Armas químicas

Se consideran armas químicas las basadas en la dispersión de agentes químicos que producen en los seres vivos efectos nocivos o potencialmente letales.

Aunque prohibidas en su mayor parte por la Convención de Ginebra desde 1925, las armas químicas fueron utilizadas de manera recurrente a lo largo del siglo XX en numerosos conflictos bélicos. Modernamente son consideradas una grave amenaza ante la posibilidad de que sean empleadas por organizaciones terroristas.

Clasificación y características

Algunas de las principales armas químicas son las siguientes:

  1. Agentes vesicantes. Atacan al organismo a través de la piel. Entre ellos se cuentan el gas mostaza y la lewisita.

  2. Agentes asfixiantes o neumotóxicos. Causan lesiones respiratorias irreversibles. El más empleado a lo largo de la historia contemporánea fue el fosgeno.

  3. Agentes hemotóxicos. Bloquean la oxigenación de la sangre. Los principales son el ácido cianhídrico y el cloruro de cianógeno.

  4. Agentes nerviosos. Interfieren la función nerviosa y bloquean los sistemas respiratorio, circulatorio y muscular. Se cuentan entre ellos gases como el sarín, el tabún o el VX. En la década de 2000 son considerados la mayor amenaza potencial.

  5. Agentes incendiarios y defoliantes. Agentes como el napalm o el agente naranja, significativos ejemplos de este tipo de arma, fueron empleados por Estados Unidos en la guerra de Vietnam, en la primera mitad de la década de 1970, para obstaculizar las acciones del enemigo.

  6. Agentes incapacitantes a largo plazo. Causan prolongados efectos bloqueantes de las funciones respiratoria y muscular. Entre ellos se cuenta la difenilamincloroarsina o adamsita.

  7. Agentes incapacitantes a corto plazo. Producen irritación transitoria de las vías respiratorias. Destacan entre ellos los gases lacrimógenos empleados por las fuerzas policiales para disolver situaciones de disturbios masivos.