hasta su aparición, que traería el fin de los tiempos y el cierre total del ciclo.

    - La creencia en la reencarnación.

    - Los septimanos consideraban que el imán oculto delegaba su poder, hasta su aparición, en una especie de imán provisional, encargado de dirigir a su pueblo y de interpretar las verdades más profundas de la doctrina.

    Los ismailíes fueron violentamente perseguidos por la ortodoxia sunnita, por lo que se convirtieron en una organización secreta muy extremista. Sus doctrinas se prodigaron entre las clases desfavorecidas y consiguieron muchos adeptos. Sin embargo, la ortodoxia sunnita hizo desaparecer cualquier rastro que pudieran dejar los ismailíes, por lo que hoy en día apenas quedan rastros de la literatura ismailí.

    Los modernos ismailíes son llamados a veces neoismailíes, quizá porque tienen poco que ver con el activismo violento que les caracterizó siglos atrás. Son alrededor de seiscientos mil, y viven, sobre todo, en India, Pakistán, Siria y Yemen.